Oliver Martín Dostert Pérez

Presidente de la Asociación Estatal de Representantes de Alumnos de Ingenierías de Ámbito Industrial en España (AERRAAITI)

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“La futura Ley de Ingeniería es una oportunidad histórica para modernizar la profesión y la voz de los estudiantes ha de estar presente en ese debate”

Oliver Martín Dostert Pérez

Oliver Martín Dostert Pérez, presidente de la Asociación Estatal de Representantes de Alumnos de Ingenierías de Ámbito Industrial en España (AERRAAITI), representa a una nueva generación de estudiantes de ingeniería comprometida con el presente y el futuro de la profesión. Estudiante de Ingeniería Electrónica Industrial en la Universidad de Granada, asume la presidencia de una asociación con más de tres décadas de trayectoria en un momento especialmente relevante para el sector, marcado por el debate en torno a la reclamada Ley de Ingeniería, a la que la AERRAAITI ha mostrado su apoyo en cuanto tuvo conocimiento de este proyecto de ley impulsado por el Instituto de Graduados en Ingeniería e Ingenieros Técnicos de España (INGITE). A ello se une la necesidad de actualizar el marco regulador del ejercicio profesional y la preocupación creciente por la proliferación de grados no habilitantes.

En esta entrevista, el presidente de AERRAAITI aborda las principales reivindicaciones del alumnado de las ingenierías del ámbito industrial, la importancia de garantizar una información clara y transparente sobre las titulaciones universitarias, el reto de recuperar vocaciones y el papel estratégico de la ingeniería en la reindustrialización, la transición energética y la digitalización. Asimismo, pone en valor la colaboración entre AERRAAITI, el Consejo General de la Ingeniería Técnica Industrial de España (COGITI) y los Colegios Profesionales, una cooperación que considera clave para acercar la universidad a la realidad profesional y fortalecer el futuro de la Ingeniería Técnica Industrial en España.

Hace varios meses fuiste elegido presidente de la AERRAAITI, ¿cómo viviste ese momento y cómo te gustaría enfocar tu gestión en la asociación?

Fue un momento muy especial. Antes de llegar al congreso tenía cierta incertidumbre sobre si presentarme o no al cargo, pero una vez fui elegido y vi la confianza que todos los compañeros depositaban en mí, esas dudas desaparecieron por completo. Supuso una gran responsabilidad, pero también una enorme motivación para dar lo mejor de mí.

En cuanto a la gestión, creo que uno de los principales objetivos debe ser reforzar la comunicación de la asociación con el estudiantado, los colegios profesionales, las empresas y las instituciones. Cuanto más conectados estemos con todos los agentes que forman parte de nuestro entorno, mejor podremos identificar las necesidades reales de los estudiantes, impulsar nuevas iniciativas y participar activamente en los debates que marcarán el futuro de la profesión.

“Como asociación representativa del estudiantado, consideramos fundamental seguir de cerca todas aquellas iniciativas que puedan afectar tanto a la formación universitaria como al ejercicio de la profesión”

¿Qué es lo que más valoras de formar parte de una asociación estudiantil con tanto arraigo y tradición como es la AERRAAITI?

Es un auténtico honor presidir una asociación que lleva más de treinta años representando a los estudiantes de las ingenierías del ámbito industrial y que ha estado presente en algunos de los momentos más importantes de la universidad española. Tener la oportunidad de ser hoy la cara visible de AERRAAITI y representar la voz de miles de estudiantes de toda España supone un privilegio, pero también una enorme responsabilidad, especialmente siendo consciente de la trayectoria de la asociación y del trabajo realizado por todas las personas que nos han precedido.

Sin embargo, si tuviera que destacar algo por encima de todo, serían las personas. Durante los casi cuatro años que llevo formando parte de AERRAAITI he tenido la oportunidad de conocer compañeros de toda España con los que he creado vínculos que van mucho más allá de la propia asociación. Puedo decir que AERRAAITI me ha regalado amistades verdaderas, y eso es algo que tiene un valor incalculable. Ese componente humano es, sin duda, el mayor tesoro de la asociación y el principal motivo por el que todo el esfuerzo merece la pena.

En la Asamblea General de la AERRAAITI, celebrada el pasado mes de mayo, se aprobó el “Posicionamiento sobre el futuro del marco regulador del ejercicio de la ingeniería en España”. ¿Cuál ha sido la motivación de este documento?

Como asociación representativa del estudiantado, consideramos fundamental seguir de cerca todas aquellas iniciativas que puedan afectar tanto a la formación universitaria como al ejercicio de la profesión. La futura Ley de Ingeniería supone una oportunidad histórica para modernizar un marco regulador que lleva décadas sin una reforma integral y, por ello, entendimos que era imprescindible que la voz de los estudiantes estuviera presente en ese debate.

Además, llevábamos cerca de un año colaborando con distintos agentes implicados en la elaboración del proyecto y trasladando nuestra perspectiva. Sin embargo, era igualmente necesario disponer de un documento propio que recogiera el consenso de todas las escuelas que integran AERRAAITI y que sirviera como referencia para trasladar nuestras propuestas a las administraciones públicas, los grupos parlamentarios y el resto de las entidades implicadas.

