La responsabilidad social corporativa en la empresa

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Companies and Corporate Social Responsibility

RESUMEN

La responsabilidad social corporativa (RSC) es una herramienta de gestión que integra aspectos sociales y medioambientales en la estrategia y procesos de la empresa. Con esta nueva herramienta, a los objetivos tradicionales de ventas y rentabilidad deben unirse los de responsabilidad social y medioambiental. Las normas y guías sobre RSC facilitan su implantación e integración con otros modelos de gestión de calidad, medio ambiente y seguridad y salud laboral. En la actualidad, existen distintas normas, como la AA 1000:2003, la SGE-21:2008 y la SA8000, el modelo EFQM:2003 e ISO 9000:2008, y en un futuro próximo la norma ISO 26000. Su filosofía de prevención por encima de la corrección es una de las bases de esta gestión ética, que ha ido ganando aceptación en los últimos años entre empresas como Red Eléctrica de España, Bankinter, Telefónica, BBVA, Iberdrola, Inditex y Ferrovial, que han empezado a adoptar prácticas de RSC, en sus sistemas integrales de gestión.

Palabras clave
Responsabilidad social corporativa, calidad, medio ambiente, seguridad, salud laboral, sistemas de gestión integrada.

ABSTRACT

Corporate social responsibility (CSR) is a management tool which integrates social and environmental aspects into the strategy and operations of a company. With this new tool, social and environmental responsibility must be added to the traditional objectives of sales and profitability. The regulations and guidelines which govern CSR facilitate its implementation and integration alongside other models of quality, environmental, safety and occupational health management. Various regulatory standards currently exist such as AA1000:2003, SGE-21:2008, SA8000, the EFQM:2003 and ISO 9000 :2008 models, and the future implementation of the ISO 26000 standard. The CSR philosophy of prevention being better than cure is one of the cornerstones of ethical management which has gained increasing acceptance in recent years among companies such as Red Electrica de España, Bankinter, Telefonica, BBVA, Iberdrola, Inditex and Ferrovial, which have begun to adopt CSR policies as part of their integrated management systems.

Keywords
Corporate social responsibility, quality, environment, safety, occupational health, integrated management systems.

Introducción

En un entorno dinámico y turbulento, las empresas se ven obligadas a apostar por formas de gestión que les permitan una continua adaptación a los cambios que se producen.

Las demandas de los clientes industriales, los consumidores finales y la sociedad en conjunto no se limitan a productos y servicios de calidad y costes bajos, sino que sus expectativas se han ampliado hacia un servicio integral de calidad, de respuesta rápida y que cumpla con los plazos de entrega, que apueste por el respeto hacia el medio ambiente y que contribuya a la mejora de la sociedad en general.

Las empresas buscan encontrar la manera de diferenciarse de sus competidores y ganar la confianza de los consumidores, pero ya no es suficiente con disponer de avanzadas tecnologías, de sistemas de información que unifiquen el flujo de información y faciliten la comunicación dentro del sistema empresa y con el entorno en el que ésta opera, o de métodos productivos que mejoren los resultados. Evidentemente, estos aspectos son clave, pero por sí solos son insuficientes, pues en la actualidad, la gestión desarrolla un papel cada vez más relevante.

En décadas pasadas, la estrategia que se adoptaba se regía por los vectores flexibilidad y eficiencia, pero el contexto actual requiere hacer frente también a los nuevos retos de futuro, entre los que ocupan un lugar relevante la responsabilidad social y medioambiental.

La inquietud por estas nuevas responsabilidades ha originado un cambio en la visión de las empresas, y la conciencia moral de los directivos ha ido en aumento. Los aspectos éticos afloran en las organizaciones porque la persona sigue siendo persona en la empresa, lo demanda la sociedad y, además, según diversos estudios, puede ser fuente de ventajas competitivas (Guillén, 2006). La empresa no es sólo responsable ante sus accionistas (shareholders), sino ante una serie más amplia de partes interesadas (stakeholders) como los trabajadores o la sociedad en su conjunto.

De este modo, a los objetivos tradicionales de maximizar las ventas (generar valor para el consumidor) y la rentabilidad (valor para el accionista), deben unirse los de responsabilidad social y medioambiental, por lo que se hace necesaria la integración de la triple cuenta de resultados: económicos, sociales (cuantifica la acción social interna y externa de la empresa) y medioambientales (minimización de cualquier daño sobre el medio ambiente).

