Necesidad y oportunidad

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La transición energética supone una gran oportunidad para la modernización de la economía española, en términos de sostenibilidad económica y medioambiental, sobre todo en aquellas zonas afectadas por una base de desempleo estructural.

Resulta indudable el impacto positivo que dicha transición puede tener en la creación de empleo, en el impulso y la dinamización que ejerce sobre la I+D+i, en la competitividad empresarial, y en las potencialidades de la generación de energía distribuida.

Eso sí, es necesario establecer un marco regulatorio estable y coordinado con el resto de los países europeos, para caminar todos juntos hacia un modelo bajo en carbono, en aras de detener el paulatino deterioro del medioambiente y en la lucha contra el cambio climático.

En lo que respecta a nuestro país, España ocupa puestos de liderazgo mundial en instalación y desarrollo de proyectos de energías renovables. Durante los últimos años, estas energías han aumentado progresivamente su presencia en el conjunto de la generación eléctrica, y han llegado a representar más del 45% de la potencia instalada, y del 39% del “mix” de generación, según datos recientes de Red Eléctrica de España.

En la actualidad, es el segundo país de Europa en generación de energía eólica, y líder mundial en capacidad instalada de energía solar termoeléctrica. Es más, algunos de los proyectos internacionales más representativos en materia de energías renovables se llevan a cabo por compañías españolas; debido, en gran parte, al desarrollo industrial y al esfuerzo realizado por invertir en I+D+i.

LOS RETOS EN EL ESTE SECTOR PASAN POR EL DESARROLLO DE UN TEJIDO INDUSTRIAL CON PROYECCIÓN Y EXPERIENCIA INTERNACIONAL, Y EN ESTE PUNTO, LOS INGENIEROS DE LA RAMA INDUSTRIAL TIENEN MUCHO QUE APORTAR. A ELLO HAY QUE AÑADIR EL HECHO DE QUE EN LOS PRÓXIMOS AÑOS APARECERÁN MULTITUD DE NUEVOS PUESTOS DE TRABAJO RELACIONADOS CON LAS ENERGÍAS RENOVABLES

En este marco, las expectativas de empleo son realmente buenas. El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), para el período 2021-2030, elaborado por el Ministerio de Transición Ecológica, estima que las inversiones realizadas en el ámbito de las energías renovables permitirán la creación de entre 102.000 y 182.000 empleos al año, mientras que las inversiones en eficiencia energética generarían entre 42.000 y 80.000 empleo/año. En lo que respecta al sector eléctrico, también se prevé una creación neta de empleo, incluyendo la pérdida asociada a la actividad en las plantas de carbón y en centrales nucleares.

El PNIEC estima, además, que las energías renovables habrán de doblar su contribución para 2030, alcanzando el 42% sobre el uso final de la energía, y alcanzar un 74% de generación en 2030 y el 100% en 2050. El Plan ha sido sometido a un estudio de impacto económico, de empleo, social y sobre salud pública que concluye que será muy positivo.

Reducir nuestra dependencia de combustibles fósiles importados, contaminantes, y al mismo tiempo dañinos para la salud, y cuyos precios son cada vez más elevados y volátiles, por unas energías renovables autóctonas, limpias y con unos costes decrecientes y más estables, es sin duda una gran oportunidad económica.

Se vislumbran, por lo tanto, buenas expectativas para los ingenieros de la rama industrial. La buena preparación y la polivalencia de sus estudios los convierten en unos profesionales idóneos para liderar el desarrollo de proyectos de ingeniería. Más aún, si cabe, teniendo en cuenta que las empresas españolas son una referencia mundial en energías renovables.

El 73% de los proyectos que se realizan en el mundo pertenecen a empresas españolas, muchas de las cuales ocupan los primeros puestos en las clasificaciones internacionales de las diferentes modalidades de energías limpias.

Los retos en el este sector pasan por el desarrollo de un tejido industrial con proyección y experiencia internacional, y en este punto, los ingenieros de la rama industrial tienen mucho que aportar. A ello hay que añadir el hecho de que en los próximos años aparecerán multitud de nuevos puestos de trabajo relacionados con las energías renovables.

Ser parte del diseño, desarrollo y construcción de las tecnologías de energías renovables; llevar a cabo la combinación de la producción de energía renovable con sistemas de alimentación existentes, así como las inspecciones in situ y los estudios de energía, y el diseño y la selección de los equipos; o contribuir a las iniciativas de energía sostenible y a la investigación de nuevos métodos de energía, son solo algunas de las responsabilidades que tienen que afrontar los ingenieros que se dedican a las energías renovables. También pueden investigar y desarrollar nuevas fuentes de creación de energía, reduciendo las emisiones de combustibles fósiles y minimizando el daño ambiental.

Se abre ante los ingenieros de la rama industrial un horizonte lleno de posibilidades. Tienen el reto de protagonizar la transición energética. No cabe duda alguna de que su papel es y va ser fundamental para llevarla a cabo, y solo hace falta ser conscientes de todas sus posibilidades para no dejar escapar esta gran oportunidad.

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