El eslabón perdido entre el mundo digital y físico

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La robótica industrial constituye hoy en día una de las áreas más importantes de investigación y desarrollo tecnológico. Los robots industriales alcanzaron un nuevo récord en 2017 (últimos datos disponibles), al llegar a las 380.550 unidades vendidas en todo el mundo, lo que representa un aumento del 29% respecto al año anterior (294.300 unidades)

La Industria 4.0 no se concibe sin la robótica, pero tampoco sin el resto de tecnologías asociadas a la evolución industrial. En la batalla por la competitividad, la productividad y la sostenibilidad, el liderazgo en la tecnología de la robótica será la clave diferenciadora, y es que el crecimiento del mercado mundial de robots industriales continúa a un ritmo impresionante. China continúa liderando el mercado global de integración de robots desde el año 2013, y es el país que registró el mayor crecimiento, con un 58%. Se estima que el país asiático integre 210.000 unidades en 2020, es decir, el 40% del total de ventas de robots industriales, cuya cifra girará en torno a las 520.900 unidades.

En Estados Unidos el aumento fue del 6%, y en Alemania, del 8%, según la Federación Internacional de Robótica (IFR). Por sectores, la industria automovilística continúa liderando la demanda mundial de robots. En 2017 se vendieron alrededor de 125.000 unidades en este ámbito, lo que equivale a un crecimiento del 21% respecto a 2016. Por su parte, los sectores de mayor crecimiento en 2017 fueron la industria del metal (+54%), la electrónica (+27%) y la alimentaria (+19%).

En relación al volumen de ventas, Asia mantiene los niveles más altos: China instaló alrededor de 138.000 robots industriales en 2017, seguido de Corea del Sur (40.000 unidades) y Japón (38.000 unidades).

En América, Estados Unidos constituye el mayor mercado individual, con alrededor de 33.000 robots industriales vendidos, mientras que Europa está liderada por Alemania, con cerca de 22.000 unidades vendidas. Estos datos reflejan, sin duda, el importante papel que juega la robótica no sólo en la revolución industrial, sino también en el ámbito social. En este sentido, el uso de robots colaborativos y robots de servicio en la atención médica es muy prometedor, ya que ayudará a que las economías avanzadas proporcionen una atención de calidad ante el rápido envejecimiento de la población. Otros desarrollos recientes en robótica están impulsados por los avances en Inteligencia Artificial (IA), que permiten a los robots detectar y responder a su entorno, por lo que podrán funcionar como asistentes de las personas. En los últimos años han surgido nuevos retos de la colaboración hombre-máquina que en la robótica tradicional no existían.

En lo que respecta a nuestro país, el sector de la robótica industrial se encuentra en un buen momento. El último informe de la Federación Internacional de Robótica (IFR) lo posiciona entre los 12 primeros países en número de ventas de robots en el año 2017. El incremento en las ventas con respecto al año anterior fue de un 7% que, aun estando por debajo de la media mundial, representa un valor destacado. Por su parte, la previsión del crecimiento estimado del mercado español, para el período 2019-2021, se sitúa entre el 10% y el 15% anual; lo que lleva a pensar que se convertirá en uno de los sectores más activos en el crecimiento de nuestra economía.

Para hacernos una idea, la Asociación Española de Robótica y Automatización (AER) aporta un dato significante: en la actualidad, dos de cada mil trabajadores son robots, y según las previsiones, en 2020 habrá en el mundo más de tres millones de ellos «plenamente operativos» en sectores como la industria automovilística, la electrónica, el metal, la química

o la industria alimentaria, entre otros. Es más, un reciente estudio de PwC, subraya que la paulatina incorporación de la robótica en los sistemas productivos, hará posible un crecimiento de la economía mundial de un 14% en el año 2030.

Automoción, sector líder

El sector con mayor desarrollo y proyección en el ámbito de la robótica y la automatización es el de la automoción, que acapara casi seis de cada diez robots, lo que supone un 55% del mercado, y supera de este modo a otros sectores

Técnica Industrial 322, marzo 2019

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donde este tipo de maquinaria juega también un papel importante, como el de alimentos y bebidas o el del metal.

