¡Que alguien haga algo!

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Ya no se ven películas como las de antes, como las de John Wayne en La Diligencia, o El Tercer Hombre de Orson Welles, en las que alguien lanzaba un grito desgarrado como diciendo: "¡Que alguien haga algo!"

Hubo un momento en el que nuestra profesión estuvo en momentos delicados en relación con nuestras atribuciones, pese a nuestra positiva Ley de Atribuciones 12/86. Algunos (los más incapaces) se empeñaron en rebajar sus pretensiones, y con cierta tristeza hay que reconocer que casi lo consiguieron. Afortunadamente el Tribunal Supremo puso las cosas en su sitio allá por el mes de julio de 2002, y a partir de entonces volvimos a recuperar el sentido de la citada ley de 1986, que con tanto esfuerzo consiguieron un puñado de compañeros y de políticos de imborrable memoria.

A lo largo del tiempo, también la Función Pública Española es otra de las asignaturas pendientes. Con una terquedad fuera de lugar, los mismos se empeñan también en que no levantemos cabeza, con un miedo atroz a que seamos capaces de opositar en igualdad de condiciones y sacarlos de su machito por lo derecho o para que gane el mejor.

Ha habido varias generaciones de responsables de nuestras instituciones que han trabajado duramente en este sentido, y el esfuerzo ha sido en vano. Ya más recientemente, un ministro nos dijo (aunque eso ya lo sabíamos) que es difícil que nadie en la Administración española diera un paso en el sentido de que podamos acceder al grupo máximo de función pública, puestos que los que deciden se echarían a sus espaldas un montón de competidores. En aquella ocasión, el ministro en cuestión nos recomendó que arregláramos el problema en Bruselas, y que después hablaríamos.

“HAY VARIOS HECHOS DESTACADOS QUE PONEN A NUESTRA CARRERA EN LAS MEJORES CONDICIONES DE FUTURO, SOBRE TODO PARA CUANDO SE HAGAN LOS ITINERARIOS DE ACCESOS DESDE NUESTRAS ACTUALES TITULACIONES A LAS NUEVAS EN EL MARCO DE LA DECLARACIÓN DE BOLONIA”

No dudamos lo más mínimo de la recomendación que se nos hizo y ciertamente no nos hemos equivocado. Tampoco el ministro, ni el Gobierno que representaba, ni la Embajada que cumplía órdenes, y que ciertamente nos han ayudado sin escatimar medios.

Bueno, ya tenemos en el DOCE la posibilidad de acceder al grupo AD de la Función Pública Comunitaria. ¿Y ahora qué? Pues «Yo amo a Europa» y «Volvemos a Europa» y “Europa es el paradigma para nuestro futuro”. Pues copiemos de Europa.

El Reglamento Europeo de la Función Pública no es equiparable de forma obligada, pero consideramos que ya es hora, desde los tiempos del ministro Moscoso, que se corrija la humillante (sí humillante) postura de la Función Publica Española respecto a nuestros titulados, con capacidad plena y de forma autónoma de ejercer su profesión en igualdad de condiciones que otras titulaciones. Concurramos, opositemos al grupo máximo de la Función Pública y que los tribunales opositores escojan al mejor.

No se trata, por tanto, de que mañana todos seamos del máximo nivel, por Ley o Real Decreto. Se trata de que tengamos la opción de opositar o concurrir. Lo digo para los que enseguida contabilizan la imposibilidad económica de acceder a que todos seamos iguales.

Un segundo asunto es la Propuesta de Directiva del Parlamento Europeo y del Consejo relativa al reconocimiento de cualificaciones profesionales. Esta directiva vendrá a sustituir a la 89/48 CEE, a la 92/51 CEE y a la 1999/42/ CE del Parlamento Europeo y el Consejo.

Pues como muchos conocen, en el último borrador o primera lectura efectuada en febrero pasado, se creaban cinco grupos de cualificación. Nosotros estábamos encajados en el grupo cuarto, y mediante una enmienda propuesta por nosotros (INITE), se podía acceder al grupo quinto mediante la experiencia profesional, siempre que cada Estado miembro así lo determinase. Al pasar al Consejo esta primera lectura, ya saben que es un proceso de codecisión, todo apunta, sin ser elementos ciertos en estos momentos, a lo siguiente:


  • Habrá cuatro grupos de cualificación profesional (A,B,C,D). Nosotros estaríamos en el máximo, es decir en el grupo ( D).

  • No habría segunda lectura, por lo tanto la Directiva sería definitiva.

Estos tres acontecimientos relatados: Sentencia de Tribunal Supremo de julio de 2002; Función Pública Europea acceso al máximo nivel, y Directiva Cualificación Profesional, también acceso al máximo nivel; ponen a nuestra carrera en las mejores condiciones de futuro, sobre todo para cuando se hagan los itinerarios de accesos desde nuestras actuales titulaciones a las nuevas en el marco de la Declaración de Bolonia, en lo que estamos trabajando intensamente.

El grito angustioso de ¡que alguien haga algo!, estamos superándolo, y puedo aseguraros que hay muchos que están haciendo cosas dentro de nuestras Instituciones, en el INITE y los sucesivos gobiernos de España, que están decididos a dar el protagonismo a una profesión con el peso y el reconocimiento social ganado durante más de siglo y medio.

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