Tanta es la importancia que se concede a la responsabilidad social, que se considera una potente herramienta de gestión que debe integrarse en la estrategia, misión y valores de la empresa. Además, la responsabilidad social, según los principales textos internacionales sobre el tema, incluye, además de actuaciones sociales, aspectos como la protección del medio ambiente, la seguridad y salud e, incluso, la calidad, que deben compatibilizarse con la consecución de beneficio económico.

En el presente trabajo se analizan los aspectos más destacados de la responsabilidad social y de la responsabilidad medioambiental, y se aborda la posibilidad y conveniencia de integrar la responsabilidad social con los sistemas de gestión, principalmente de calidad, medioambiente y seguridad y salud laboral, muy habituales en las empresas, para conjugar los objetivos económicos, medioambientales y sociales.

La responsabilidad social de las empresas

Para entender el concepto que se engloba bajo el término responsabilidad social corporativa (en adelante RSC) debe aclararse en primer lugar qué se entiende por «responsabilidad» y qué relación tiene con los «valores corporativos». Responsabilidad es toda obligación que el ser humano tiene, desde un punto de vista ético y moral, condicionada por una serie de principios o valores. Los valores corporativos son el conjunto de valores que las personas de una organización comparten, de manera que actúan en armonía y bajo unos principios comunes. Si el ser humano a modo individual tiene unas responsabilidades, por extensión del concepto, el conjunto de personas que forman una organización también tiene unas responsabilidades, que, vistas como un todo, pueden traducirse como unas responsabilidades de la organización o corporación frente a la sociedad. Precisamente, el con-junto de estas responsabilidades constituye la RSC.

El concepto RSC no es nuevo. Se remonta a 1950 —aun cuando algunos lo situarían en el s. XXI, atribuyéndolo a las prácticas de empresarios modélicos como Owen y Cadbury (Bestratén y Pujol, 2004)— y se reaviva en la década de 1970. No obstante, ha sido en la última década cuando las organizaciones han mostrado un mayor interés por el tema y, actualmente, el término RSC podría resumirse como «un concepto a través del cual las organizaciones integran aspectos sociales y medioambientales en sus operaciones y negocios, y en su interacción con las partes interesadas, de manera voluntaria» (Unión Europea, 2001).

El término RSC implica una gestión ética y socialmente responsable por parte de la empresa, basada en criterios de legitimidad, y que adopta valores como respeto, honradez, transparencia, responsabilidad y solidaridad. La RSC no debe, en ningún caso, basarse únicamente en acciones filantrópicas como la creación de una fundación o la colaboración con organizaciones no gubernamentales, sino que el número de acciones posibles es muy grande y abarca toda la empresa, desde la contratación de personas de colectivos desfavorecidos hasta la puntualidad en las entregas y en los pagos.

En España, la RSC tiene buena aceptación: es el cuarto país del mundo con más entidades informantes GRI (GRI o global reporting initiative es una metodología para elaborar memorias de sostenibilidad en función de la triple cuenta de resultados) y es el segundo con más entidades —más de 300— fir-mantes del Pacto Mundial de las Naciones Unidas.

Dado que la formalización de documentos (manual de gestión ética) y la conservación de evidencias permiten a las organizaciones demostrar el cumplimiento de las normas y, además, facilitan su implantación e integración con otros modelos de gestión existentes, se han desarrollado normas y guías sobre RSC al estilo de las bien conocidas por las empresas como las de calidad ISO 9000. Actualmente, pueden seguirse distintas normas para la implantación de un sistema de gestión de la RSC, entre las cuales se incluyen la norma AA 1000:2003, la norma SGE-21:2008, la norma SA8000 y, en un futuro próximo, la norma ISO 26000. Otros sistemas de gestión que proponen procedimientos y procesos para integrar los ámbitos de la responsabilidad social en la gestión de la empresa son el modelo EFQM:2003 e ISO 9000:2008.

El sistema de gestión ética debe incluir principios de respeto y preservación del medioambiente, aseguramiento de los derechos humanos y de prevención de riesgos laborales, transparencia, y respeto de los derechos de los consumidores (figura 1).