En España, el número de robots vendidos en el sector de la automoción, en 2017, alcanzó el 51% del total, ya que es el más propenso a la utilización de inteligencia artificial para sus plantas de ensamblaje y fabricación de vehículos. Según el último informe de AER, más de la mitad de los robots vendidos dicho año se suministraron al sector del automóvil, lo que significa más de 2.000 robots. Debemos destacar también que el número de robots en funcionamiento dentro de la industria automovilística supera probable-mente a día de hoy las 16.000 unidades. «Uno de los parámetros que se utiliza en robótica industrial es la densidad de robots, o lo que es lo mismo, el de número de estos por cada 10.000 trabajadores en la industria. En el caso del sector del automóvil estaríamos hablando de una densidad de 155 robots», explica Salvador Giró, vicepresidente de AER.

A nivel mundial, 170.000 robots participan en los procesos de producción de la industria del automóvil, aunque la robotización también tiene una amplia presencia en la extracción de minerales, el suministro de electricidad u otras ramas manufactureras. En concreto, independientemente del sector al que estén destinados, más de la mitad de los robots (el 57,1 %) se dedica a la manipulación y a la carga y descarga de máquinas; seguido del 19,3% que se utilizan para tareas de soldaduras, el 14,3 % para usos no especificados, el 3,6 % para montaje y desmontaje, y el 3 % en materiales.

Un estudio del think tank Bruegel, formado por grupo de expertos dedicados a la investigación de políticas en temas económicos, y uno de los más influyentes de Europa, señala que en los mercados asiáticos ya existen más de un millón de robots funcionando, y de ellos, la tercera parte está en China, donde el número de autómatas está creciendo a un ritmo anual del 21%; por lo tanto, el triple que en Europa o en España (6%).

Sin embargo, la Unión Europea sigue siendo el enclave con un mayor número robots, debido principalmente a la opulenta industria del automóvil; lo que explica que en 2020, según la patronal de fabricantes de autómatas, habrá algo más de tres millones de robots plenamente operativos en todo el mundo. De hecho, en los países más volcados actualmente en el proceso de automatización de la industria, encontramos una proporción de cuatro robots por cada 1.000 trabajadores, como es el caso de Alemania, o de 2,5 en países como Italia o Suecia.

Más de 4.000 unidades vendidas

La venta de robots en España, en 2017, superó las 4.000 unidades, lo que nos llevó a alcanzar la decimosegunda posición a nivel global en este aspecto. Según AER, el stock de robots en uso ronda las 35.000 unidades, lo que nos sitúa en el decimocuarto puesto en el ranking de países con mayor densidad de robots en el mundo.

Nos encontramos en un proceso de automatización sin precedentes que no ha hecho más que comenzar. Este crecimiento se debe, en gran parte, a que el coste de fabricar un robot es cada vez más reducido y su rendimiento, por el contrario, es cada vez mayor.

Salvador Giró, vicepresidente de AER, destaca que en estos momentos se está constatando «una gran evolución en la utilización de robots en el mercado de la máquina-herramienta, ya que existen sinergias evidentes entre las dos tecnologías, que hacen que la tendencia natural sea ir utilizando cada vez más robots en el sector de la industria, y los empresarios están tomando conciencia de ello».

Además, apunta que probablemente donde se observa una decidida tendencia es en la incorporación de la robótica colaborativa; es decir, en la comunicación entre máquinas. «Indudablemente, es en la sensorización donde juega un papel fundamental la visión artificial, así como en la comunicación de nuestras máquinas, robots y sensores empleando la IIOT. Todo ello ligado a la capacidad que poseemos actualmente de generar una inmensa cantidad de datos, y que mediante su análisis podemos realizar un mantenimiento predictivo del funcionamiento de nuestras factorías», explica Giró.

El sector demanda más ingenieros

En el ámbito de la Industria 4.0, donde la robótica representa una parte importante de la tecnología utilizada, se advierte una clara necesidad de especialización de los ingenieros en desarrollar procesos productivos en la industria, a nivel de investigación y programación, tanto de los sistemas, como en la elaboración y mejora de los procedimientos.

Para Salvador Giró, «siempre es difícil especular sobre lo que puede acontecer en el futuro, pero lo que advertimos a día de hoy es que existe una gran falta de profesionales en automatización y digitalización industrial. Atendiendo a las exigencias actuales, lo que sí podemos afirmar es que la demanda de trabajadores en este sector es muy superior a la oferta; es decir, no existen suficientes profesionales para cubrir todos los puestos de trabajo. Si tenemos en cuenta la gran necesidad futura de automatización de las empresas industriales, tendremos un problema muy grave si no formamos más profesionales en este sector».

