José Manuel Garcilópez

Director de Construcción Industrializada de Saint-Gobain

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“La ingeniería será determinante en el futuro de la construcción industrializada”

La industrialización se perfila como una de las grandes palancas para transformar el sector de la edificación hacia modelos más eficientes, sostenibles y tecnológicamente avanzados. En un contexto marcado por la necesidad de reducir plazos, optimizar recursos y responder a las crecientes exigencias medioambientales, empresas como Saint-Gobain están impulsando nuevas soluciones constructivas capaces de redefinir la forma de diseñar y ejecutar los proyectos. José Manuel Garcilópez, director de Construcción Industrializada de Saint-Gobain, analiza en esta entrevista los retos, oportunidades y perspectivas de una tendencia que gana peso en España y que ya representa el futuro de la construcción en buena parte de Europa.

José Manuel Garcilópez

Saint-Gobain, líder mundial en construcción ligera y sostenible, ha mostrado durante su participación en REBUILD 2026, el Congreso de referencia de innovación para la edificación, su visión sobre el futuro del sector y su apuesta por soluciones constructivas más innovadoras, sostenibles e industrializadas. ¿Cuáles son los principales mensajes que han querido transmitir?

En REBUILD 2026 quisimos trasladar una idea clave: la transformación del sector de la edificación es tanto necesaria como inevitable, y pasa indudablemente por un modelo constructivo más eficiente y sostenible. Más allá del mensaje general, lo relevante es cómo materializamos esta transformación.

Durante el Congreso, tuve la oportunidad de participar en la mesa “El futuro industrializado y sostenible del sector”, donde subrayamos que este modelo no implica una ruptura con la edificación actual, sino que es plenamente compatible con los sistemas y soluciones que ya funcionan.

Además, insistimos en que este cambio no puede abordarse de forma aislada. La industrialización exige una visión integral del proceso constructivo, en la que materiales, sistemas y procesos estén alineados desde las fases iniciales del proyecto. Esto implica trabajar de forma más coordinada entre todos los agentes, administración, promotores, arquitectos, ingenieros, fabricantes… y apostar por modelos colaborativos.

En definitiva, el mensaje que trasladamos es que se trata de redefinir la forma en la que concebimos, diseñamos y ejecutamos los proyectos para poder responder a las exigencias actuales del sector.

“El contexto actual, marcado por la necesidad de construir más rápido, con menos mano de obra y cumpliendo objetivos ambientales cada vez más exigentes, está acelerando el cambio”

¿La construcción industrializa es todavía una gran desconocida?

Aunque en los últimos años la construcción industrializada ha ganado visibilidad, todavía existe cierto desconocimiento en el mercado, especialmente fuera del ámbito técnico. Según el último “Barómetro Saint-Gobain sobre los Hogares”, tan solo un 6 % de la población conoce el concepto de Construcción Industrializada y, si sumamos a los que han oído hablar de ella, solo 1 de cada 5 tiene alguna referencia de este tipo de construcción.

El reto ahora es pedagógico: explicar mejor qué es realmente la construcción industrializada y demostrar su eficiencia a través de casos reales que evidencien su capacidad para adaptarse a distintas tipologías de edificación y cumplir con los requisitos técnicos, económicos y normativos del sector.

¿Qué oportunidades ofrece?

La industrialización ofrece oportunidades importantes en términos de eficiencia, sostenibilidad y calidad. Por un lado, permite reducir plazos de ejecución de forma significativa, gracias a la producción en entornos controlados y a la optimización de procesos. Esto se traduce en una mayor previsibilidad de los proyectos y una reducción del riesgo asociado a los plazos.

Desde el punto de vista ambiental, contribuye a minimizar residuos, optimizar el uso de recursos y reducir la huella de carbono, en línea con las exigencias actuales de sostenibilidad. Además, aporta una mejora sustancial en términos de calidad y seguridad: al trasladar gran parte del proceso a fábrica, se incrementa el control sobre los sistemas constructivos y se reducen los riesgos laborales propios de la obra tradicional.

¿En qué situación se encuentra este sector en el mercado actual? ¿Hay diferencias considerables entre el mercado español y el europeo?

España se encuentra actualmente en una fase de desarrollo progresivo. Podemos ver un crecimiento constante pero todavía muy alejado de los niveles de implantación de otros países europeos, como por ejemplo los países nórdicos, donde ya se alcanzan cuotas de hasta el 80% en viviendas unifamiliares.