La responsabilidad medioambiental

Las actividades que desarrolla la empresa pueden tener importantes repercusiones en el medio ambiente, ya sea en forma de generación de residuos, de contaminación ambiental, de degradación del entorno o de despilfarro de recursos limitados. Estas repercusiones en el entorno se agravan dependiendo de la actividad, por lo que ciertos sectores industriales pueden tener más impacto que empresas de servicios.

La preocupación por el medio ambiente es un reto que las empresas deben afrontar desde hace décadas, pero en los últimos años, las exigencias de las distintas Administraciones y la presión social han ido en aumento.

El origen del interés puede situarse por temas medioambientales en el informe de Bruntland de 1987, en el que se promulga la primera definición de desarrollo sostenible como aquel que satisface las necesidades del presente sin comprometer las necesidades de las futuras generaciones. Años más tarde, la publicación del reglamento EMAS (1993) y de los estándares de gestión medioambiental ISO 14001 (1996) o del Libro Verde de la Comi-sión Europea para el fomento de la responsabilidad social de las empresas (2001), junto con una creciente presión normativa en aspectos como residuos o contaminación, han marcado vías para actuaciones más responsables con el medio ambiente.

Así es que la visión de gobiernos, instituciones, empresas y sociedad en general en torno al medioambiente ha cambiado, y han empezado a tomar más consideración acerca del concepto de desarrollo sostenible, bajo la premisa de que el crecimiento económico y la adopción de actividades respetuosas con el entorno son dos términos compatibles (World Commission on Environment and Development, 1987).

Como mínimo, las empresas deben cumplir la legislación ambiental y adoptar una serie de medidas preventivas que les eviten unas sanciones y un deterioro de su imagen. A partir de ahí, cualquier empresa puede contribuir en términos de sostenibilidad y de respeto al medio ambiente diseñando actuaciones respetuosas con el entorno y adoptando una gestión medioambiental que incluya la mejora continua y vaya más allá del simple cumplimiento de la legislación.

Debe tenerse en cuenta que el respeto por el medio ambiente es uno de los principales indicadores de RSC, por lo que puede considerarse que la responsabilidad medioambiental queda incluida en las bases de la RSC. Además, si nos remitimos a la definición de RSC de párrafos anteriores, se observa que bajo este concepto se vincula la responsabilidad social con la medioambiental.

La introducción de la RSC en la estrategia de la empresa ha ido ganando aceptación en los últimos años. Así, fir-mas de gran reputación comercial han empezado a adoptar prácticas de RSC y nombres como Red Eléctrica de España, Bankinter, Telefónica, BBVA, Iberdrola, Inditex y Ferrovial (Garralda, 2008) han incluido los resultados alcanzados en sus memorias anuales. Además, se han empezado a medir distintos aspectos de RSC (entre los que se incluyen aspectos medioambientales), por lo que no cabe duda de la conveniencia de integrar la RSC en el sistema de gestión general de la corporación, como años atrás se hizo con la calidad.

Gestión e integración de la responsabilidad social y medioambiental

El interés por la responsabilidad social y medioambiental ha aumentado durante los últimos años, tanto por parte del público en general como del sector industrial. Por otro lado, la Organización Internacional para la Estandarización (ISO), en el estudio The ISO survey of ISO 9000 and ISO 14000 certifications: 2003, ha identificado ambas áreas como estratégicas en cuanto a impacto en la estandarización internacional en un futuro inminente.

El objetivo en términos de RSC es que el interés por temas sociales y medioambientales que manifieste la organización genere un conjunto de políticas, procedimientos y programas que den respuesta a dichas inquietudes a la par con el desarrollo de las operaciones de la entidad. La RSC se orienta hacia la excelencia a largo plazo y debe perseguir la formalización de una opinión positiva del cliente sobre la corporación.

Para asegurar el máximo aprovechamiento de sus acciones, la responsabilidad social (y, por, tanto la responsabilidad medioambiental), no debe gestionarse como una serie de prácticas independientes del resto de actividades de la empresa, sino que éstas deben integrarse en todos los procesos operativos, estratégicos y de soporte de la organización. Esta integración puede llevarse a cabo mediante un sistema de gestión.