El ingeniero especializado en robótica realiza principalmente informes de evaluaciones, así como actualizaciones de estado de la máquina para eliminar sus fallos. Además, diseña y construye robots inteligentes que utilizan distintas técnicas de automatización para que actúen por sí mismos, con una intervención humana mínima respecto a controles o reportes. En este sentido, combina áreas como electrónica, informática, mecánica, física o matemáticas.

Esta rama de la ingeniería le permite desempeñar su trabajo en cualquier organización o empresa que requiera profesionales capacitados para diseñar y manejar plataformas robóticas. Los ingenieros también pueden trabajar en compañías que precisen integrar sistemas automatizados para optimizar un proceso productivo. En cualquier caso, en lo que a estudios se refiere, es fundamental tener una base en ingeniería mecánica, electrónica y automatización industrial.

Esta rama de la ingeniería cuenta, por lo tanto, con una buena salida profesional. El auge de la robótica se aprecia, además, en diversos ámbitos, que van desde la medicina, a través de los exoesqueletos, hasta la maquinaria industrial para grandes fábricas. Asimismo, existen varios tipos de robótica.

– La robótica industrial: máquinas que cumplen tareas repetitivas para completar acciones concretas en una fábrica.

– Robótica nanotecnológica: aparatos que resuelven problemas fundamental-mente médicos, diseñados para la cura de ciertas enfermedades.

– Robótica domótica: automatización de procesos en la construcción de viviendas.

– Robótica de exploración: configuración de programas que analizan archivos buscando patrones.

– Robótica militar: aviones sin tripulación, pero equipados con armamento dirigido.

Alianza de la robótica europea

En junio de 2014, la Comisión Europea y 180 empresas y organismos de investigación del consorcio europeo euRobotics presentaron el Programa SPARC. Se trata de la iniciativa civil más ambiciosa en el ámbito de la investigación e innovación robótica, que tiene como objetivo reforzar la posición de Europa en el mercado de la robótica mundial, y se prevé que alcance los 60.000 millones de euros en el año en 2020.

Sin embargo, no era la primera vez que se creaba una alianza para este tipo de desarrollos, pues anteriormente ya se habían dado dos pasos importantes: EUROP (Plataforma Tecnológica Europea de Robótica) y EURON (Red Europea de Investigación Robótica).

Aunque la principal línea de trabajo y desarrollo está relacionada con el montaje de coches, procesos de ensamblaje y vehículos autónomos, también son objeto de investigación áreas tecnológicas como la medicina, la tecnología asistencial, el transporte, la automatización de actividades agrícolas, el medioambiente, la seguridad civil o los hogares, entre otras. Y es que el potencial de la robótica va mucho más allá del trabajo en las fábricas: desde ayudar a enfermeras en hospitales hasta inspeccionar plantas de energía peligrosas y trabajos agrícolas tediosos.

El objetivo del Programa SPARC es impulsar, por lo tanto, el desarrollo tecnológico, pero no solo dentro del marco de la producción industrial, sino también con el fin de mejorar la calidad de vida y la sostenibilidad.

Se espera que el programa genere más de 240.000 puestos de trabajo en Europa, y que se aumente la participación del continente en este mercado en un 42%, lo que implica el crecimiento de la cifra de negocio del sector en unos 4.000 millones de euros anuales de 2014 a 2020.

La participación española en esta iniciativa comprende organizaciones como el Instituto Tecnológico de Aragón, la Asociación de Investigación Metalúrgica del Noroeste, el Grupo Tecnalia o la Fundación Cartif, además de diversas universidades. La primera convocatoria de propuestas para el programa SPARC se ha realizado bajo el programa Leadership in Enabling and Industrial Technologies (LEIT) del nuevo programa europeo de investigación e innovación Horizonte 2020.

