El humor en la empresa

0 22
Humor as a tool in the enterprise

RESUMEN

Tener (y saber usar) el sentido del humor está considerado como una de las variables a manejar dentro de un intercambio comunicativo. Estableciendo ciertos paralelismos entre el lugar de trabajo y un entorno educativo, intentamos identificar los elementos que hacen que cualquier proceso de comunicación sea llevado a cabo con éxito. Diferentes estudios de caso (Calman, 2000; Holmes, 2000) muestran cómo el humor puede variar durante una negociación y, por tanto, cómo éste ha de ser tratado como un asunto serio.

Palabras clave
Humor, educación, inteligencia, comunicación, empresa.

ABSTRACT

Having (and knowing how to use) sense of humour is considered one of the variables to be taken into account within a communicative exchange. By establishing some parallelisms between the working place and an educational environment, we try to identify those elements which make communication successful. Several case studies (Calman, 2000; Holmes, 2000) show how humour can change the course of a negotiation and therefore, how it must be treated seriously.

Keywords
Humour, education, intelligence, communications, enterprise.

En Pike Market se vende pescado en un ambiente tan relajado y lleno de humor, que si pasas por allí y te paras a mirarles, te ríes y terminas sacando la cartera y comprando algo que probablemente no te hiciera falta.

El humor sirve para reducir diferencias entre personas de distinto nivel en el trabajo, acortando distancias y facilitando la comunicación entre ambas.

¿Han leído ustedes Fish? Es un librito corto escrito por unos estadounidenses que quedaron encantados con la manera de trabajar de unos pescadores en Pike Market, un pueblo de Seattle (EE UU). Estos trabajadores tienen la habilidad de convertir cada día de su trabajo en un momento de alegría y satisfacción personal, lo que da como resultado unos beneficios económicos hasta ahora no superados por los demás comercios del lugar. Los dirigentes de recursos humanos de algunas empresas les graban mientras trabajan; más tarde, usan esas grabaciones en cursos de formación, sea cual sea el área comercial en la que estén implicados.

En Pike Market se vende pescado en un ambiente tan relajado y lleno de humor, que si pasas por allí y te paras a mirarles, te ríes y terminas sacando la cartera y comprando algo que probablemente no te hiciera falta. Pero, curiosamente, no te importa. Algunas investigaciones se han llevado a cabo analizando el papel del humor y la afectividad en situaciones laborales. Se ha comprobado que, efectivamente, estas variables suponen un aumento en la productividad.

Experimentando con el humor

Como pudimos ver en un artículo de Fernando Doral en esta misma revista (julio-agosto de 2008), muchos son los factores que entran en juego a la hora de comunicarse. Es necesario saber cuáles son para poder observarlos, analizarlos, exprimir su jugo y usarlos en nuestro propio beneficio. Esta búsqueda de beneficios adquiere mayor importancia en un entorno empresarial en el que estos factores deben tenerse, aún más, si cabe, en cuenta.

De todos los elementos de la comunicación, e inspirados por los pescadores de Fish, hemos elegido el humor como herramienta útil en el terreno laboral. De modo que, como si de un elemento químico se tratase, describiremos breve-mente qué funciones tiene, cómo usarlo y las consecuencias derivadas de su uso.

Uno de los experimentos más recientes con el humor como protagonista ha sido realizado en una empresa de Nueva Zelanda en la que se ha estudiado el lenguaje de los miembros de la plantilla mediante unas grabaciones, con su consentimiento. El material recopilado se ha analizado, cual muestra de laboratorio, teniendo en cuenta el tipo de interacción oral entre los hablantes y el propósito de cada conversación.

En todos los casos, el humor ha sido usado como instrumento para obtener beneficios en negociaciones, acercamientos entre trabajadores y jefes y un ambiente más positivo entre los miembros de la plantilla en general.

Sin embargo, no sólo en el terreno de la empresa el humor es efectivo, sino que en el terreno de la educación -en el que la comunicación es lo más importante- ha demostrado tener una importancia tal que es capaz de condicionar el resultado final de un alumno y de una clase. Algunas universidades españolas han llevado la variable del humor al aula, y es que empresa y aula, ambos contextos de comunicación, son, además, lugares de aprendizaje y producción. En este artículo expondremos algunas pinceladas de las consecuencias del humor en estos terrenos tan serios.

El humor y la inteligencia

Para hablar de humor, debemos empezar diciendo que es una variable afectiva dentro de la comunicación. Y es que el afecto, lejos de ser una mera muestra de cariño, es una densa red de actitudes y aptitudes que podemos controlar para que el comunicarnos con los demás sea más efectivo (y afectivo). El humor es una de esas actitudes, y podemos manejarlo e interpretarlo a través de la denominada inteligencia emocional.

Howard Gardner introdujo en la década de 1980 la idea de que existen muchos tipos de inteligencia (Multiple Intelligences Theory); algunas de ellas, en concreto las inteligencias verbal-lingüística e interpersonal-intrapersonal, son las que podemos relacionar con la denominada inteligencia emocional.

La inteligencia emocional también identifica la actitud personal como factor decisivo para el éxito. Salovey y Mayer comenzaron a tratar estos aspectos emocionales en 1990 (Salovey, 1990). Estos investigadores propusieron la Teoría de la Inteligencia Emocional en el ámbito académico y laboral como factor crucial no sólo en el aprendizaje, sino también en la adaptación social de los estudiantes una vez finalizada su etapa académica, es decir, en sus puestos de trabajo.