En España persisten ciertas barreras: culturales, por la inercia del modelo constructivo tradicional; regulatorias, vinculadas a la adaptación normativa, y de escala, relacionadas con la capacidad productiva y demanda. No obstante, el contexto actual, marcado por la necesidad de construir más rápido, con menos mano de obra y cumpliendo objetivos ambientales cada vez más exigentes, está acelerando el cambio.

En un contexto en el que la transformación de la edificación es clave para avanzar hacia un modelo más respetuoso con el medio ambiente, ¿qué soluciones e innovaciones se están impulsando en estos momentos?

Desde Saint-Gobain estamos fomentando soluciones constructivas ligeras con menor impacto ambiental, tanto en términos de reducción de huella de carbono como de aumento de contenido reciclado en su composición. En este sentido, trabajamos en el desarrollo de materiales y sistemas que mejoran la eficiencia energética de los edificios y facilitan su industrialización, desde la envolvente hasta los acabados interiores.

¿Cuál es su balance de lo realizado hasta ahora en la construcción modular?

El balance es claramente positivo. Hemos avanzado significativamente tanto en el desarrollo de soluciones como en su aplicación en proyectos reales. Cada vez hay más ejemplos que demuestran la viabilidad técnica y económica de la construcción industrializada.

Sin embargo, todavía queda recorrido. Es necesario seguir generando confianza en el mercado y, como comentaba al inicio, consolidar modelos colaborativos entre todos los agentes implicados.

¿Cuáles son los principales retos y necesidades que demanda el sector?

Uno de los principales retos es el cambio cultural dentro del propio sector. La industrialización no es únicamente una cuestión técnica, sino que implica transformar la forma en la que se conciben, diseñan y ejecutan los proyectos. Esto exige trabajar con mayor anticipación, integrar a todos los agentes desde fases muy tempranas y fomentar una colaboración mucho más estrecha entre arquitectura, ingeniería, industria y ejecución.

En paralelo, hay otros factores estructurales que condicionan su desarrollo. La adaptación normativa es clave para facilitar la implantación de sistemas industrializados, al igual que la estandarización de procesos y soluciones, que permite ganar eficiencia y replicabilidad. A esto se suma la necesidad de formar perfiles profesionales especializados, capaces de desenvolverse en entornos más industrializados y digitalizados.

¿Cómo cree que evolucionará la construcción industrializada en los próximos años?

La tendencia es claramente al alza y responde a necesidades muy concretas del sector. La presión en costes, la escasez de mano de obra cualificada y las exigencias medioambientales están actuando como palancas de cambio muy relevantes que favorecen la adopción de modelos industrializados.

Veremos un aumento en la integración de procesos, mayor digitalización y una profesionalización creciente del sector. No será un cambio inmediato, pero sí sostenido y estructural.

¿Cree que se desarrollarán nuevos sistemas constructivos avanzados?

Sin duda. La innovación es inherente a este proceso. De hecho, ya estamos empezando a ver avances significativos en este sentido. Una de las tendencias más claras es el desarrollo de sistemas híbridos, que combinan distintos materiales y tecnologías para optimizar prestaciones en función de las necesidades de cada proyecto.

Estos sistemas permiten adaptar las soluciones a distintos usos y tipologías de edificación, manteniendo siempre un equilibrio entre eficiencia, sostenibilidad y calidad. No se trata de soluciones únicas, sino de configuraciones flexibles, capaces de responder a requisitos técnicos, normativos y de diseño cada vez más exigentes.

Además, el desarrollo de nuevos sistemas estará muy ligado también a la incorporación de criterios ambientales más estrictos, lo que permitirá avanzar hacia soluciones con menor impacto y mejor comportamiento en todo su ciclo de vida.

¿Qué papel desempeñará la ingeniería en ese proceso?

Determinante. La construcción industrializada requiere un alto nivel de definición previa, donde el diseño no solo responde a criterios arquitectónicos, sino también a condicionantes productivos y de montaje.

En este contexto, la capacidad de integrar arquitectura, ingeniería y proceso industrial en una fase temprana es clave para garantizar la viabilidad de los proyectos. Esto implica trabajar con mayor precisión, anticipar problemas y diseñar pensando en cómo se va a fabricar, transportar y ensamblar cada elemento.

Además, será la encargada de desarrollar nuevos sistemas, optimizar los existentes y validar su comportamiento, asegurando que cumplen con los requisitos técnicos, económicos y normativos.

“La industrialización no es únicamente una cuestión técnica, sino que implica transformar la forma en la que se conciben, diseñan y ejecutan los proyectos. Esto exige trabajar con mayor anticipación, integrar a todos los agentes desde fases muy tempranas y fomentar una colaboración mucho más estrecha entre arquitectura, ingeniería, industria y ejecución”

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