En el momento de la presentación del Programa SPARC, Neelie Kroes, vicepresidenta de la Comisión y responsable de la Agenda Digital Europa, advirtió de que «Europa tiene que ser un productor, y no solo un consumidor, de robótica. Los robots hacen mucho más que reemplazar a los humanos, a menudo hacen cosas que nosotros no podemos o no queremos hacer, mejorando así nuestra seguridad y nuestra calidad de vida. Integrar a los robots en la industria europea nos ayudará a crear y mantener puestos de trabajo». Por su parte, Bernd Liepert, presidente de euRobotics, declaró que «SPARC asegurará la competitividad de la industria robótica europea. Las soluciones de automatización basadas en robots son esenciales para superar los desafíos sociales más apremiantes de la actualidad: desde el cambio demográfico hasta la movilidad y la producción sostenible».

Cada cierto tiempo, las instituciones, las empresas y los organismos que participan en el proyecto, se reúnen para compartir y difundir sus experiencias. En este sentido, el European Robotics Forum (ERF2019), la reunión más influyente de la comunidad robótica de Europa, se celebra este año en Bucarest (Rumanía), entre los días 20 y 22 de marzo, donde cerca de 1.000 expertos europeos en robótica asisten a la 10ª edición de la conferencia. ERF2019 será la sede de una importante exposición en la que empresas, universidades e institutos de investigación mostrarán los prototipos, productos, servicios y proyectos europeos más avanzados financiados en el marco del programa de investigación de la UE Horizonte 2020.

Ayudas europeas a las pymes

«En el entorno industrial, ser competitivo es directamente proporcional a automatizar, y los gerentes de las pymes lo saben. Otro tema distinto es la facilidad de que disponen las pymes para invertir en este proceso. En este punto es en el que la administración debería tomar conciencia y activar planes de automatización, con el fin de que no sólo nuestras empresas sean competitivas a nivel industrial, sino que nuestro país sea puntero en este entorno», con estas palabras describe el vicepresidente de la Asociación Española de Robótica y Automatización (AER), Salvador Giró, la situación actual de las pymes.

En el marco de las ayudas a las pymes en Europa, en diciembre de 2018, la Comisión Europea concedió 66 millones de euros a proyectos de robótica e inteligencia artificial dentro del llamamiento de Digitalización de la Industria Europea del programa Horizonte 2020. La finalidad es que estos proyectos ayuden a las pymes hacia su digitalización mediante aplicaciones robóticas y de inteligencia artificial.

La financiación se repartirá entre cuatro proyectos y una acción de coordinación y apoyo (CSA, por sus siglas en inglés). Por una parte, encontramos el proyecto DIH^2, compuesto por una red de 26 centros de innovación digital (Digital Innovation Hubs, DIHs), que quiere alcanzar los 170 DIHs. Su objetivo es generar tecnologías innovadoras y disruptivas a más de 300.000 pequeñas y medianas fábricas.

DIH-Hero es otro de los proyectos seleccionados, que creará una red paneuropea de DIHs especializados en robótica sanitaria. La red se centrará en ayudar a las empresas a crear productos y servicios innovadores para el mercado de la salud.

Por su parte, el proyecto Trinity apostará por crear una red de centros de innovación digital multidisciplinares formados por centros de investigación, empresas y universidades para trabajar en diferentes áreas, aunque la robótica avanzada y las herramientas digitales serán el motor de toda la red. También prestará especial atención a la privacidad de datos y a la ciberseguridad para respaldar la introducción de sistemas robóticos avanzados en los procesos de producción.

Por último, el proyecto RIMA tiene como objeto establecer una red de 13 DIH para facilitar el uso de la robótica en labores de inspección y mantenimiento. La idea es trabajar para aumentar la competitividad, mejorar la productividad y fomentar redes industriales sostenibles.

El resto de los 66 millones de euros adjudicados se destinarán a actuaciones de coordinación y apoyo «Rodin», dirigido por euRobotics, que recopilará información de las redes y desarrollará la colaboración entre los centros de innovación digital.

Impacto en el empleo

La revolución tecnológica no sólo impacta a las empresas, sino que también tiene una enorme incidencia en la sociedad. Uno de los principales retos se sitúa precisamente en el empleo del futuro y en las nuevas capacidades profesionales requeridas. La robótica ocupará funciones que ahora son realizadas por humanos, y por lo tanto, los nuevos perfiles profesionales, además de tener amplios conocimientos en matemáticas, ciencias o tecnologías, deberán ser especialmente férreos en aspectos que un robot nunca llegará a realizar.

