Diseño para la usabilidad de productos

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La correcta Identificación de las affordances o relaciones entre el usuario y un producto, en este caso una cafetera, permite mejorar su manejabilidad


Introducción

El concepto de usabilidad puede definirse como el nivel con el que un producto se adapta a las necesidades del usuario y puede ser utilizado por el mismo para lograr unas metas con efectividad, eficiencia y satisfacción en un contexto específico de uso. La usabilidad del producto está claramente relacionada con la existencia de affordances (en la arquitectura del producto) que den soporte a las necesidades de información y operación de los usuarios en los procesos de uso.

Del término affordances1no existe una traducción exacta al castellano, habiendo sido objeto de distintas interpretaciones en los trabajos de diseño industrial1-3. Entre ellos destacan los términos «facilitante», «prestaciones», «permisividad», «habilitación», «oportunidades ambientales» o «invitaciones al uso». Independientemente del término que se utilice para traducirlo, nos centraremos en el significado que tiene para el diseño industrial, ilustrando su aplicación al rediseño de la arquitectura de una cafetera eléctrica para mejorar su usabilidad.

En ese ámbito, una affordance se define como la relación entre usuario, objeto y acciones. Así las affordances están consideradas como el aspecto potencial que tiene un producto con el fin de apoyar o «dar andamiaje» a una acción del usuario, desde sus propiedades sensoriales, cognitivas o funcionales.

Para diseñar incorporando las affordances a la arquitectura de un producto, el diseñador tiene que focalizar su actividad hacia la funcionalidad del objeto, así como en su usabilidad. Para ello, se deben tener en cuenta las acciones útiles que se pueden realizar con el objeto, incorporando información de lo que es posible hacer con el mismo, debido a que un diseño útil debe implementar las funciones correctas requeridas por los usuarios para satisfacer las necesidades, expectativas y deseos.

La utilidad y usabilidad están determinadas por las affordances del producto, es decir, por sus posibilidades de acción (procesos de uso) y las formas en que estas affordances corresponden a las necesidades de los procesos de uso. La relación entre utilidad y affordances, así como la relación entre usabilidad e in formación que especifica un affordance, la podemos observar en la figura 1.

El usuario tiene una percepción directa de la usabilidad del producto (información). Esa percepción se la proporciona la información que las affordances transmiten (utilidad potencial). Todo ello determina que el usuario actúe guiado por las affordances que el producto posee.

Las affordances son los recursos que un producto ofrece a sus usuarios para dar soporte a sus procesos de uso. No causan la acción pero la hacen posible. De ahí que se deban separar las affordances de su información percibida y que en base a esta diferencia surjan tres tipos de affordances, en función de su percepción y su existencia, las cuales dejarán claras las posibilidades de uso del objeto4:

1. Affordances perceptibles: cuando existe la affordance y el objeto proporciona información de su existencia.

2. Affordances ocultas: cuando existe la affordance, pero no información de su existencia, lo que requiere que el usuario intuya su existencia.

3. Affordance falsa: cuando no existe la affordance pero existe información perceptible que indica su existencia, lo que establece una percepción errónea de lo que es posible hacer con el objeto.

Como el concepto de affordances no es fácil de expresar en términos analíticos, necesita ser descrito de forma muy precisa para que podamos utilizarlo actuando sobre las funciones del producto. Mientras un producto puede ser descrito por su función y sus características, las affordances pueden proporcionar un conocimiento adicional de las relaciones que existen entre el producto y el usuario durante el uso del mismo, proporcionando usabilidad.

Para crear productos usables, que requieren el desarrollo de acciones humanas, necesitamos entender qué tareas hace el usuario en relación con las funciones del producto y qué procesos cognitivos deben ser llevados a cabo en el uso del producto. De ahí que surjan dos reflexiones: el significado del término «affordance» y el de «representación mental».

