Gema Travería: “La industrialización deja de ser solo una opción y se convierte en una herramienta imprescindible”

Directora de REBUILD, la feria líder en Europa sobre construcción industrializada

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“La industrialización deja de ser solo una opción y se convierte en una herramienta imprescindible”

“La industrialización no es solo cambiar cómo construimos; es cambiar cómo pensamos, cómo planificamos y cómo colaboramos”. Así de contundente se muestra Gema Travería, directora de REBUILD. Al frente del encuentro tecnológico de referencia en España, Travería analiza en esta entrevista los retos normativos, financieros, tecnológicos y de talento de un sector en plena metamorfosis estructural. Tras una histórica edición de REBUILD 2026 en IFEMA Madrid (que reunió a más de 32.000 profesionales, 758 firmas expositoras y 732 expertos internacionales), aborda las claves de una industria que empieza a sustituir de manera definitiva la obra tradicional por la precisión de la cadena de montaje.

Gema Travería

Esta edición de Rebuild ha cerrado con cifras récords, ¿qué balance hace de REBUILD 2026 y qué conclusiones deja al sector?

Estamos muy satisfechos. El éxito de convocatoria y el impacto económico de 84 millones de euros demuestran que la construcción industrializada ha dejado de ser un tema de nicho para convertirse en un asunto central del sector.

Más allá de las cifras, lo que realmente se percibe es que el sector sabe hacia dónde debe avanzar. España necesita construir más viviendas, hacerlo más rápido, con mejor calidad, menos emisiones y procesos más eficientes. La industrialización deja de ser solo una opción y se convierte en una herramienta imprescindible para lograrlo. Esta edición ha puesto de manifiesto la importancia de normalizar este modelo constructivo, de facilitar su financiación y de ajustar los marcos administrativos y normativos para que pueda desplegarse de manera real y efectiva.

Durante años la construcción industrializada era una promesa de futuro. ¿Hemos entrado ya en una fase de transformación estructural? ¿En qué indicadores se percibe?

Sí, estamos entrando en una fase de transformación estructural, aunque todavía no se ha consolidado por completo. Durante muchos años hablábamos de industrialización como una promesa, y ahora ya vemos proyectos reales, fábricas en desarrollo, promotoras incorporando soluciones off-site, constructoras revisando sus procesos y administraciones situando este modelo en sus planes de vivienda.

Cada vez más actores de toda la cadena de valor muestran interés. Además, el propio producto ha evolucionado, pasando de centrarse únicamente en módulos completos a incluir baños, cocinas, fachadas, estructuras y soluciones híbridas que se integran en obra de manera mucho más eficiente. Asimismo, la aparición de políticas públicas como el PERTE de Industrialización de la Vivienda marca un punto de inflexión y reconoce que este modelo puede ayudar a abordar uno de los retos más urgentes del país: la falta de vivienda asequible.

“La ingeniería técnica industrial tiene una visión muy valiosa para este momento porque entiende los procesos, la fabricación, la eficiencia, la integración de sistemas y la mejora continua”

Aunque gana protagonismo, representa un porcentaje reducido en España. ¿Qué barreras siguen frenando una implantación más acelerada?

La primera barrera es cultural. Venimos de un modelo constructivo muy tradicional, muy basado en la obra “in situ”, y cambiar eso exige transformar hábitos, procesos de decisión y formas de trabajar que llevan décadas asentadas. La industrialización requiere pensar el proyecto desde el inicio de otra manera, con más planificación, más coordinación entre agentes y menos improvisación en obra.

Después hay barreras administrativas y normativas. Los procesos de licencias, la homologación de soluciones o la dificultad para encajar sistemas innovadores en marcos tradicionales siguen ralentizando mucho la implantación. También hay una barrera financiera, ya que hacen falta inversiones previas, fábricas, tecnología y una demanda suficientemente estable. Y, por supuesto, una barrera de talento: necesitamos perfiles formados en procesos industrializados, digitalización, fabricación, montaje y gestión avanzada del proyecto.

