Ruidos sin control

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A pesar de ser el segundo país más ruidoso del mundo, España apenas ha conseguido avances significativos en el control y reducción de la contaminación acústica

España debería seguir el ejemplo de los mimos y cultivar más el arte del silencio. Así lo viene pidiendo año tras año desde hace 15 la Sociedad Española de Acústica (SEA) en el Día Internacional de Concienciación sobre el ruido, una jornada promovida por esta asociación para alertar sobre la elevada contaminación acústica y promover acciones para un mejor ambiente sonoro. Y es que los datos son elocuentes. España es el segundo país más ruidoso del mundo, solo por detrás de Japón. Hasta 7 de cada 10 españoles viven sometidos a niveles de ruido por encima de los 70 decibelios (dB), 5 por encima del límite aceptable marcado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Detrás de este fenómeno aparecen alteraciones del sueño, estrés, ansiedad, problemas cardiovasculares y pérdida progresiva de la audición.

A pesar de ello, en nuestras ciudades sigue existiendo un cierto grado de tolerancia respecto al ruido y el exceso de volumen que ni la directiva de la Unión Europea sobre evaluación y gestión del ruido ambiental ha conseguido corregir. Hasta la fecha, ni esta normativa europea aprobada en 2002 que exige la puesta en marcha de instrumentos de evaluación y gestión del ruido para prevenir y reducir la exposición a este tipo de contaminante ambiental, ni la nacional, articulada en la ley del ruido de 2003 –norma que, por otro lado, no regula los ruidos vecinales ni los procedentes del ocio, pues son competencia de Ayuntamientos y autonomías– han servido para mucho, salvo para corroborar que en España hay demasiado ruido.

Mapas diagnósticos

Así, al menos, lo han puesto de manifiesto los sucesivos mapas estratégicos de ruido (MER) elaborados en España como herramientas de diagnóstico con las que obtener información sobre la contaminación acústica en un municipio y los puntos en los que los niveles de ruido son más elevados.

Los resultados de estos mapas, que en un primera fase afectaron a las 19 ciudades españolas de más de 250.000 habitantes, han confirmado lo que ya se intuía: que el 32% de los ciudadanos están sometidos a un nivel de ruido ambiental superior a los 55 dBA durante la noche y que el 24% recibe un impacto que supera los 65 dBA en el promedio de las 24 horas del día, niveles a partir de los cuales las Administraciones deberían poner en marcha medidas correctivas destinadas a la disminución del ruido, según se señala desde la Asociación Española para la Cali-dad Acústica (Aecor).

De todas las fuentes de ruido consideradas en los mapas de ruidos urbanos, el tráfico es, con mucha diferencia, la fuente que afecta a un mayor número de personas (alrededor del 30% de los ciudadanos), muy por encima de los ocasionados por los trenes, la industria y el tráfico aéreo, cuyos ruidos afectan a porcentajes inferiores al 1%. Ante esta situación, los municipios afectados están obligados a elaborar y aplicar un plan de acción para la mejora de la calidad acústica con medidas preventivas y correctivas que, sin embargo, apenas se cumple ya que solo seis de estas ciudades (Bilbao, Madrid, Santa Cruz de Tenerife-La Laguna, Valencia, Vigo y Zaragoza) lo han entregado.

Ahora, resta por conocer qué datos ofrecerá la segunda fase de estos estudios, cuyo plazo de presentación ante el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente concluyó el pasado 30 de junio, que incluye a otros 63 municipios de más de 100.000 habitantes, 16.166 kilómetros de carreteras, otros 1.342 de vías de ferrocarril y 13 aeropuertos.

Innovaciones tecnológicas

Con todo, nadie niega que el control del ruido podría experimentar una notable mejoría gracias a las innovaciones tecnológicas y, especialmente, al uso y desarrollo de nuevos materiales. Sistemas de aislamiento acústico basados en las propiedades geométricas de los materiales, el estudio de nuevos compuestos que pueden reducir los niveles de presión sonoros en entornos cerrados ruidosos, junto con los nuevos sistemas de colocación de los antiguos y nuevos materiales acústicos, representan sin duda áreas de investigación con aplicaciones en múltiples situaciones.

A ellos se sumarán otros estudios promovidos por centros y universidades como la de Alfonso X el Sabio, cuyo departamento de acústica investiga sobre perfiles de pantallas con cumbreras, morfología de pantallas acústicas (diferentes texturas), fabricación de pantallas con materiales procedentes de residuos como el poliestireno expandido y paneles basados en tubos de Kundt para revestimientos.

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