Pascual Soria Martínez

Director de la Academia General del Aire y del Espacio (AGA) de San Javier

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“Se ha dado un gran paso en el uso de la realidad virtual o la inteligencia artificial en los procesos de aprendizaje”

Coronel Pascual Soria.

El coronel Pascual Soria Martínez es el director de la Academia General del Aire y del Espacio (AGA) de San Javier (Murcia), desde julio de 2021. Nacido en Caravaca de la Cruz, en 1967, pertenece a la 44 Promoción de oficiales de la AGA, y a lo largo de su trayectoria profesional como piloto acumula cerca de 3.000 horas de vuelo en diferentes aeronaves como CASA C-101, Northrop F-5, Mirage F-1 y Eurofighter.

De todas las misiones en las que ha participado, ¿cuáles destacaría? Después de 35 años de servicio, resultaría muy difícil elegir la participación en una única misión por encima del resto, ya que cada misión que realizas, cada destacamento en el que participas, te ayuda a formarte como oficial, aportándote unas enseñanzas y unas vivencias únicas. No obstante, si tuviera que señalar aquellas que más me han marcado, profesional y personalmente, destacaría mi paso por Afganistán como parte de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF), mi participación como jefe del Destacamento Mamba en Gabón, dentro de la Operación A/C como contribución española en apoyo a la República Centroafricana, y la participación en el Ejercicio Cope Thunder (Alaska – EEUU) en el que, por primera vez, un destacamento de Mirage F-1M, españoles, cruzaron el Atlántico.

“La formación de estos alumnos dura 5 años, 4 de ellos en la AGA, y el último año en alguno de los distintos Centros Docentes Militares”

Desde 2021 es director de la Academia General del Aire y del Espacio, ¿cómo valora su experiencia al frente de la Academia?

Es imposible expresar con palabras lo que este año y medio, durante el que he tenido el privilegio de dirigir la Academia General del Aire y del Espacio, está significando para mí. Al inmenso honor que supone el asumir el mando de una unidad del EA, en la AGA se le une el privilegio y la gran responsabilidad que implica la formación de los futuros oficiales del EA. Una misión fundamental, ya que estos oficiales están llamados a convertirse en los futuros líderes del EA, quienes deberán contar con la mejor preparación para afrontar los muchos retos que esta profesión les deparará a lo largo de su carrera militar.

Y si a esta responsabilidad unimos la circunstancia de estar viviendo un hito histórico con la implantación del nuevo sistema integrado de enseñanza (ITS), basado en la aeronave PC-21 Pilatus, en la AGA, o la implementación de nuevos planes de estudios, que los dominios del espacio y la ciberdefensa nos requiere, no tengo más que considerarme como un gran privilegiado por dirigir esta Unidad en esta etapa tan demandante, pero a la vez, tan ilusionante. He de añadir que, para llevar a cabo esta importante tarea, tengo la suerte de contar con un extraordinario equipo de hombres y mujeres que, conscientes de la importancia de la misión que tenemos asignada, no escatiman ningún esfuerzo y dedicación para llevarla a cabo.

¿Cuáles son los principales valores y capacidades que han de tener los alumnos de la AGA?

Un alumno en la AGA no se prepara únicamente para superar un curso. Como he indicado anteriormente, estos alumnos se instruyen y se forman para convertirse en los futuros líderes del EA, y un líder debe ser fiel reflejo de todos y cada uno de los valores fundamentales que han de primar en cualquier componente del EA. Estos valores son disponibilidad, compromiso, lealtad, respeto, espíritu de equipo, profesionalidad, ejemplaridad, disciplina y valor. Todos y cada uno de estos valores fundamentales, sin excepción, deben formar parte de la tarjeta de visita de un aviador y, nuestros alumnos, como garantes de la historia y tradición del EA, deben exhibir estos valores a lo largo de toda su vida, tanto cuando visten este uniforme como cuando no lo hacen, porque todos son plenamente conscientes de que ser militar es mucho más que una profesión, constituye una forma de vida.

