Hormigón flexible para resistir terremotos

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Un nuevo cemento autocompactable desarrollado en la Universidad de Segovia entra en el inevitable debate sobre materiales constructivos que surge tras un seísmo, como el del 11 de mayo en Lorca

Cuando se produce un terremoto, ingenieros y arquitectos investigan las causas para saber por qué ciertas estructuras han fallado. Como el hormigón es un material frágil ante las fuertes sacudidas de un terremoto, la Universidad de Segovia ha desarrollado un nuevo compuesto que puede ser útil para subsanar el problema. El profesor Gonzalo Melián, de la IE University (Madrid), ha presentado un hormigón autocompactable con pequeñas fracciones de fibras cortas de polipropileno que lo hacen más flexible. Su trabajo ha sido presentado en la revista Materiales de Construcción, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), y plantea el uso de pequeñas porciones de polipropileno –un polímero–, como complemento al acero que se introduce en el hormigón para hacerlo más dúctil.

La publicación resalta que los aumentos de tenacidad son semejantes a los que presentan un grupo de hormigones reforzados con fibras, denominados ECC (engineered cementitious composites), desarrollados en Estados Unidos.

Según Melián, el hormigón es un material “frágil” que puede no resistir movimientos ocasionados por acciones dinámicas. El material ceméntico obtenido “soporta mejor” estas embestidas. En los ensayos a los que fue sometido para conocer sus propiedades presentó mayor ductibilidad y endurecimiento por deformación. Melián indica que al incorporar el polipropileno en forma de microfibras, el material “puede resistir más” al microfisurarse, lo que hace que resista la parte del edificio que integra, como, por ejemplo, un pilar.

Cemento y acero

El periódico The New York Times, basándose en estudios de ingenieros y arquitectos que visitaron Haití en octubre del pasado año, ponía en evidencia que el diseño constructivo estaba basado en materiales inadecuados. Gran parte de los edificios estaban construidos con hormigón armado. El hormigón es caro por el cemento y por la cantidad de acero y se abarataba añadiendo más arena a la mezcla, o disminuyendo la cantidad de acero.

Los hormigones que ha empleado Melián se dosificaron empleando cemento de Pórtland con puzolana natural, áridos volcánicos de machaqueo y arena fina procedente tanto de dunas del desierto del Sáhara, como de canteras y depósitos de Las Palmas de Gran Canaria, además de arena silícea ordinaria y cenizas volantes de una central térmica de combustible antracital. La idea es que este material se utilice de forma complementaria al acero, que forma la ferralla interior del hormigón, aplicado tanto en elementos prefabricados como in situ en vigas, viguetas y pilares.

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