A lo largo del siglo XX, algunos auto-res humanistas comenzaron a tratar este tema del humor y otras variables afectivas en el terreno de la comunicación. El mismo Freud aseguraba que el humor y la risa son indicadores de ansiedad a través de los cuales nos liberamos de tensiones, pero que, al mismo tiempo, revelan una angustia que está ahí. En este caso, hablamos del humor como instrumento para comunicarse, tal como pueden ser la voz, los gestos o una pizarra.

El humor, como lo describe Calman, es un asunto serio y complejo. Esconde propósitos y actitudes que van más allá de la risa, y contiene, como elemento principal, una fuerte carga cultural y de contrastes que es lo que produce la comicidad en un contexto determinado (Calman, 2000). A continuación, veremos la relación que existe entre el humor y la comunicación entre las personas.

El humor en la comunicación

Hace unos meses, un grupo de alumnos de árabe como lengua extranjera en una escuela de Córdoba revelaron el por qué de su fiel asistencia a clase, a una hora a la que normalmente los estudiantes suelen faltar con asiduidad. Estos alumnos confirmaron que su interés se debía al carácter bromista del profesor. El docente, sin abandonar su tarea pedagógica, enfocaba los contenidos en clase desde una perspectiva amena y atractiva tan sólo con su actitud, cambios en la modulación de la voz y el uso de historias divertidas, siempre en un contexto geográfico e histórico árabes.

Aplicado al mundo laboral, el humor sirve para reducir diferencias entre personas de distinto nivel en el trabajo, acortando distancias y facilitando la comunicación entre ambas. El humor atenúa una orden o una crítica, hace compañerismo y solidariza; se usa para evitar conflictos, se usa en las respuestas, se cambian adjetivos, entonaciones, se juega, en definitiva, con el lenguaje. El humor, por tanto, es un arma para el que manda y para el que recibe la orden.

En un lugar de trabajo, las relaciones entre los individuos están basadas en la desigualdad de poder. Para facilitar la comunicación, el humor (el buen humor) puede actuar como puente para eliminar esas barreras lingüísticas que acentúan las tensiones y dificultan el logro de objetivos. Este comportamiento se denomina Politeness Theory (Teoría de la Cortesía) y va mucho más allá de las meras reglas de la buena educación. Se trata de saber que existen herramientas tan poderosas como el lenguaje (palabras, entonación y volumen) para acercarnos unos a otros, llegar a acuerdos o tomar decisiones. Esta teoría la podemos encontrar en más de una oficina, como sucedió en el siguiente caso.

Estudio de caso

Había una vez un jefe en cierta oficina que ejercía su jefatura a base de recordar continuamente su superioridad. Las relaciones interpersonales eran tan desiguales que comunicarse (y entenderse) era misión casi imposible.

Los empleados trabajaban a disgusto, cumplían los objetivos mínimos sin motivación y algunos de ellos sencillamente se sentían demasiado bloqueados como para rendir de manera productiva.

Pasado un tiempo, cambiaron de destino a este mandatario, para alegría de sus subordinados. En su lugar, llegó otro con cara de buena persona que, además, tenía cualidades pedagógicas innatas. Amigo de la sonrisa, logró crear un buen ambiente entre las mesas de trabajo, y esto se reflejó en la productividad de los empleados, de manera que los efectos positivos no tardaron en llegar.

Además de mejorar las relaciones laborales ya existentes, algunos trabajadores nuevos llegaron a la oficina al solicitarla como destino preferente, con lo que nuevos y antiguos se vieron beneficiados con este cambio.

La mayoría de los trabajadores tímidos, que anteriormente se veían cohibidos por la personalidad aplastante de su superior, han desarrollado hoy día un potencial que parecían no tener y que, sin embargo, ha surgido al verse más relajados y sentirse con más confianza en sí mismos. Esta oficina ha resultado ser una de las más productivas en su sector y área geográfica, lo que resulta una nueva motivación.

¿Existen peligros?

El humor, en algunos casos, puede servir para encubrir o enmascarar comportamientos políticamente incorrectos o que, de otro modo, no serían aceptados. Otro riesgo puede ser el confundir el humor con la ironía o el sarcasmo, lo que crearía un efecto contrario al deseado.

Para evitarlo debemos distinguir entre usar el humor como medio para obtener un beneficio y usarlo como fin último. El humor y las variables afectivas, si hablamos de relaciones laborales de desigualdad, siempre han de ser un instrumento para conseguir algo más en un proceso de comunicación y nunca una máscara tras la que esconder segundas intenciones. Aprender a hacerlo no siempre será fácil; dependerá de nuestro nivel de inteligencia emocional y de nuestra capacidad para desarrollarla. Pero eso es otra historia que deberá ser contada en otra ocasión.

Nota

Este artículo deriva de procesos de investigación financiados por el Ministerio de Educación y Ciencia, dentro del programa de Formación del Profesorado Universitario (ref. AP2007-03689).

Bibliografía

Calman KC. A study of story telling humour and learning in medicine. Londres: The Stationery Office. 2000.

Gardner H. Frames of Mind: the Theory of Multiple Intelligences. Nueva York: Basic Books. 1983.

Holmes J. «Politeness, power and provocation: how humour functions in the workplace», Discourse studies. 2000; 2:159-184.

Lundin S, Paul H, Christensen J. Fish! Nueva York: Hyperion. 2000.

Salovey P & Mayer JD. «Emotional Intelligence», Imagination, Cognition and Personality. 1990;9:185-211.

Fish! http://es.youtube.com/watch?v=TbtsfyrEF_c&feature=related.

Responder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio web utiliza cookies para mejorar su experiencia. Asumiremos que está de acuerdo con esto, pero puede optar por no participar si lo desea. Aceptar Leer más...