¿Cuál es el procedimiento habitual para acceder a la Academia General del Aire y del Espacio?

El procedimiento para acceder a la AGA va a depender de si el aspirante tiene titulación universitaria previa o no. Para aquellos sin titulación previa, el sistema de selección será el de concurso-oposición. Para ello, se les valorará la puntuación obtenida en la prueba de acceso a las enseñanzas universitarias oficiales de Grado, para quienes se encuentren en posesión del título de Bachiller y, además, tendrán que realizar una serie de pruebas para determinar su aptitud y capacidad (lengua inglesa, aptitud física, aptitud psicofísica y reconocimiento médico). La formación de estos alumnos dura 5 años, 4 de ellos en la AGA, y el último año en alguno de los distintos Centros Docentes Militares de Formación (CDMF), dependiendo de su especialidad fundamental. Estos alumnos, además de la formación militar, tienen que realizar los estudios universitarios correspondientes al Grado en Ingeniería de Organización Industrial (GIOI), que realizan en el Centro Universitario de la Defensa (CUD), ubicado en las instalaciones de la AGA y adscrito a la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT).

Para aquellos que cuentan con titulación universitaria, el procedimiento de acceso también consiste en un concurso-oposición, pero, en este caso, la estancia en la AGA se reduce a 1 o 2 años (dependiendo de la especialidad) y, al contar ya con una titulación universitaria, no han de realizar los estudios correspondientes al Grado en Ingeniería en el CUD. A estos alumnos se les valora en la fase de concurso los méritos académicos, profesionales y personales, mientras que, en la fase de oposición, también han de superar una serie de pruebas (de aptitud psicofísica, de lengua inglesa y de conocimientos).

Asimismo, indicar que también existe la posibilidad de que un alumno acceda a la AGA tras un proceso de promoción interna, y el correspondiente cambio de escala o cuerpo al que está adscrito.

“Nuestros alumnos son conscientes de que ser militar es mucho más que una profesión, constituye una forma de vida”

En lo que respecta a la formación de los oficiales del Ejército del Aire y del Espacio, ¿cuáles son los sistemas de entrenamiento en vuelo? ¿Cómo ha sido la evolución de este aprendizaje a lo largo de los últimos años?

Los alumnos cuya especialidad es la de vuelo afrontan su primer contacto con los sistemas de entrenamiento durante su tercer año. En ese momento, como alumnos de la Escuela Elemental, estos alumnos iniciaban su andadura aeronáutica en la aeronave E.26 Pillán. Y me refiero a ello en pasado, porque se da la circunstancia de que el actual curso de vuelo será el último que se realice con esta aeronave, ya que a partir del próximo curso 2023-24, los alumnos de la Escuela Elemental recibirán su formación en el nuevo sistema integrado de enseñanza (ITS), basado en la aeronave PC21 Pilatus. Una aeronave con la que, desde el presente curso, también se imparte la instrucción de los alumnos de cuarto curso en la Escuela Básica de Vuelo, sustituyendo la que ha sido una aeronave legendaria en la instrucción en vuelo, el CASA C-101, tras más de 40 años como aeronave de enseñanza.

Sin duda, hablamos de dos hitos históricos en la enseñanza en vuelo en un corto espacio de tiempo, la sustitución del C-101 por el PC-21 que se ha producido durante el presente curso y la sustitución de la E.26 Pillán, también por el PC.21, que tendrá lugar a partir del próximo curso de vuelo 2023-24.