Una de las cuestiones más controvertidas en materia de empleo, es la hipótesis sobre la pérdida de profesionales que se producirá en los próximos años, por la implantación de máquinas y robots en determinados puestos de trabajo. En este sentido, un informe del servicio de estudios de La Caixa plantea que un 43% de los puestos de trabajo actualmente existentes en España tiene un riesgo elevado (con una probabilidad superior al 66%) de poder ser automatizado a medio plazo, mientras que el resto de los puestos de trabajo queda repartido a partes iguales entre el grupo de riesgo medio (entre el 33% y el 66%) y bajo (inferior al 33%).

Por su parte, un informe de CCOO sobre el impacto de la digitalización en la economía pone de relieve que la deslocalización industrial, que supone trasladar plantas completas a países emergentes para aprovechar sus bajos costes de producción, está amenazada «porque un robot no entiende de fronteras ni de costes sociales». Es decir, produce lo mismo y al mismo coste en cualquier parte del mundo, lo que hará, según CCOO, que las industrias nacionales, como ya está sucediendo en algunos países, recuperen todos los procesos de la cadena de valor con la correspondiente creación de empleo en el país inversor, normalmente con menos riesgos en términos geopolíticos, seguridad jurídica o tipo de cambio.

Para Salvador Giró, vicepresidente de la Asociación Española de Robótica y Automatización (AER), «las estadísticas actuales reflejan que en los países con mayor número de robots, y por ende mayor automatización, se comprueba que tienen una tasa de desempleo muy inferior a los países menos automatizados. Corroborando dicha afirmación, el pasado año el Foro Económico Mundial (WEF) pronosticaba que el 2025 las máquinas inteligentes asumirán el 52% de las tareas en el entorno industrial. Esto comportará una pérdida de 75 millones de puestos de trabajo a nivel global, pero a su vez creará unos 133 millones de empleos, y por tanto, el balance positivo será de 58 millones». A su juicio, este análisis conlleva una lectura muy interesante, ya que «nos está anunciando que el tipo de trabajo cambiará, y que precisaremos cubrir puestos de trabajo que se ajusten a esos nuevos requisitos».

Experiencias innovadoras

Europa parte de una buena posición en el campo de la robótica, con un 32% de los actuales mercados internacionales. En concreto, la robótica industrial tie-ne alrededor de un tercio del mercado mundial, mientras que en el mercado de robots de servicios profesionales más pequeños, los fabricantes europeos producen el 63% de los robots no militares. La posición europea en el mercado de robots de servicio representa una cuota de mercado del 14%.

En este contexto, Europa cuenta con un gran número de historias de éxito en el campo de la robótica. Una de ellas nos lleva hasta la costa del Mar del Norte, donde encontramos el primer robot offshore «Anymal», que lleva a cabo la inspección de plataformas eólicas marinas. El pasado mes de noviembre, la plataforma robótica «de cuatro patas» Anymal, equipada con un cabezal sensor personalizado, realizó de forma autónoma varias tareas de inspección de la plataforma en una instalación piloto, lo que lo convierte en el primer robot offshore autónomo del mundo.

La compañía se asoció con el operador de sistemas de transmisión Tenet, una compañía holandesa-alemana involucrada en la producción de energía eólica marina, que suministra energía a más de 41 millones de personas. Anymal navegó de forma autónoma en la plataforma y procesó los protocolos de inspección. La misión, completamente autónoma, abarcó un total de 16 puntos de inspección como medidores, palancas, niveles de agua y aceite, así como otras mediciones visuales y térmicas.

Un próximo paso en la evolución de la robótica será ver cómo los robots móviles se mueven y actúan de manera autónoma en entornos no estructurados fuera de las fábricas. Para que esto se haga realidad, los robots necesitan demostrar varias cuestiones, como habilidades avanzadas de movilidad superando obstáculos, escaleras y terrenos naturales accidentados; de interacción con sofisticadas capacidades de control de fuerza, y de autonomía para misiones como inspección, transporte o intervención.

Por otra parte, la cooperación entre robots y humanos es el siguiente paso en la fabricación de automóviles. Desde los años 50 del siglo XX, las plantas de coches empezaron a utilizar robots, y hoy en día el proceso de fabricación de un automóvil está automatizado al 70%.

