Conama 10: el compromiso renovado

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La participación del Consejo General de Colegios de Ingenieros Técnicos Industriales en el Congreso Nacional de Medio Ambiente viene siendo una constante desde el año 2002. Instrumentada esta participación a través del Consejo y contando con la coordinación y la dedicación de los colegios que han asumido con gusto esa tarea, en un principio, el Colegio de Alicante y posteriormente el de Barcelona, al que este año se ha sumado el Colegio de Madrid y, naturalmente, la propia Mesa de Trabajo de Medio Ambiente, se ha conseguido mantener una presencia en este congreso que, sin duda, es una de los citas de mayor importancia en torno al desarrollo sostenible.

Las profesiones técnicas y científicas tienen un compromiso ineludible con la sostenibilidad. Cualquier solución técnica a los problemas derivados del desarrollismo debe tener en cuenta el factor medioambiental como síntesis y superación de dichos problemas desde una óptica evolucionista, sí, pero con sentido responsable, dirigiendo los esfuerzos al aseguramiento de la viabilidad futura de una sociedad basada en el bienestar humano, que no será posible si no se buscan nuevas formas de energía, ni se palían los devastadores efectos que la contaminación creciente ejerce sobre el planeta. Ese compromiso ha sido una constante, desde hace años, de los ingenieros técnicos industriales, que en el desarrollo de su profesión lo han incorporado a sus procedimientos antes, incluso, de que se percibiera por la sociedad la necesidad inmediata de instaurar procesos correctores tendentes a asegurar la sostenibilidad medioambiental.

Y, como se indica en el manifiesto de Conma 10, «ahora, más que nunca» cabe dar un impulso decisivo a las es-trategias que hagan posible virar hacia un mundo más sostenible, precisa-mente ahora que las políticas erróneas y los modelos de producción existentes, basados esencialmente en el exclusivo beneficio económico de determinados sectores dominantes, han conducido a la incertidumbre económica y financiera que marca los últimos años y de la que no se podrá salir si no con un profundo cambio de modelo -producción y consumo responsable- cuyo eje sea el respeto a nuestro capital natural y, por tanto, su empeño sea el mantenimiento de la biodiversidad y de los recursos naturales.

«ESTEMOS ATENTOS A LAS CORPORACIONES QUE SON CAPACES DE DEFENDER UNAS ESTRATEGIAS Y SUS CONTRARIAS, DE PARTICIPAR EN EVENTOS A FAVOR DE LA SOSTENIBILIDAD Y DEFENDER, A LA VEZ, EL USO DE ENERGÍAS CONTAMINANTES»

No cabe duda de que ese cambio es un reto difícil y preñado de numerosos obstáculos, derivados de la belicosidad de unos por mantener su estatus privilegiado y la indiferencia de otros debida, casi con toda seguridad, a la desinformación. Hay, además, un componente perverso en todo este mundo de la sostenibilidad medioambiental que propicia una confusión nada deseable y que sería conveniente aclarar. Es el mundo de los «conversos» protagonizado por aquellos responsables, entidades y empresas que jamás se han ocupado de defender los valores medioambientales y que ahora, por el hecho de que es políticamente correcto ocuparse de ello, se sumergen en programas y desarrollos de dudosa eficacia práctica pero que, a cambio, les confieren una imagen de modernidad y de preocupación social. Bienvenidos sean si esa conversión es fruto del convencimiento. Pero, estemos atentos a aquellas corporaciones que son capaces de defender unas estrategias y sus contrarias, capaces de participar en eventos defensores de la sostenibilidad y, al mismo tiempo, defender el uso de energías contaminantes. También las hay y suelen vender explícitamente su falsa conversión al desarrollo sostenible.

Probablemente, uno de los debates más de actualidad es, precisamente, el uso de fuentes de energía renovables, su importancia cada vez más creciente y la necesidad de su desarrollo en detrimento de las fuentes contaminantes. Ello ha de conjugarse con el consumo responsable al que antes aludíamos y es necesario encontrar el equilibrio, tanto en fuentes de energía como en modos y procedimientos de distribución, que lo permita. El Consejo General de Ingenieros Técnicos Industriales, consciente de la importancia de este aspecto, así como de la necesidad de optimizar el abastecimiento eléctrico, coordina el grupo de trabajo que se ocupa de estudiar «la ciudad como gestora y generadora de energía», previendo que el modelo energético sufra un cambio sustancial en los próximos años, no únicamente para reducir el consumo, sino para que las propias ciudades se conviertan en generadoras de energía y puedan eliminarse las largas redes de transporte que acumulan importantes pérdidas y que influyen negativamente sobre el medio ambiente. La generación distribuida, la gestión energética basada en la demanda, la cogeneración y otros aspectos similares formarán parte de este programa con el que, una vez más, estaremos presentes en Conama, fiel a nuestro compromiso con el desarrollo sostenible.

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