Urbes para una vida mejor

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En 2050 el 75% de la población vivirá en ciudades. Arquitectos e ingenieros tienen el reto de diseñar ciudades inteligentes capaces de ahorrar agua y energía, evitar atascos y reducir la contaminación

Farolas que se encienden cuando hay pea-tones, sistemas de riego de parques y jar-dines que permiten ahorrar agua y tecnologías de gestión del tráfico que ayudan a evitar los atascos y a reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera. La tecnología y el urbanismo unidos para hacer la vida más fácil a los ciudadanos y para conseguir que los grandes núcleos de población sean más sostenibles. No es ciencia-ficción. Son las ciudades inteligentes o smart cities y España ya cuenta con destacados ejemplos.

En un mundo en el que una de cada dos personas vive en las ciudades, un porcentaje que según Naciones Unidas llegará al 75% en 2050 y que en el caso de España ya alcanza a 8 de cada 10; en el que medio millar de urbes dan cobijo a más de un millón de habitantes, y en el que estos grandes espacios urbanos son responsables del con-sumo de dos tercios de la energía mundial y de la mayor parte de las emisiones de dióxido de carbono, reinterpretar el papel de las ciudades del futuro se ha convertido en una apremiante necesidad. Supone todo un reto para arquitectos, urbanistas e ingenieros exigidos a plantear modelos urbanos más eficientes energéticamente y capaces de ofrecer a los ciudadanos mejores servicios a menor coste mediante soluciones innovadoras en movilidad, TIC, consumo energético o en la economía del conocimiento y la gobernanza con un objetivo muy claro: construir los mejores lugares para vivir y que a la vez resulten menos caros de gestionar.

Estas ciudades inteligentes, un concepto surgido hace dos décadas para tratar de solucionar los crecientes problemas de sostenibilidad que planteaban los espacios urbanos, aglutinan pues todas las características asociadas al cambio organizativo, tecnológico, económico y social de una ciudad moderna. Son el resultado de la colaboración entre Ayuntamientos y empresas tecnológicas con el firme propósito de que sea el propio ciudadano el que, con la tecnología que encuentre a su alcance, obtenga y gestione los servicios de la ciudad.

Compartir experiencias

En nuestro país, el impulso a estas urbes del futuro está liderado por La Red Española de Ciudades Inteligentes (RECI), una iniciativa de la que en la actualidad forman parte 23 capitales españolas dispuestas a compartir experiencias, generar sinergias y evitar duplicidades para lograr una gestión más eficiente de las infraestructuras y servicios públicos urbanos mediante el uso de las nuevas tecnologías. Con sede permanente en Valladolid, esta alianza acaba de presentar en su última reunión algunas propuestas singulares, como la creación de una tarjeta de recarga de vehículos eléctricos útil en todo el país, el diseño de una aplicación tecnológica para los servicios sociales y el proyecto para facilitar a las personas sordomudas sus trámites en los Ayuntamientos.

Pero también hay propuestas tangibles. Según un reciente estudio de la auditoría IDC sobre 44 ciudades españolas con más de 150.000 habitantes, las cinco ciudades más inteligentes con proyectos ya en funcionamiento son Málaga, Barcelona, Santander, Madrid y San Sebastián.

La capital de la costa del Sol ha sido la pionera en el desarrollo de un proyecto de ciudad ecoeficiente basado en la integración de fuentes de energía renovable en la red eléctrica con el objetivo de conseguir un ahorro del 20% en energía en Playa de la Misericordia, una zona con 12.000 hogares.

Barcelona, por su parte, destaca por su adopción de las TIC y las soluciones de movilidad en el transporte urbano, con el desarrollo del proyecto LIVE (Logística para la Implementación del Vehículo Eléctrico) como referencia, mientras que Santander se ha posicionado como una muestra realista para la experimentación y evaluación del Internet del futuro y de las cosas mediante el proyecto SmartSantander y el despliegue de 20.000 sensores orientados al control medioambiental y de tráfico, la eficiencia en el transporte público y la gestión de los residuos urbanos.

En el caso de Madrid, la mayor economía nacional y la decimocuarta ciudad con más poder económico del mundo, las principales actuaciones inteligentes llevadas a cabo se enmarcan en el Centro Integrado de Servicios de Emergencia (Cisem), que moderniza y coordina todos los servicios de emergencia. De esta forma, SAMUR, bomberos y policías municipales se integran en un mismo centro de control, mejorando así su tiempo de respuesta, que ha disminuido en los últimos años el 25%.

El listado de las cinco primeras ciudades inteligentes españolas lo cierra San Sebastián, municipio que ha puesto especial énfasis en los servicios y la movilidad a partir de cuatro ejes estratégicos: diseño en DSS, personas y valores, ciudad conectada y vivir y disfrutar.

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