La definición de affordance considera las relaciones entre funciones técnicas y las tareas de usuario. Éstas son las que sugieren los atributos (funciones) deseables de los productos, los cuales ayudan al usuario a lograr sus objetivos y a definir las direcciones hacia la implementación del diseño. Para la implementación de una affordance se articulan sus dimensiones funcionales, cognitivas y sensoriales.

La definición de Representación mental existente en la memoria a corto plazo es la actualización en un contexto de uso de un modelo conceptual existente en la memoria a largo plazo. Dicha representación es una estructura dentro de los modelos mentales de uso que pueden proporcionar información en base a las percepciones y modelos conceptuales del usuario.

De ahí que la interacción entre ambos términos (y modelo mental) represente dos etapas de interacción usuario-producto, tal y como se muestra en la figura 3.

En la primera etapa de un proceso de uso, se puede observar cómo el usuario percibe las affordances del producto, generando un modelo mental A; es decir, el usuario se crea una representación de cómo se usa el objeto en base a un modelo conceptual de la memoria a largo plazo y la información presente en las affordances del producto. Después de esa percepción, toma una decisión (cognición) en base a lo que ha percibido del objeto, y actúa haciendo uso del producto de forma exitosa. En el caso de no conseguir los objetivos propuestos de uso, se actúa conforme a la etapa 2.

En la segunda etapa, que se da cuando la primera no ha tenido éxito, se puede apreciar cómo al hacer uso del producto, el usuario comprueba que su percepción, cognición y actuación no le ha permitido conseguir la meta. Para salir de esta situación se genera un modelo mental A’, el cual da lugar a un uso correcto del objeto, que de forma abstracta será incorporado como nuevo o reformulado modelo conceptual en la memoria a largo plazo.

Dimensiones de las affordances en el diseño de la arquitectura del producto

Las affordances, como elementos de soporte de la interactividad cognitiva y operacional, han de considerar los elementos que se recogen en la figura 4 y que pasamos a describir.

Affordance frente a funciones

La diferencia entre los conceptos de función y affordance radica en el grado de complejidad de las relaciones descritas por cada uno. Mientras que una función describe una relación simple de entradas-salidas en forma de modelo de caja negra, una affordance describe una relación más compleja entre las propiedades de un objeto y la percepción de su uso por el usuario. Esta complejidad surge a partir de múltiples factores que tienen la necesidad de considerar en el diseño tres actores básicos recogidos en la figura 4.

La interrelación entre esos tres factores estriba en la percepción que el usuario tiene de la del producto y cómo le incita a la forma de uso, lo que produce una acción eficiente o uso eficiente del producto en un determinado contexto de uso. Dentro de la complejidad de las affordances adquieren especial interés los aspectos semióticos.

Affordance y producto frente a usuario

Las affordances representan un conjunto especial de interacciones, en el sentido de su bidireccionalidad producto-usuario, usuario-producto. Sin embargo, todas las interacciones no son por sí mismas affordances, es decir, que por sí mismas las propiedades de un producto u objeto no señalan una affordance.

De esta manera, se pueden definir las affordances entre producto-usuario como el conjunto de interacciones (flujos de información) en las cuales las propiedades del objeto o el producto son percibidas por el usuario como posibilidades de acción. Es entonces cuando se puede decir que un objeto permite (Affords) una combinación de usos.

Estrategia de Design for Affordance

En la figura 5 se recoge la metodología [3,4] de diseño de la arquitectura de producto basada en affordances para facilitar la usabilidad del producto. La expondremos sintéticamente ilustrándola con un caso de estudio del rediseño para la usabilidad de una cafetera eléctrica.

Cuando se define el modo en que las affordances se pueden articular en el diseño del producto, suele hacerse de modo impreciso. Para evitar esta situación existen tres métodos concatenados (pasos 3, 4 y 5 de la figura 5) que incorporan niveles de affordances concernientes a las actividades de los usuarios y a las funciones técnicas del producto para ser diseñado, facilitando el acoplamiento del usuario con las funciones del producto en los procesos de uso.

Cada uno de los pasos indicados tiene una función metodológica y unas técnicas asociadas que exponemos en los párrafos siguientes.