REBUILD integra ya industrialización, rehabilitación, sostenibilidad y digitalización. ¿Cómo ha cambiado el perfil de la feria en estos años?

R. Al principio, la conversación estaba muy centrada en explicar qué era la construcción industrializada y qué ventajas podía aportar. Hoy el debate está más maduro y podemos hablar de cómo impacta en la creación de vivienda asequible, rehabilitación, descarbonización, productividad, talento, inteligencia artificial, BIM o circularidad.

En 2026 dimos un paso muy importante con la hiperespecialización, organizando la zona expositiva en 11 áreas de innovación para que cada profesional pudiera encontrar soluciones concretas para su ámbito de actividad. Esto responde a una realidad del propio sector: ya no hay una única conversación sobre industrialización, sino muchas conversaciones especializadas que afectan a áreas clave como envolventes, robótica o nuevos materiales. REBUILD se ha convertido en una feria de ferias porque la transformación ya está llegando a todos los segmentos de la edificación.

“La madera industrializada, los nuevos hormigones, la cerámica tecnológica, los materiales reciclables o las soluciones con menor huella ambiental están ganando protagonismo porque el sector ya entiende que la sostenibilidad no puede abordarse solo desde la fase de uso del edificio, sino desde todo su ciclo de vida”

La sostenibilidad ha sido un gran eje. Más allá del discurso, ¿qué avances reales estáis viendo en el sector?

El gran cambio es que la sostenibilidad ha pasado de ser un argumento reputacional para convertirse en una exigencia técnica, normativa y de mercado. Estamos viendo avances reales, en primer lugar, en materiales. La madera industrializada, los nuevos hormigones, la cerámica tecnológica, los materiales reciclables o las soluciones con menor huella ambiental están ganando protagonismo porque el sector ya entiende que la sostenibilidad no puede abordarse solo desde la fase de uso del edificio, sino desde todo su ciclo de vida.

También vemos avances en eficiencia energética y envolventes de altas prestaciones, en sistemas de climatización más eficientes, en autoconsumo y en diseño orientado al confort y al bienestar. Y, por supuesto, la industrialización ayuda de forma directa a reducir residuos, controlar mejor los procesos, minimizar errores y optimizar recursos.

La décima edición de la feria REBUILD se celebrará del 16 al 18 de marzo de 2027 en Madrid

Tecnologías como BIM, IA, robótica o gemelos digitales ganan presencia. ¿Cuáles tendrán un impacto más transformador?

Creo que el mayor impacto vendrá de la combinación de varias tecnologías, no de una sola. BIM ya se ha consolidado como una metodología fundamental para coordinar proyectos, reducir errores y mejorar la planificación. Sobre esa base, la inteligencia artificial permitirá optimizar decisiones estratégicas y de eficiencia desde fases muy tempranas.

Los gemelos digitales también van a ser clave porque conectan el proyecto con la vida real del edificio, permitiéndonos anticipar consumos, mejorar el mantenimiento y tomar decisiones basadas en datos. Y la robótica y la automatización tendrán un papel creciente en entornos de fabricación, montaje y tareas repetitivas o de mayor riesgo. En definitiva, la digitalización será la capa que haga posible una industrialización más precisa, más escalable y más eficiente.

“La aparición de políticas públicas como el PERTE de Industrialización de la Vivienda marca un punto de inflexión y reconoce que este modelo puede ayudar a abordar uno de los retos más urgentes del país: la falta de vivienda asequible”

Uno de los retos históricos es la productividad. ¿Puede la industrialización resolver los plazos, los sobrecostes y la falta de mano de obra?

Sí, precisamente uno de los grandes valores de la industrialización es su capacidad para mejorar la productividad. Cuando fabricamos parte del edificio en un entorno controlado, reducimos incertidumbres, mejoramos la calidad, acortamos plazos y disminuimos la dependencia de muchos factores que en la obra tradicional generan desviaciones, como la climatología, la falta de coordinación o los errores de ejecución.

