Oficina móvil para ingenieros

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El auge de los dispositivos móviles y el almacenamiento en la ‘nube’ están transformando los conceptos tradicionales de jornada laboral y de espacio físico de trabajo para muchos profesionales

¿Estarán las oficinas del futuro vacías? Así lo creen un buen puñado de especialistas, que apuntan a que dentro de una década los directivos y el personal cualificado, entre ellos muchos de los ingenieros técnicos industriales, trabajarán buena parte de la jornada laboral desde su casa o a distancia. Sea una realidad o no, lo cierto es que las nuevas tecnologías están transformando el concepto tradicional de la jornada laboral y del espacio físico de trabajo. Las personas ya no trabajan en un único sitio, sino que lo hacen desde donde estén en cada momento, ya sea el coche, el hogar, caminando por la calle o en el aeropuerto.

Nadie duda de que el actual estilo de vida es móvil. Entonces, ¿por qué no iba a serlo también la oficina? Para bien y para mal, los avances tecnológicos han hecho que el trabajo se haya inmiscuido en la vida personal.

Lo primero que confirma que algo está cambiando es la propia estructura física del entorno laboral. Atrás han quedado los edificios opacos y poco sostenibles y los espacios cerrados y jerarquizados, llenos de armarios, cajones y papeleras. Ha llegado el turno de las oficinas flexibles y adaptables según las necesidades de trabajo. Del mobiliario con estructura modular y de colores cálidos que reflejan mejor la luz. De los espacios sin cables y de una organización celular y en red que prima el trabajo en equipo, la creatividad y la corresponsabilidad de sus inquilinos. De la aparición de nuevas áreas de lounge, comunicación y relax. Todo ello con un mismo y casi único propósito: que el trabajador se sienta como en casa.

Pero más allá de estos cambios, la oficina será móvil gracias a las propias soluciones de movilidad, el teletrabajo y la revolución tecnológica que han traído aparejada los nuevos dispositivos móviles y el almacenamiento de datos en nube (cloud computing, en inglés), que están llamados a ser los verdaderos reyes del trabajo del futuro.

Eficacia empresarial

Así, muchos expertos que aplauden la movilidad por su capacidad de incrementar la eficacia empresarial, minimizar los costes y, en general, mejorar el servicio al cliente, consideran que el espaldarazo definitivo a la oficina móvil no habría sido posible sin la integración de los dispositivos móviles y la modernización y ampliación de las redes de telefonía de banda ancha.

Y es que Internet ha cambiado definitivamente los hábitos de comunicación, de ocio, de consumo y por qué no, también de trabajo de los españoles, tal como refleja el Informe de la Sociedad de la Información 2011, dado a conocer a finales de enero por la Fundación Telefónica.

Este estudio, que constata el imparable crecimiento de Internet en todos los ámbitos de uso y negocio –el 67,1% de los 47 millones de españoles navega ya por la Red, y 7 de cada 10 de ellos lo hacen a diario– resalta que España está a la cabeza de Europa en conexión a Internet a través de dispositivos móviles. En concreto, el 20% de la población internauta se conecta a la Red a través del móvil, casi el doble que la media de la Unión Europea, que se sitúa en el 11%.

De hecho, los teléfonos inteligentes o smartphones son ya los terminales más vendidos en el mundo, con 107 millones de unidades solo durante el segundo semestre de 2011, muy por encima de los PC portátiles, que alcanzaron la cifra de 85 millones. Y eso a pesar de que en la mitad de los hogares de España hay, por lo menos, un portátil.

Un creciente uso que también es corroborado por el Orange Exposure 2011, que en su último informe publicado a finales del pasado año ponía de manifiesto que el número de usuarios de smartphones en España ha crecido el 42% con relación a 2010, hasta alcanzar el 71%.

DE AQUÍ A TRES AÑOS, EL 80% DE LOS DISPOSITIVOS EMPRESARIALES SERÁN MÓVILES Y CADA USUARIO CONTARÁ CON UNA MEDIA DE 2,5 DISPOSITIVOS

Este informe anual, que ofrece información sobre los hábitos de consumo de Reino Unido, Francia, España y Polonia sobre los servicios de Internet móvil, revela también que el uso de estos dispositivos móviles y el de las tabletas (tablets) están llegando incluso a canibalizar el consumo de televisión en el hogar, hasta el punto de que sus usuarios reconocen que ahora ven más la televisión gracias a su mayor acceso a contenidos a través de estos y otros gadgets.