En los pasos 3, 4 y 5 se desarrollan las siguientes actividades:

1. Paso 3. Método genérico de affordances: identifica los usos del producto para crear una lista genérica de affordances.

1. Paso 4. Método de interacción funciones-tareas: cruza funciones técnicas del producto con tareas del usuario para identificar las relaciones existentes de affordances. Para ello toma como referencia al usuario y determina los índices de affordances, los cuales señalan la demanda del producto respecto de las necesidades del usuario.

3. Paso 5. Niveles de affordances y métodos de atributos: define las soluciones basadas en niveles conceptuales de affordances, usando el conocimiento del diseño o estudios experimentales.

Paso 3: Método genérico de affordances

Análisis de tareas

En esta fase se introducen las affordances como un concepto genérico que apunta a preceptos teóricos de las funciones de un objeto. Se consideran las affordances con un alto nivel de abstracción. Constituye un estudio que identifica las relaciones entre los usuarios y el producto a través del análisis de la usabilidad en el ciclo de vida del producto.

Entre esos estudios del producto, se ha de elaborar un análisis de tareas, del modo de uso o del flujo de uso de una cafetera eléctrica de goteo. Este método se considera una manera eficaz de descomponer actividades en subtareas y proporcionar al usuario una mayor comprensión de la satisfacción de sus necesidades.

El objetivo de la realización del análisis estriba en decidir si la función técnica es fácilmente reconocible. Para ello las tareas se organizan jerárquicamente con varios niveles de abstracción, desde las tareas generales hasta las tareas específicas. La técnica empleada se denomina análisis jerárquico de tareas.

Modelo funcional de caja negra del producto

Como consecuencia del modelo de uso realizado mediante el análisis jerárquico de tareas y del reparto de funciones producto-usuario, se establece un modelo o estructura funcional del producto [5]. Para ello nos valemos del esquema funcional de caja negra, en el que el producto se representa dentro de una caja en la que entran flujos de energía y materia a transformar y de la que salen otros flujos distintos de materia y energía transformados.

Paso 4: Método de interacción funciones (producto) – tareas (usuario)

El eslabonamiento entre el usuario y las funciones técnicas se formaliza a través de una matriz de funciones-tareas, abreviada como FTIM (Function-Task Interaction Matriz). Ésta representa las relaciones entre las funciones técnicas y las tareas del usuario tal como se muestra en la tabla 1. Caracteriza cómo se establecerá cierta conexión entre los usuarios y el producto.

Para la elaboración de la matriz FTIM y la obtención de las affordances producto-usuario se parte de la tabla 1 y se procede del siguiente modo:

1. Estructurar en la matriz las ta reas del usuario y funciones técnicas.

2. Determinar el tipo de interacción entre ambas, contabilización de la in teracción y obtención de los índices de affordances.

El primer paso consiste en realizar la matriz en la que se situarán las funciones técnicas en las filas y las tareas de usuario en las columnas. Después se procede a marcar la relación entre ambas distinguiendo si se corresponde con una interacción física o funcional; en el caso de que contenga a ambas se incluirán las dos.

1. Interacciones físicas (Rojo). Es la relación que existe entre una tarea y una función materialmente, que incluso se puede observar por el usuario directamente.

2. Interacciones cognitivas (Amarillo). Es la relación que existe entre una tarea y una función pero que no puede observarse directamente, sino que requiere de procesos cognitivos.

Cabe destacar que es posible que una tarea tenga ambos tipos de interacción y por lo tanto cada tarea en la matriz FTIM tiene dos subcolumnas para acomodar ese tipo de interacción.

En la tabla 3 se recoge el resultado de esas interacciones, tanto físicas como cognitivas. Después de analizadas las interacciones se procede a agruparlas por affordances funcionales. En los grupos de interacción se representan las tareas con las que se corresponde cada función (ver tabla 3).