Como se puede observar, una evolución meteórica que encumbrará la instrucción en vuelo de nuestros alumnos, permitiéndoles alcanzar los mayores estándares de calidad, al disponer de uno de los sistemas de enseñanza más avanzados, entre los es, a la vez, exigente e ilusionante. Sin duda, el primer y gran obstáculo es el ingreso en la AGA. Una selección que, año tras año, requiere de una elevada nota de corte para aquellos alumnos que pretenden convertirse en oficiales del EA. Ya como alumnos de la AGA, han de superar un exigente proceso de formación que combina la formación militar y la formación universitaria. Solo tras la superación de los 2 primeros cursos, los alumnos con la especialidad de vuelo iniciarán su formación en la Escuela Elemental. Durante este curso, y a lo largo de un número establecido de misiones, el alumno deberá demostrar que está plenamente capacitado, intelectual y físicamente, para “soltarse” en esa aeronave y volar solo con total seguridad. Aquellos que no alcanzan los mínimos exigidos, reciben la baja en vuelo, ofreciéndoles la posibilidad de continuar en la especialidad de Defensa y Control Aeroespacial (DCE) o Ciberespacio (CBE).

“Estos alumnos, además de la formación militar, tienen que realizar los estudios universitarios correspondientes al Grado en Ingeniería de Organización Industrial”

Superada esta fase y ya como alféreces de 4º curso, pasan a la Escuela Básica, donde han de afrontar un curso aún más largo que el anterior y también de un elevado nivel de exigencia. Durante este curso, el alumno tendrá que superar los estándares mínimos establecidos para cada una de las distintas fases de formación, tanto las correspondientes a fase de simulador como las de vuelo real (fase visual, vuelo instrumental, vuelo formación, …) y, al igual que ocurre durante la fase Elemental, la no superación de los mínimos establecidos en cada fase supondría la baja en vuelo del alumno.

En base a las calificaciones obtenidas durante la fase Básica de vuelo, los alumnos se dividen en aquellos que tienen aptitud para el vuelo en aeronaves de caza y ataque (mejores calificaciones en todas las fases de instrucción), los que tienen aptitud para volar aeronaves de transporte y helicópteros, y los que tienen aptitud para pilotar aeronaves remotamente tripuladas (RPA). Finalizado el curso y en función de la aptitud adquirida, los alumnos pasarán el 5º año de formación en aquellos Centros Docentes Militares de Formación (CDMF) correspondientes a su especialidad. Así, los pilotos de caza y ataque completan su formación en el Ala 23 (Talavera la Real – Badajoz), los pilotos de helicópteros se instruyen en el Ala 78 (Armilla -Granada), y los pilotos de transporte y de RPAS lo hacen en Matacán (Salamanca). Este curso vuelve a ser selectivo, siendo necesario que el alumno alumno supere todas las fases de instrucción para conseguir la aptitud que lo acreditará como piloto de caza, de transporte, de helicóptero o de RPAS. Cabe reseñar que, durante todo este proceso, se realiza un estrecho seguimiento de modo individualizado de cada alumno para asegurar una identificación temprana de cualquier problema que el mismo pudiera tener en su instrucción en vuelo y así proporcionarle la ayuda adecuada para su solución.

Finalizado el 5º año y ya con el empleo de teniente, los nuevos oficiales marcharán a sus nuevos destinos asignados en función de la modalidad de vuelo alcanzada, donde tendrán que superar los correspondientes planes de instrucción del sistema de armas en dotación en esa Unidad, antes de convertirse en pilotos operativos. Como se puede ver, un largo, exigente y selectivo proceso que asegura la perfecta cualificación de todo aquel que se convierte en piloto del EA.

“Los actuales sistemas de armas que dotan el Ejército del Aire nos ofrecen una capacidad de respuesta rápida, flexible y precisa”

¿Cuántos alumnos suelen finalizar su formación, en cada promoción?

Afortunadamente, el porcentaje de alumnos que solicitan la baja en este Centro antes de completar su formación es muy bajo. Sí es habitual que se produzcan algunas renuncias durante la fase de campamento (15 días posteriores al ingreso en la AGA), aunque en ese caso estas bajas se cubren con aquellos aspirantes que han aprobado, pero que no han obtenido plaza y forman parte de la lista de reservas. Sin embargo, las bajas de alumnos una vez iniciado el curso solo ocurren de forma muy esporádica.