También ayuda a responder a la falta de mano de obra cualificada. No significa que desaparezca la necesidad de profesionales, sino que cambia el tipo de perfiles que necesita el sector. Pasamos de un modelo muy intensivo en mano de obra en obra a otro más apoyado en planificación, fabricación, logística, montaje, control de calidad y tecnología. Esto puede hacer la construcción más atractiva para nuevas generaciones y abrir la puerta a una mayor diversidad de talento.

“El perfil profesional será cada vez más híbrido, diluyendo la separación tradicional entre diseño, fabricación y ejecución. Vamos a necesitar arquitectos, ingenieros, constructores e instaladores con una visión mucho más integrada del proceso constructivo, porque la industrialización exige tomar decisiones coordinadas desde el inicio”

¿Considera que el marco regulatorio actual está acompañando suficientemente la innovación en la construcción?

Se han dado pasos importantes, pero todavía no es suficiente. El reconocimiento de la industrialización dentro de las políticas públicas de vivienda, especialmente con el PERTE, es una señal muy positiva. También vemos administraciones que empiezan a explorar nuevas fórmulas de colaboración público-privada que pueden favorecer modelos más eficientes.

No obstante, el marco administrativo debe ganar agilidad. No podemos tener procesos urbanísticos y de licencias que se alargan durante años si queremos construir vivienda asequible. También necesitamos criterios homogéneos y una contratación pública que facilite la innovación y valore la calidad y el ciclo de vida por encima del precio, sin renunciar a la seguridad ni a las garantías técnicas.

El sector afronta el reto del relevo generacional y la definición de nuevos perfiles profesionales. ¿Cómo puede la industrialización contribuir a captar nuevo talento?

La industrialización ofrece un relato de tecnología, diseño, datos y robótica que conecta mucho mejor con las nuevas generaciones y atrae talento femenino a entornos más seguros y vinculados a la innovación. Espacios como el “Talent Marketplace” de REBUILD buscan precisamente formar a quienes liderarán esta transformación.

El perfil profesional será cada vez más híbrido, diluyendo la separación tradicional entre diseño, fabricación y ejecución. Vamos a necesitar arquitectos, ingenieros, constructores e instaladores con una visión mucho más integrada del proceso constructivo, porque la industrialización exige tomar decisiones coordinadas desde el inicio. Los perfiles técnicos y de ingeniería van a tener un papel esencial en una construcción que se parecerá cada vez más a una industria avanzada.

“El impulso del PERTE y la creciente atención de las administraciones sitúan al país en un momento muy interesante. Si somos capaces de alinear normativa, financiación y suelo, España puede posicionarse como un referente europeo en construcción industrializada”

Desde el ámbito de la ingeniería técnica industrial existe un creciente interés por este modelo. ¿Qué oportunidades concretas se abren para ellos?

Abre muchísimas oportunidades. La ingeniería técnica industrial tiene una visión muy valiosa para este momento porque entiende los procesos, la fabricación, la eficiencia, la integración de sistemas y la mejora continua. En un modelo industrializado, el edificio deja de ser solo una obra y pasa a ser, en parte, un producto.

Esto genera oportunidades en diseño de procesos productivos, instalaciones industrializadas, eficiencia energética, automatización, control de calidad, digitalización, integración de sistemas, mantenimiento, seguridad y sostenibilidad. También en la conexión entre fábrica y obra, que es uno de los puntos críticos para que la industrialización funcione bien.

Muchos fabricantes apuestan por soluciones integrales en vez de productos sueltos. ¿Asistimos a un cambio profundo en la cadena de valor?

Sí, claramente. La cadena de valor está cambiando porque la industrialización obliga a colaborar antes y mejor. El fabricante ya no es solo un proveedor que llega al final del proceso para suministrar un producto concreto. Cada vez más, se convierte en un socio técnico que participa desde fases tempranas, aporta conocimiento, ayuda a optimizar el diseño y ofrece soluciones completas.

