Tomás Zamora

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”En la empresa de hoy, el ingeniero es también gerente”

Tomás Zamora (Murcia, 1943) es uno de los empresarios murcianos con mayor prestigio profesional y humano. Su empresa de ascensores Pecres se ha consolidado en un mundo de grandes competidores internacionales. En la ingeniería ha explorado todas las vías de desarrollo profesional. Profesor de ingenieros, es formador en máster en dirección de empresas. Ha liderado el movimiento empresarial de la Región de Murcia y en la Universidad fue presidente del Consejo Social, donde recibió la medalla de Oro, en 1999. Entre sus reconocimientos más valorados está la insignia de Socio de Mérito de la UAITIE, en 2002. De familia humilde, su primer trabajo fue de mecanógrafo en un despacho de abogados cuando aún no había cumplido los 11 años. El trabajo y el estudio forjaron su carácter emprendedor.

¿Irrumpió temprano en el mercado laboral?

En teoría, no se podía trabajar con menos de 14 años. Necesitaba estudiar y me presenté a la escuela nocturna con los jesuitas (era el patronato escolar para formar a gente con empleo). Me preguntaron la edad, tenía solo 10 años, pero añadí 4.

¿Tiempos duros?

Mis días consistían en hacer trabajos de mecanografía. Me di cuenta de que sin estudios era difícil salir adelante. A los 15 años decidí hacer una carrera en el menor tiempo. Elegí ser perito industrial.

¿Cómo fue su formación en ingeniería?

Estudiar en Cartagena fue providencial. La formación de ingeniero siempre ha sido sólida. Los profesores y la profesión me enseñaron a utilizar la creatividad y el ingenio y a afrontar la vida como empresario y como persona. En mi época accedíamos con tres años de oficialía industrial y el selectivo. Como tuve que empezar a trabajar casi de niño, no tenía tiempo de seguir la ruta convencional de bachiller.

¿Qué especialidad eligió?

La rama de electricidad. Acabé y comencé a impartir clases en la escuela profesional de San Jerónimo, en un curso preparatorio para los futuros estudiantes de peritos. Yo había comenzado a trabajar en el mundo del ascensor y los alumnos practicaron en construir elevadores.

¿Y su vocación empresarial?

A mi trabajo como profesor le añadí la dirección en una delegación territorial de una empresa de ascensores. Luego cree Ascensores Pecres con Antonio Pérez Crespo. Después, vinieron otros proyectos industriales de otras especialidades.

¿Qué representa hoy la ingeniería?

Los retos tecnológicos que ha tenido España han sido cubiertos por los ingenieros técnicos industriales. Ser la décima potencia industrial del mundo vino de la mano de la ingeniería.

¿En sus empresas siempre ha apostado por la gestión del ingeniero?

En cada proyecto empresarial que he puesto en marcha, ha sido imprescindible. Las generaciones actuales que trabajan en mi empresa las veo bien formadas y dispuestas a quitarse la chaqueta, montar las máquinas y pringarse.

¿Cómo se aplica eso en la gestión?

Mi modelo de gestión ha convertido en gerente a cada ingeniero en su área de responsabilidad asignando un presupuesto, unos recursos y exigiendo un margen de beneficios. Hoy, el que no vale para ser empresario no vale para trabajar.

¿Cómo ve la internacionalización?

Europa es el marco natural de empleabilidad para el ingeniero. Trabajar en otros países y retornar es conseguir valor añadido en experiencia.

¿Y en cuanto a las empresas?

Con la deslocalización nos toca “jugar”. Es una oportunidad y prefiero exportar capitales a importar mano de obra. La internacionalización tiene un objetivo de rentabilidad y favorece la generación de riqueza en otros lugares. Aquí nos falta incentivar la creación tecnológica y la fabricación más selectiva. En cuanto a la estructura empresarial, tenemos muchas pymes y micropymes.

¿Lo contrario genera problemas?

Un defecto capital que tenemos es que, por ejemplo, en Murcia, mi empresa con 250 trabajadores es de las que representa el 0,8% del tejido industrial. La mayoría tiene menos de 10 empleados. Es un disparate. Nuestro PIB necesita un peso mayor de la industria cualificada.

¿Hay un exceso de ingenieros?

No. Somos versátiles. Cuando yo preguntaba a los míos: tú qué eres, y me decían ascensorista, yo les corregía: eres montador electromecánico. Instalas ascensores, pero puedes montar otras máquinas.

¿La ingeniería debe estar presente en los órganos de toma de decisiones empresariales?

Sí. Me integré en las organizaciones empresariales porque no podía esperar a que éstas resolviesen mis problemas. En Murcia había un déficit importante de industrias y, como ahora, se necesitan más para tener un futuro sólido. Como presidente de la CROEM me volqué con toda mi alma. La representación me dio la posibilidad de pertenecer a la ejecutiva de la CEOE, donde aprendí mucho de grandes empresarios y aporté la visión de ingeniero.

¿Qué echa de menos?

Ahora, los profesionales procuran ir por caminos trazados en lugar de buscar nuevas soluciones. Hay que romper moldes y solucionar problemas con ingenio.

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