El posicionamiento es el resultado de muchos meses de trabajo, reuniones, análisis técnico, consultas al estudiantado y un amplio debate celebrado durante el LXXIV Congreso de Sevilla. Personalmente, es el documento del que más orgulloso me siento desde que formo parte de la asociación, porque probablemente haya sido el posicionamiento en el que más esfuerzo, tiempo y consenso hemos invertido.

¿Cuáles son las principales reivindicaciones e inquietudes que habéis querido plasmar en este “Posicionamiento”? ¿Qué propuestas queréis hacer en este sentido?

El documento se articula en torno a tres grandes ejes. El primero es garantizar el acceso al ejercicio profesional para los más de 200.000 titulados en ingeniería que actualmente carecen de atribuciones profesionales, siempre preservando los derechos adquiridos de los estudiantes y egresados de los planes actuales. Consideramos que la nueva Ley de Ingeniería debe ofrecer una solución a esta situación de inseguridad jurídica que se viene arrastrando desde hace años.

Nuestra propuesta pasa por que los futuros graduados de las ingenierías del ámbito industrial puedan acceder directamente al ejercicio profesional, mientras que los egresados de los planes actuales y anteriores dispongan de una vía objetiva basada en un sistema de Microacreditaciones Técnicas universitarias, que permita certificar las competencias específicas adquiridas y acceder a las atribuciones sin necesidad de cursar una nueva titulación completa.

El segundo eje es modernizar el desarrollo profesional del ingeniero, alineando el modelo español con el marco europeo. Proponemos un sistema de niveles profesionales progresivos, inspirado en el modelo de Engineers Europe, en el que la experiencia profesional y la formación continua permitan acreditar de forma objetiva las competencias adquiridas a lo largo de la carrera profesional.

Por último, defendemos la calidad de la formación universitaria manteniendo el modelo generalista del Grado de 240 ECTS, pero consideramos imprescindible actualizar unos planes de estudios cuyas ramas y estructura básica siguen sustentándose, en gran medida, en el Decreto 148/1969, aprobado hace ya más de cincuenta años. La ingeniería, la industria y la sociedad han cambiado profundamente desde entonces, pero la organización de las ramas sigue siendo exactamente la misma.

Nuestra propuesta consiste en establecer una estructura común para todas las titulaciones de ingeniería, con 72 créditos ECTS comunes dedicados a las matemáticas, las ciencias básicas, la expresión gráfica y el Trabajo Fin de Grado, además de 60 créditos ECTS comunes de rama, que en nuestro caso corresponderían al ámbito industrial. De este modo, las universidades dispondrían de 108 créditos ECTS para diseñar libremente sus planes de estudio, incorporando nuevas tecnologías, especializaciones y contenidos adaptados a las necesidades actuales del tejido productivo, sin perder el carácter generalista que siempre ha distinguido al ingeniero industrial español.

«En los últimos nueve años, el número de egresados en grados no habilitantes ha aumentado un 65,2 % y, actualmente, cerca del 46,3 % de los más de 100.000 estudiantes matriculados en las ingenierías del ámbito industrial cursan este tipo de titulaciones. Desde AERRAAITI llevamos años alertando de esta situación, que genera confusión, inseguridad y una evidente desigualdad entre estudiantes»

¿Qué actuaciones tenéis previsto llevar a cabo para dar a conocer vuestras propuestas?

La publicación del posicionamiento en nuestra página web y en nuestras redes sociales ha sido el primer paso para dar a conocer nuestras propuestas. Además, el documento se ha trasladado a todas las escuelas que forman parte de AERRAAITI a través de nuestros canales internos, y seguiremos difundiéndolo gracias a la estrecha colaboración que mantenemos con las delegaciones de estudiantes de toda España.

Paralelamente, estamos manteniendo reuniones con los distintos grupos parlamentarios y con entidades representativas de la profesión para trasladarles nuestras propuestas y hacer llegar la visión del estudiantado durante la tramitación de la futura Ley de Ingeniería. A medida que el proceso legislativo avance, continuaremos reforzando su difusión mediante nuestras redes sociales, la publicación de notas de prensa, entrevistas y artículos divulgativos, con el objetivo de que el debate llegue no solo a las instituciones, sino también al conjunto de estudiantes, profesionales y a la sociedad.

Por otra parte, otra de vuestras propuestas está relacionada con la proliferación de los grados no habilitantes, ofrecidos por las distintas universidades, sin atribuciones profesionales para ejercer la profesión de ingeniero técnico industrial. ¿A qué problemática se enfrentan los estudiantes por desconocimiento de esta realidad?

El principal problema es que muchos estudiantes acceden a estos grados sin ser plenamente conscientes de sus consecuencias académicas y laborales. En numerosas ocasiones descubren al finalizar sus estudios que el título que han cursado no les habilita para ejercer una profesión regulada y que, si quieren acceder a las atribuciones correspondientes, deben cursar además el Máster en Ingeniería Industrial, lo que supone al menos dos años más de formación.