Esto está transformando la relación entre promotores, constructoras, arquitectos, ingenierías, fabricantes e instaladores. La lógica deja de ser lineal y pasa a ser más colaborativa. Y este cambio es muy relevante porque permite reducir errores, mejorar costes, controlar plazos y garantizar una mayor calidad. La construcción industrializada no puede funcionar con una cadena fragmentada; necesita una cadena de valor conectada.

¿Qué papel puede desempeñar la industrialización ante la urgente necesidad de construir vivienda asequible y rehabilitar el parque existente?

Puede desempeñar un papel muy importante, aunque no es la única solución. En vivienda nueva, la industrialización permite acelerar plazos, mejorar la calidad, reducir residuos y ofrecer una mayor previsibilidad en costes. Esto es especialmente relevante en vivienda asequible, donde necesitamos producir más y mejor, pero sin comprometer la calidad arquitectónica ni la sostenibilidad.

En rehabilitación también hay un campo enorme. La industrialización puede aplicarse a fachadas, envolventes, cubiertas, instalaciones, baños, sistemas energéticos o soluciones modulares que permitan intervenir edificios existentes de forma más rápida y con menos molestias para los usuarios. España tiene un reto muy relevante de rehabilitación energética, y ahí la combinación de soluciones industrializadas, digitalización y financiación puede marcar la diferencia.

¿En qué punto se encuentra España respecto a otros países europeos en materia de construcción industrializada, digitalización y sostenibilidad?

España está avanzando, pero todavía tiene margen para acelerar. Países del norte y centro de Europa llevan más tiempo integrando sistemas industrializados, especialmente en madera, vivienda pública, rehabilitación y procesos de fabricación avanzada. Austria, países nórdicos, Alemania o Reino Unido tienen experiencias muy interesantes de las que podemos aprender.

Dicho esto, España tiene una gran oportunidad. Contamos con empresas muy innovadoras, una arquitectura de gran nivel, una industria de materiales potente, centros tecnológicos, clústeres y una necesidad clara de ampliar el parque residencial. Además, el impulso del PERTE y la creciente atención de las administraciones sitúan al país en un momento muy interesante. Si somos capaces de alinear normativa, financiación y suelo, España puede posicionarse como un referente europeo en construcción industrializada.

Tras el éxito de REBUILD 2026, ¿cuáles son los principales objetivos de cara a la próxima edición de 2027?

El principal objetivo es seguir acompañando al sector en esta transición, pero cada vez desde una perspectiva más práctica. REBUILD debe continuar siendo el lugar donde se presentan tendencias, pero también donde se activan proyectos, se generan alianzas y se toman decisiones que después se trasladan al mercado.

De cara a 2027, queremos reforzar aún más el papel de la feria como plataforma europea de referencia, profundizar en la internacionalización, seguir ampliando la presencia de soluciones industrializadas reales y dar más protagonismo a ámbitos como la rehabilitación, la vivienda asequible, la digitalización aplicada, la inteligencia artificial, la eficiencia energética y el talento. El reto no es solo crecer en cifras, sino crecer en impacto y contribuir a que la industrialización se implemente con más velocidad y más capilaridad en el sector.

Para finalizar, ¿hay alguna cuestión que considere importante destacar sobre el presente y el futuro del sector?

Me gustaría destacar la idea de que la transformación de la construcción no depende de una única solución ni de un único agente. Necesitamos industria, administraciones, promotores, constructoras, arquitectos, ingenierías, fabricantes, centros de formación e inversores trabajando de forma coordinada. La industrialización no es solo cambiar cómo construimos; es cambiar cómo pensamos, cómo planificamos y cómo colaboramos.

El sector tiene por delante un reto enorme, pero también una oportunidad histórica. Si hacemos bien esta transición, podremos construir más vivienda, rehabilitar mejor, reducir emisiones, atraer talento y aumentar la productividad. Y, sobre todo, podremos ofrecer edificios de mayor calidad, más eficientes y más alineados con las necesidades reales de las personas. Ese es el verdadero sentido de REBUILD, un evento donde se impulsa un modelo de edificación más competitivo, sostenible y preparado para el futuro.

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