Los sistemas de gestión empezaron a popularizarse con la edición de 1994 de las normas de calidad ISO 9000, que especificaban cómo debe ser un sistema para gestionar la calidad y qué documentación debe desarrollarse. Su aplicación es voluntaria desde un punto de vista legal, aunque las exigencias del mercado han hecho que en la mayoría de casos su aplicación sea obligatoria en términos competitivos. Los sistemas de gestión proporcionan metodologías para afrontar los nuevos retos del mercado actual y, al mismo tiempo, ayudan a centrar, organizar y sistematizar los procesos de gestión y de mejora. Los beneficios que se derivan de su implantación han hecho que aumentara el interés de las empresas por los sistemas de gestión y éstos se han extendido al campo de la gestión medioambiental y a la gestión de la seguridad y salud laborales. Ahora es el turno de la gestión ética y socialmente responsable.

Unas empresas simplemente gestio-nan cada sistema por separado, pero otras aprovechan que una serie de requisitos son comunes y que existen sinergias entre sistemas, por lo que la integración de los sistemas de gestión de calidad, medio ambiente y salud y seguridad laboral ha ido en aumento durante los últimos años. La integración de la RSC como cuarto vértice de los sistemas integrados de gestión (figura 2) es relativamente nueva. Sin embargo, son numerosas las sinergias que pueden encontrarse entre la RSC y las disciplinas de calidad, medio ambiente y seguridad y salud laboral:

En primer lugar, la RSC se puede considerar un modelo integral de gestión empresarial (Peddle y Rosam, 2004) que adopta la alta dirección para actuar en beneficio de los distintos grupos de interés de la empresa, mediante el cumplimiento de obligaciones y compromisos legales y éticos en las actividades que realiza, orientadas a la satisfacción de las necesidades y expectativas de dichos grupos de interés (propietarios, empleados, proveedores, clientes, etcétera) y al cuidado y preservación del entorno, incorporando las dimensiones económica, social y medioambiental en la planificación de las operaciones.

En segundo lugar, debe señalarse la facilidad de integración del sistema de gestión de la RSC con las estructuras de los demás sistemas de gestión y la filosofía común de priorizar la prevención por encima de la corrección que adoptan estos sistemas.

Finalmente, debe destacarse que los requisitos de los sistemas de gestión de calidad, medioambiente y seguridad y salud laboral tienen muchos puntos en común con las bases en las que se fundamenta la RSC:

– RSC y calidad: el concepto que se engloba bajo el término RSC tiene una clara relación con la calidad, puesto que ambos planteamientos se sustentan en la idea de «hacer las cosas bien» (Peddle y Rosam, 2004).

– RSC y medioambiente: el Libro Verde de la Unión Europea define, en su segundo punto, RSC como «un concepto a través del cual las organizaciones integran aspectos sociales y medioambientales en sus operaciones y negocios, y en su interacción con las partes interesadas, de manera voluntaria». La definición del Libro Verde vincula RSC y medio ambiente.

– RSC y seguridad y salud laboral: desde el punto de vista de la RSC, la prevención de riesgos laborales, que no puede faltar en el código de conducta de la empresa, se considera no como la simple reducción de daños, sino como el compromiso con las personas y la mejora continua.

Un ejemplo de la conveniencia de la integración de la RSC con los sistemas de gestión puede encontrarse en el Libro Verde de la Unión Europea, en el que se relata el caso de una empresa cuyo punto de partida para la RSC fue la gestión de la seguridad y salud laboral, la calidad y el medio ambiente, para los que disponía de los respectivos sistemas de gestión según normas internacionales. En la actualidad, dichos puntos siguen siendo el núcleo de su actividad en RSC puesto que la sociedad concede gran importancia a estos aspectos.

La integración de sistemas bajo un único sistema de gestión, al que habitualmente nos referimos como sistema integrado de gestión, tiene como objetivo obtener mejores resultados empresariales, tales como una mejora de las eficiencias, una reducción de riesgos y una mejora de la imagen de la compañía, anticipándose a las necesidades presentes y futuras de todos los grupos de interés o stakeholders de la organización. Al mismo tiempo, la implantación de un sistema integrado de gestión implica implícitamente una utilización más eficiente de los recursos, lo que, desde el punto de vista de la sostenibilidad, aumenta la competitividad de las empresas.