Una vez definidas las interacciones dentro de la matriz FTIM, la demanda de tareas sobre las funciones técnicas se determinan sumando los puntos de las interacciones físicas y cognitivas vertical-mente. El total de la suma que se representa en la última línea de la tabla 2 y se corresponde con los índices de affordances. Las cajas sin puntos de interacción son tan importantes como las otras, dado que indican una pérdida de relación o una exigencia inexistente para los affordances del producto en una tarea particular.

En la tabla 4 se contabilizan los índices de affordances obtenidos en la tabla 2 para ver su importancia dentro de las funciones técnicas y las tareas. De esta forma, cuanto más alto sea el índice de affordance, más affordances requerirá la tarea a la que se refiere. De la misma forma, un mayor número de funciones técnicas indica que dicha tarea es más adecuada para su función.

Paso 5: Niveles de affordances y métodos de atributos

El próximo paso a partir de la matriz FTIM es considerar las affordances como propiedades que pueden ser analizadas en sus propios términos. Por ello se proponen dos niveles de affordances: el funcional y el operacional.

1. Nivel funcional: identifica las relaciones de alto nivel que llevan un componente de utilidad o sentido de la utilidad durante todo el ciclo de vida del producto. Se describen como «capacidad de…». Las affordances a este nivel proporcionan una visión de la utilidad del producto y posibilitan la obtención de requerimientos genéricos avanzados. Este tipo de affordances quedan recogidas en la figura 8, a partir de la cual se realiza el layout funcional de producto, tal como aparece en la figura 9.

2. Nivel operacional: define las relaciones que precisan atributos estructurales e informativos que los productos llevan, los cuales se relacionan directamente con el nivel funcional de affordance. Dentro del nivel operacional:

– Los atributos informativos ayudan sobre las posibilidades de comportamiento del usuario en relación con el producto. Dichos atributos son significativos, elementos perceptibles que pueden ayudar al usuario con la formación de modelos mentales cuando perciben el producto y con sus operaciones físicas mientras interpretan sobre lo que se indica.

– Los atributos estructurales proporcionan el acceso físico a funciones técnicas para características específicas del producto que pueden ayudar al usuario con las subtareas. Estos atributos, definidos por la forma, el color, el material y por el layout, permiten al usuario un adecuado uso del producto.

Paso 6: Métodos del layout del producto

Reestructurar las affordances en base a estos dos niveles requiere un cuidadoso pensamiento sobre las tareas como unidades pequeñas o subtareas que realizan los usuarios. En este caso, las subtareas se refieren a las posibilidades de acción. Esta consideración garantizará que las relaciones entre las funciones técnicas y las tareas correspondientes sean analizadas en gran profundidad.

Para el caso que nos ocupa, partiendo de los grupos de interacción que están recogidos en la tabla 2, se obtienen subtareas de cada función, en las que se buscarán affordances operacionales:

1. Atributos estructurales

2. Atributos informativos

Los atributos informativos y estructurales surgen de la relación con la implementación del producto con respecto a la apariencia y al comportamiento del mismo en base al nuevo layout del producto a partir de la figura 9. Este trabajo queda representado parcialmente en la tabla 5 de diseño conceptual de las affordances.

Pasos 7 y 8: Concepción y diseño de detalle de la arquitectura del producto

Partiendo de la tabla 5 se procede al modelado digital del producto, su simulación y al diseño de detalle de las affordances. Algunos de los resultados obtenidos están recogidos en la tabla 6, que representa el diseño inicial y el diseño final del producto, permitiendo la simulación de usabilidad para su validación virtual.

Referencias

1. EAOD (Escuela de Artes y Oficios Digitales de Chile) «Affordances».

2. Dürsteler, Juan C. «Habilitaciones». Revista digital de InfoVis.

3. Galvao, Adriano B.; Sato, Keiichi (2005) «Affordances in product architecture: linking technical functions and users’ tasks». ASME. Long Beach.

4. Galvao, Adriano B.; Sato, Keiichi (2006) «Incorporating affordances into product architecture: methodology and case study». ASME. Philadelphia.

5. F. Aguayo, Soltero, V.M., Metodología del diseño, Ed. Rama, Madrid 2002.

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