Cabe señalar que, incluso entre los alumnos que reciben la baja durante su instrucción en vuelo, la práctica totalidad de los mismos optan por continuar su formación en otra especialidad, descartando abandonar la AGA.

Una vez que finalizan su formación, ¿cuál sería el siguiente paso en su trayectoria profesional?

La formación como alumnos finaliza en la AGA una vez reciben sus despachos de tenientes y son destinados a las distintas unidades del EA, donde desempeñarán sus cometidos en función de su especialidad fundamental. Eso no implica que ahí finalice su formación. En el ámbito del EA el proceso de aprendizaje es continuo, y los aspectos tecnológicos intrínsecos a esta profesión van a requerir que el oficial se mantenga permanentemente actualizado en aras a mantener la excelencia que, como tal, se le va a requerir. Así, a lo largo de toda su trayectoria profesional, este oficial deberá desempeñar las funciones que su puesto le demanda, a la vez que desarrolla los cometidos de mando que su condición de oficial le confiere. Un proceso que repetirá a lo largo de su vida militar y que, junto a las experiencias acumuladas en el ejercicio de sus cometidos como oficiales del EA, irá proporcionándole la amalgama de conocimientos y fundamentos que les permitirán ejercer sus funciones con la mayor garantía de éxito.

¿Con qué tipo de misiones pueden encontrarse?

Es imposible conocer la naturaleza de todas las misiones a las que un miembro del EA va a tener que enfrentarse a lo largo de su carrera. Esta circunstancia obliga a que la preparación de un oficial sea totalmente holística, no descartando ninguna variable, y estando preparado para reaccionar a situaciones cambiantes y atípicas en el menor espacio de tiempo posible. Los actuales sistemas de armas que dotan el EA nos ofrecen una capacidad de respuesta rápida, flexible y precisa, por lo que la capacidad de reacción de estos oficiales ha de ser acorde a las que estos sistemas van a requerir. La preparación que los alumnos reciben en la AGA y, ya como oficiales, en sus destinos, les proporcionará los conocimientos y las condiciones físicas y mentales necesarias para poder afrontar cualquier tipo de misión que se puedan encontrar con las mayores garantías de éxito.

“La AGA ha dado un paso decisivo en el uso de la simulación y nuevas tecnologías, tales como la realidad virtual o la inteligencia artificial en los procesos de aprendizaje”

¿Cómo le gustaría que fuera la Academia General del Aire y del Espacio (AGA) en el futuro? ¿Qué cambios o transformaciones piensa que se habrán producido?

La Academia del futuro, al igual que la Academia del presente, ha de contar con los medios humanos y materiales que le permitan proporcionar a sus alumnos la formación y la preparación necesaria para convertirles en unos oficiales con el nivel de excelencia que el EA y nuestra sociedad demanda. Ello implica disponer de una capacidad de adaptación y preparación al cambio, consciente de la rápida evolución tecnológica y estratégica que vivimos, pero sin olvidar nunca los valores y los principios heredados de la brillante tradición del EA. Solo así, se podría formar unos oficiales capaces de cumplir con solvencia y seguridad la misión que tienen encomendada. Unos cambios de los que son buenos ejemplos la incursión en el ámbito geoestratégico del dominio espacial y de la ciberdefensa (que ya forman parte de la preparación de nuestros alumnos) o de las operaciones en el ámbito cognitivo. Sin duda se trata de unos nuevos dominios de creciente importancia y que vaticino seguirán adquiriendo un mayor peso específico en la formación de nuestros alumnos.

Otro aspecto que sin duda seguirá ganando peso y en el que la AGA acaba de dar un paso decisivo es en el uso de la simulación y nuevas tecnologías, tales como la realidad virtual o la inteligencia artificial en los procesos de aprendizaje.

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