La integración puede conseguirse por medio de dos vías principales: integración basada en un enfoque de calidad total y mejora continua como el modelo de excelencia de la European Foundation for Quality Management (EFQM), o integración basada en los requisitos especificados en los estándares adoptando una integración por procesos.

El modelo EFQM es un modelo europeo de gestión de la calidad total (TQM) basado en distintos criterios, con ponderaciones asignadas (figura 3). Incluye, además de la satisfacción del cliente (sexto criterio) y de los empleados (séptimo criterio), los resultados sociales de la empresa (octavo criterio) «qué logros se están alcanzando con relación a la satisfacción y expectativas de la comunidad local, nacional e internacional… Se incluye en este criterio cómo se percibe el modo en que la organización entiende la calidad de vida, el entorno y la conservación de los recursos naturales…» (Membrado, 1999), por lo que se puede considerar un modelo comprometido con la RSC desde 1991. Además, en los últimos años esto se ha sistematizado y se ha hecho operativo y EFQM ha desarrollado una herramienta de gestión denominada Framework for Corporate Social Responsibility, alineada con el modelo de excelencia (Wert, 2006).

En una integración por procesos, los sistemas de gestión están totalmente incorporados en las actividades operativas, y los requisitos se integran en todos los procesos. Esta integración minimiza los documentos y registros necesarios, los costes de mantenimiento y de estructura interna y los posibles conflictos entre disciplinas. En cuanto a la documentación, la idea se resume en integrar en el mayor grado posible, a través de: una política integrada de calidad, medio ambiente, seguridad y salud laboral, y RSC que marque los objetivos de la empresa; un único manual, y procedimientos e instrucciones comunes en la medida de lo posible.

Las bases de la integración por procesos se sustentan en el ciclo de mejora continua PDCA (plan, do, check, act), consistente en aplicar cuatro pasos perfectamente definidos (figura 4):

Plan (planificar): decidir objetivos y metas, estableciendo los métodos adecuados, técnicas, responsables y programas. Consiste en planificar a conciencia aquello que se desea mejorar (qué, cuánto, quién, dónde, cómo y cuándo).

-Do (hacer): llevar a cabo lo que se ha planificado en la fase anterior, efectuando la oportuna formación.

Check (comprobar): comparar los resultados obtenidos en la fase anterior con los objetivos que se habían previsto. Si no se han alcanzado los objetivos deseados, debe comenzarse de nuevo la fase de planificación.

Act (actuar): extraer conclusiones basadas en la experiencia adquirida en la fase de verificación y establecer nuevas propuestas hasta que la mejora se haya implantado y el proceso se haya consolidado. Se deben tomar las decisiones correspondientes en lo referente a acciones correctivas, acciones preventivas y estandarización.

Sea cual sea la estrategia de integración escogida para los sistemas de gestión, la inclusión de la RSC debe ser relativamente sencilla, puesto que la responsabilidad social y la gestión ética deben ser una filosofía o manera de entender el funcionamiento de la empresa y deben ser omnipresentes en todas las actividades y decisiones que se adopten.

Bibliografía

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Garralda, J. (2008). Prácticas consolidadas de responsabilidad corporativa en las empresas del IBEX 35. Informe 2007. Madrid: Centro PwC & IE Responsabilidad Corporativa.

Guillén, M. Ética en las organizaciones. Constru
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ISO (2003). The ISO survey of ISO 9000 and ISO
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ISO/WD 26000 (2006). Guía sobre Responsabilidad Social (borrador).

Membrado, J. La gestión empresarial a través del modelo europeo de excelencia de la E.F.Q.M. Madrid: Díaz de Santos, 1999. 133-166 p.

Peddle, R., y Rosam, I. «Finding the balance». Quality World, 2004. Vol. 16 p.18-26.

SGE 21:2005. Sistema de la gestión ética y social-mente responsable.

Unión Europea. Libro verde: fomentar un marco europeo para la responsabilidad social de las empresas. Bruselas: Comisión de las Comunidades Europeas, 2001.

Wert, J. I. «El modelo EFQM como generador de resultados». En: III Foro de excelencia empresarial Logroño, (9 de noviembre de 2006). European Foundation for Quality Management.

«World Commission on Environment and Development, 1987. Our Common Future». New York: Oxford Univ.

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