Sin embargo, en la zona de montaje todavía hay multitud de procesos que no han podido automatizarse. Y es que el hecho de que una persona comparta espacio con una máquina no es algo tan sencillo. Para empezar, esto puede resultar peligroso para el trabajador, ya que si el brazo mecanizado choca contra él, podría provocarle un gran daño. Además, el robot también podría confundir una parte de la anatomía de su compañero con la pieza que debe sujetar y colocar. Para evitar este tipo de situaciones, Volkswagen está desarrollando nuevos enfoques en la colaboración hombre-robot (HRC, Human Robot Collaboration, por sus siglas en inglés).

En su Smart Production Lab de Wolfsburgo, la sede central de VW, 40 ingenieros están dotando a los brazos mecánicos de Kuka y otros fabricantes de autómatas de una cantidad ingente de sensores. Estos hacen que los robots puedan detectar la presencia de sus compañeros de carne y hueso, aunque requiera una programación tan compleja que todo se encuentra en fase de desarrollo. El Mobile Intelligent Robotic Co-Worker es un robot con dos brazos sobre una plataforma móvil que los investigadores intentan que se asemeje lo más posible a la manera de sujetar, moverse y trabajar que tienen los operarios, a los que podría ayudar a la hora de levantar las piezas más pesadas, aunque tiene la precisión para tomar un simple tornillo.

Por otra parte, la startup Wandelbots, del vivero que Volkswagen mantiene en su planta de Dresde, ha desarrollado una chaqueta sensorizada gracias a la cual el robot colaborativo es capaz de leer to-dos los movimientos de su compañero.

Otro ejemplo de innovación lo encontramos en nuestro país, donde el Centro Tecnológico de Cataluña (Eurocat) lidera un proyecto tecnológico europeo, que llevará al mercado un nuevo sistema inteligente, con el propósito de impulsar el trabajo conjunto entre operarios y robots, sin necesidad de barreras físicas de protección e incrementando considerablemente la productividad.

Este proyecto, denominado Sharework, se aplicará en escenarios industriales reales en los sectores de la automoción, el ferrocarril, el metal y la fabricación de bienes de equipo. En una primera fase, el proyecto analizará el entorno de trabajo y las necesidades del trabajador, para desarrollar, a continuación, la tecnología, y aplicar la colaboración hombre-robot, de una forma sistemática y efectiva.

Tras un primer desarrollo, la tecnología se evaluará, validará e integrará en el entorno industrial, que contará con «un sistema de inteligencia artificial destinado a la mejora de la eficiencia de los procesos de fabricación», como ha señalado el coordinador del proyecto, Jesús Pablo González.

El proyecto Sharework proporciona la inteligencia, los métodos y las herramientas necesarias para la adopción efectiva de la colaboración humano-robot en procesos de fabricación con déficit de automatización. El proyecto desarrolla un sistema robótico capaz de comprender el entorno y predecir las acciones humanas gracias a inteligencia artificial y datos de proceso. La tecnología desarrollada tendrá, por lo tanto, la capacidad de hacer que un robot actúe en un entorno donde la seguridad humana esté garantizada.

El proyecto, que cuenta con la participación de 15 empresas de seis países europeos diferentes, está coordinado por la Unidad Tecnológica de Robótica y Automatización de Eurecat, y engloba seis instituciones de investigación y ocho socios industriales, además de un organismo de estandarización.

La robótica y la inteligencia artificial cuentan con un enorme potencial para transformar muchos aspectos de nuestra vida. Por ello, es necesario contar con un carácter colaborativo de la innovación en robótica, que responda en parte a los complejos desafíos que plantea. A menudo, las factorías o fábricas no disponen en su organigrama de la pericia necesaria, y deben buscarla fuera, firmando, por ejemplo, acuerdos conjuntos de desarrollo con empresas especializadas en robótica.

La automatización ocupa un papel cada vez más preponderante en las estrategias empresariales. En este sentido, las empresas consolidadas más grandes, como ABB (Suiza), Kawasaki Heavy Industries, Yaskawa, Fanuc (Japón), y KUKA (Alemania) son muy activas en I+D. Sin embargo, la robótica industrial requiere fuertes inversiones, y pueden pasar años hasta que una investigación en cuestión dé sus frutos. Por ello, quizás sean las empresas de origen universitario, constituidas al hilo de los diferentes avances, las que están impulsando la evolución del sector y, sin duda, los graduados en Ingeniería de la rama industrial e Ingenieros Técnicos Industriales tienen mucho que aportar en este ámbito.

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