EL 87% DE LOS JÓVENES TRABAJADORES ESPAÑOLES CONSIDERA QUE NO ES NECESARIO ESTAR EN LA OFICINA PARA DESEMPEÑAR BIEN SU TRABAJO, SALVO QUE SEA PARA UNA REUNIÓN IMPORTANTE

Este imparable apego por lo móvil es aún más acusado entre los jóvenes y futuros trabajadores, para quienes los dispositivos móviles y el acceso a la Red compiten incluso con el salario a la hora de buscar o decantarse por un trabajo.

Según se desprende del estudio anual Cisco Connected World Technology Report 2011, que desvela algunas claves sobre la mentalidad, las expectativas y el comportamiento de la próxima generación de trabajadores a nivel internacional, la mayoría de los jóvenes españoles consideran que sus gadgets son un recurso vital, tanto como el aire que respiran o los alimentos que ingieren. Es más, la mitad de ellos aseguran que preferirían perder su bolso o su cartera antes que su smart-phone o dispositivo móvil.

Además, este estudio revela que el 87% de los jóvenes trabajadores españoles consideran que no es necesario estar en la oficina para desempeñar correctamente su trabajo, salvo que sea para asistir a una reunión importante. Es más, a la hora de aceptar una oferta laboral, casi 4 de cada 10 universitarios españoles priorizan la libertad en el uso de redes sociales, la flexibilidad para utilizar cualquier dispositivo y la movilidad en el trabajo por encima del salario, lo que indica que las expectativas y demandas de la próxima generación de trabajadores no aparecen ligadas únicamente al dinero.

En este sentido, algunas previsiones apuntan a que de aquí a tres años el 80% de los dispositivos empresariales serán móviles y que cada usuario contará con una media de 2,5 dispositivos –en la actualidad, nueve de cada diez jóvenes profesionales utilizan varios de estos artilugios en su trabajo diario, y casi tres de cada diez manejan al menos tres–, lo que contribuirá a aumentar de manera exponencial la productividad de los empleados que los usan para trabajar fuera de la oficina.

Esta creciente predisposición a estar permanentemente conectado augura que los tradicionales viajes de negocios, con sus inherentes costes de dietas, transporte y pernoctaciones, irán siendo paulatinamente sustituidos por reuniones virtuales por teleconferencia dotadas con avanzados sistemas audiovisuales capaces de ofrecer la misma calidad que una sala de cine.

El centro de la vida digital

Pero esta innovación tecnológica en el trabajo quedaría un tanto huérfana si no existiera la posibilidad de trabajar en la nube, un espacio de almacenamiento de información propia en Internet que se anuncia como alternativa al tradicional almacenamiento en cada sistema informático y que, según todos los expertos, ha llegado a las empresas para quedarse.

Así lo entiende Apple, el gigante informático de la manzana, que recientemente anunciaba el fin de la era en que el PC o el Mac constituían el centro de la vida digital al que se conectaban cámaras y otros accesorios. Ahora, dicen, los ordenadores personales serán solo un dispositivo más y su lugar preferente pasará a estar ocupado por la nube.

Esta opinión también es compartida por la consultora KPMG, empresa en la que el 75% de sus 18.000 empleados trabaja en algún momento desde un lugar remoto, que sostiene que este espacio virtual de almacenamiento de datos será de uso habitual en el plazo de dos años. Su éxito, según razonan, se basa fundamentalmente en la posibilidad de adquirir en Internet un espacio donde almacenar archivos, documentos, fotografías, vídeos u otros contenidos que pueden ser accesibles desde todos los dispositivos de la empresa. Además, la nube, en la que sus proveedores trabajan ahora para garantizar la continuidad del servicio y la privacidad de la información, puede ser permanentemente actualizada desde cualquier dispositivo, de manera que los cambios o nuevos documentos introducidos a través de uno de ellos puedan ser consultados automáticamente en el resto.

Sin embargo, en el caso de España la capacidad de estos avances y desarrollos tecnológicos para sumar nuevos teletrabajadores a sus hoy por hoy rancias estadísticas (diferentes estudios sitúan la tasa de este tipo de trabajadores entre el 3% y el 5% del total, muy lejos del 15% que presentan otros países europeos, fundamentalmente los nórdicos) puede verse limitada no porque disfrutemos de un menor grado de desarrollo tecnológico, sino por nuestra particular forma de ver y hacer las cosas.

Y es que no faltan quienes sostienen que el teletrabajo, choca frontalmente con la cultura organizativa española, que frecuentemente asocia el compromiso de un trabajador con su empresa en función de las horas de asistencia al centro de trabajo. Y en la que habitualmente a los directores y jefes de área y servicios les gusta tener un equipo de trabajo cerca al que ver a todas horas. Con todo, la capacidad de imaginar cómo será la oficina del futuro no tiene límites.

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