Es una realidad cada vez más extendida. En los últimos nueve años, el número de egresados en grados no habilitantes ha aumentado un 65,2 % y, actualmente, cerca del 46,3 % de los más de 100.000 estudiantes matriculados en las ingenierías del ámbito industrial cursan este tipo de titulaciones. Desde AERRAAITI llevamos años alertando de esta situación, que genera confusión, inseguridad y una evidente desigualdad entre estudiantes.

Bajo vuestro punto de vista, ¿qué medidas se deberían adoptar para evitar esta situación?

Creemos que la futura Ley de Ingeniería debe ofrecer una solución definitiva. Es necesario establecer un modelo que permita a todos los graduados del ámbito industrial un acceso pleno al ejercicio profesional mediante vías objetivas, eliminando una problemática que nunca debió producirse. Mientras tanto, es imprescindible garantizar que los estudiantes dispongan de una información clara y transparente sobre el carácter habilitante o no de cada titulación desde antes de que accedan a la propia universidad, permitiéndoles tomar una decisión con pleno conocimiento de las implicaciones de cada itinerario formativo.

¿Qué otros asuntos centran vuestros debates sociales y líneas de actuación más inmediatas?

Además del futuro marco regulador de la profesión, una de nuestras principales preocupaciones es la falta de vocaciones en ingeniería. En los últimos veinte años el número de estudiantes que eligen estas titulaciones ha caído un 33 %, y, además, cerca de la mitad de quienes comienzan sus estudios no llegan a finalizarlos. Son dos datos muy preocupantes, sobre todo si tenemos en cuenta el relevo generacional que se avecina y el papel cada vez más estratégico que va a jugar la ingeniería en sectores clave para el país en los próximos años.

A ello se suma la progresiva pérdida de peso del sector industrial en el PIB de la economía española durante las últimas décadas. Desde AERRAAITI creemos que mantener un tejido productivo sólido es un pilar estratégico para generar empleo de calidad, impulsar la innovación y mantener la competitividad y la autonomía estratégica de nuestro país. Por eso consideramos fundamental poner en valor esta disciplina, acercarla a los más jóvenes y trabajar para que estudiar las titulaciones de ingeniería vuelva a ser una opción atractiva para las nuevas generaciones.

La colaboración entre el Consejo General de la Ingeniería Técnica Industrial de España (COGITI), y los propios Colegios, y la AERRAAITI ha sido siempre muy estrecha. ¿Cómo percibís los alumnos esta cooperación?

La percibimos como una colaboración muy positiva y necesaria. Las asociaciones estudiantiles aportamos la visión de quienes todavía estamos en la universidad, mientras que el COGITI y los Colegios Profesionales nos acercan a la realidad del ejercicio de la profesión. En nuestro caso, siempre hemos encontrado una institución dispuesta a escuchar nuestras inquietudes y a contar con la opinión del estudiantado en cuestiones tan importantes como la futura Ley de Ingeniería. Al final, compartimos un mismo objetivo: fortalecer la profesión y facilitar la transición de los estudiantes al mundo profesional.

Actualmente estás cursando Ingeniería Electrónica Industrial en la Universidad de Granada, ¿Qué percepción tienes de la profesión de ingeniero de la rama industrial en el momento actual?

Estudiar cualquier ingeniería del ámbito industrial es una muy buena opción ahora mismo. Son titulaciones con una elevada empleabilidad y una gran diversidad de salidas profesionales. Además, la transición energética, la digitalización y el impulso a la reindustrialización están incrementando la demanda de ingenieros, y todo apunta a que esta tendencia continuará en los próximos años. Precisamente por eso debemos seguir trabajando para atraer más vocaciones y garantizar una formación de calidad que responda a las necesidades actuales de la industria y de la sociedad.

¿Qué metas y objetivos te planteas de cara a tu trayectoria profesional, cuando finalices tus estudios?

Pues lo cierto es que tengo bastante claro tanto el corto como el largo plazo. Ahora mismo, lo que más me apetece es terminar la carrera y empezar a trabajar cuanto antes para coger experiencia. Me haría especial ilusión quedarme unos años en Granada, cerca de mi familia, trabajando en oficina técnica, en la parte de desarrollo de proyectos e instalaciones, que es donde más disfruto y donde más he aprendido durante la carrera.

A largo plazo me gustaría preparar la oposición al Cuerpo de Ingenieros Industriales del Estado. Siempre me ha atraído la posibilidad de poner mis conocimientos al servicio de la Administración, participando en el diseño de políticas industriales, energéticas y tecnológicas que contribuyan al desarrollo del país. Además, me gusta mucho que este perfil combine la parte técnica de la ingeniería con aspectos como la gestión pública, la regulación o la elaboración de normativa. De hecho, he podido echar un vistazo al temario de la oposición y creo que esa mezcla entre lo técnico y lo jurídico encaja muy bien con el tipo de carrera profesional que me gustaría desarrollar.

«Estudiar cualquier ingeniería del ámbito industrial es una muy buena opción ahora mismo. Son titulaciones con una elevada empleabilidad y una gran diversidad de salidas profesionales. Además, la transición energética, la digitalización y el impulso a la reindustrialización están incrementando la demanda de ingenieros»

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