Déjennos trabajar

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Comienza un nuevo año cargado de nuevos proyectos, muchas
ilusiones y sobre todo muchas ganas de trabajar, algo, esto último,
que se acrecienta para aquellos compañeros que lamentablemente
están en situación de desempleo y que, sin duda
alguna, será la preocupación principal de este Consejo General
y de todos los Colegios que lo componen.

Es cierto que nosotros no podemos generar ni los empleos
ni las empresas que los crean, pero sí podemos ayudar a posicionarnos
como referentes de preparación y profesionalidad,
y además, dotarnos de herramientas distintivas que nos sitúen
en condiciones preferentes en los procesos de selección. Y
me refiero al portal , a través del cual estamos ofreciendo
todas las facilidades posibles para que las empresas puedan
elegir los mejores perfiles dentro de nuestro colectivo, de una
forma sencilla y ágil, pero con la seguridad de la valía de los
profesionales que optan a las mismas.

Y esta es la imagen real que las empresas tienen de nosotros,
porque saben que nos estamos formando permanentemente
y conocen nuestra plataforma de formación (www.
cogitiformacion.es), así como nuestro sistema de Acreditación
DPC Ingenieros (www.acreditacioncogitidpc.es), que les
aporta las máximas garantías; pero lo más importante es la experiencia
real que cualquier empresa haya tenido al contratar
a un ingeniero y haber experimentado en primera persona el
potencial y la capacidad de trabajo de cualquiera de nuestros
compañeros.

Por ello, y yo por lo menos lo tengo muy claro, el éxito de
nuestra profesión está en todos y cada uno de nosotros y en
nuestro trabajo diario, y todo ello sumado es lo que consigue
objetivos y da prestigio a nuestra organización; además, por supuesto,
de la necesaria solidaridad y colaboración que tiene que
imperar en la misma.

Pero dicho todo lo anterior, es obvio que vivimos totalmente
integrados en la sociedad y que, por tanto, no somos ajenos a
los avatares de la misma. Y no me refiero a la política en sí, sino a
lo que se refiere a la economía en su conjunto, a las estrategias
en materia industrial, a las decisiones en cuestiones normativas
y reglamentarias que afectan directamente a nuestra profesión
y a otros muchos factores que puedan alterar nuestra labor profesional,
en la que, por supuesto, tenemos opinión pero poca
capacidad de decisión.

Todos o casi todos coincidiremos en que no resulta nada
positivo para la economía española y para las inversiones en
particular, una situación de inestabilidad política como la que
se manifiesta del resultado de las últimas elecciones generales.
Pero también se presenta como una oportunidad para conseguir
todo aquello que venimos reclamando los últimos años y que
son grandes pactos de Estado en las materias más importantes
como la educación, la energía, el empleo, la industria, etc., y
que, sin duda alguna, resultarían más positivas que las políticas
fijadas desde una representación mayoritaria en el Congreso, en
las que no confluyesen los diferentes puntos de vista.

Como decíamos al principio, las inversiones resultan vitales
para generar nuevos puestos de trabajo y ese es uno de nuestros
objetivos, pero también lo es, y mucho, que nuestra sociedad
evolucione hacia modelos competitivos en el ámbito profesional
y se aleje de los monopolios y situaciones de privilegio,
que solo nos conducen a desincentivar el desarrollo profesional
y a proteger a los malos profesionales.

En España ya existe la legislación que camina en este sentido
(Ley 17/2009 sobre el libre acceso a las actividades de servicios
y su ejercicio, y Ley 20/2013 de Garantía de la Unidad
de Mercado), y el organismo que garantiza la libre competencia,
que es la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia
y, por tanto, lo que hace falta es la concienciación por
parte de la sociedad en su conjunto y de algunas personas en
particular.

«El éxito de nuestra profesión está
en todos y cada uno de nosotros y en
nuestro trabajo diario, y todo ello
sumado es lo que consigue objetivos
y da prestigio a nuestra organización»

Y digo esto porque llevamos más de dos años desde que se
promulgó la Ley 8/2013 de rehabilitación, regeneración y renovación
urbanas, en los que después de habernos preparado
desde el principio para su desarrollo y participación en la puesta
en marcha de la misma, nos encontramos con un informe del
Ministerio de Fomento que indicaba que los informes de evaluación
de edificios solo podían ser realizados por dos profesiones
muy concretas. Sin embargo, dos años después de dicho informe,
y tras haber frustrado numerosas expectativas laborales
entre nuestros compañeros, por fin se hace justicia, y la CNMC
ha emitido un informe de fecha 30 de noviembre de 2015 en el
que no solo manifiesta que podemos realizar dichos informes de
evaluación de edificios, sino que actuará contra las resoluciones
que impidan nuestra actuación.

Con todo ello, quiero decir que pese a ser muchísimos los esfuerzos
que se están realizando tanto a nivel global para generar
empleo, como a nivel particular para conseguirlo, y todo ello con
las incertidumbres propias de la evolución de la economía y la
política, aún hay quien se permite el lujo de impedirnos desarrollar
nuestra actividad profesional. Así que desde aquí pido, por
favor, ¡que nos dejen trabajar!

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