De lo negativo a lo positivo

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Estabilizar las emisiones de C02 y frenar el cambio climático es el objetivo de las llamadas tecnologías negativas del carbono


Los científicos de la Universidad de Stanford (California) consideran que no son suficientes los esfuerzos que se están haciendo para reducir las emisiones de CO2y frenar el calentamiento del planeta. Todo indica que están creciendo. Por ello, en un informe reciente elaborado por el Proyecto del Clima Global y de Energía de esta universidad (GCEP) afirman que hay que apostar por desarrollar tecnologías negativas de carbono para eliminar de la atmósfera cantidades de CO2.

Informes del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) ya lo habían apuntado, y la Agencia Internacional de la Energía (IEA) también asegura que se pueden alcanzar emisiones negativas en la producción de energía con biomasa gracias a los sistemas de captura y almacenaje de carbono.

Jennifer Milne, coautora del informe GCEP, opina: “Las emisiones netas negativas se pueden lograr cuando hay más gases de efecto invernadero secuestrados que los que se liberan en la atmósfera. Una de las más prometedoras tecnologías de red negativas es la BECCS o bioenergía con captura y almacenamiento de carbono”. La BECCS es un método similar al CCS (captura y secuestro de carbono), su diferencia estriba en que se quiere conseguir, no solo una huella de carbono neutra, sino negativa.

Biomasa y fotosíntesis

La técnica BECCS no se ha diseñado para capturar carbono de las emisiones de centrales que usan combustibles fósiles como el carbón, sino en fábricas con menores emisiones de carbono, como plantas de elaboración de etanol o de biogás, o instalaciones de fabricación de pulpa y papel, con la ayuda centrales eléctricas alimentadas por biomasa.

Como tecnología de carbono negativo, BECCS aprovecha la capacidad natural de árboles, pastos y otras plantas para absorber el CO2 de la atmósfera para la fotosíntesis. La biomasa que se usa en una planta de etanol, por ejemplo, ya ha secuestrado parte del carbono a través de la fotosíntesis. Si las emisiones de CO2 que aún quedan se reco-

En 2050, las tecnologías BECCS podrían secuestrar al año en el mundo10 billones de toneladas métricas de emisiones de CO2


gen y almacenan, para utilizarlas después, se logra esa emisión negativa de carbono. Al ser capturadas se les impide volver a entrar en el medio ambiente, lo que resulta en una reducción neta negativa en el CO2 atmosférico.

De momento, la tecnología BECCS precisa de una enorme inversión para construir las plantas, capturar el CO2 y almacenarlo en el suelo. El informe GCEP de Stanford ha identificado 16 proyectos BECCS en diversas etapas de desarrollo en todo el mundo. Uno de ellos está en Decatur, Illinois, en una planta de producción de etanol de la compañía Archer Daniels Midland Company. En ella se capturan más de

300.000 toneladas de dióxido de carbono cada año, se comprimen y se transforman en líquido y se transporta a un lugar cercano. Después, se bombea al interior de la tierra. El objetivo es secuestrar un millón de toneladas métricas de CO2 al año, el equivalente a retirar 200.000 automóviles de la carretera.

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