Camilo Pérez Corral

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“La innovación es la única forma de poder seguir en el mercado”

Camilo Pérez Corral es ingeniero técnico industrial, con especialidad en Estructuras e Instalaciones Industriales, y está colegiado en Bizkaia. Su faceta de ingeniero emprendedor ha quedado más que demostrado con la fundación de dos empresas, en las que también es presidente ejecutivo, desde 2013: Curvados Quintin S.L. y BioCurve S.L. Anteriormente había sido director de fabricación y montaje en prefabricados Lemona S.A. (19891994), y gerente de Calderería Quintin, S.L. (desde 1995). Sin embargo, uno de los aspectos más reseñables es su capacidad para innovar; muestra de ello son los numerosos premios que ha recibido por el trabajo desarrollado en su empresa BioCurve, como creador de diseño y desarrollo de patentes para la construcción e industrialización de calderas de pellets en condensación. Entre dichos reconocimientos, destacan el German Design Award 2018, Premio a la Innovación de ExpoBiomasa 2017, Premio “Avance Tecnológico” en FIGAN 2017, Concurso IDEA Empresa, Seal of Excellence de la Unión Europea, Sello de Excelencia de la Comisión Europea, Premio EcoInnovación Tercer Milenio, Bois Energie d’Argent, Innovación Tecnológica de Expobiomasa, Empresa Innovadora de Base Tecnológica de ANCES y CreaIDEA.

¿Qué le llevó a estudiar Ingeniería Técnica Industrial?

Había realizado estudios de FP 1 y FP 2, con una orientación industrial para completar estudios y subir un escalón más.

¿Cómo fueron sus inicios en el mundo profesional?

Comencé a trabajar a temprana edad en una empresa familiar. Hace años era lo normal, que teniendo una empresa familiar, se ayudara en el tiempo libre. Eran tiempos en los que se trabajaban 55 horas semanales, o más. Completé los estudios trabajando en la industria y en la obra civil. Siempre simultaneando el estudio y el trabajo.

¿Ha cambiado mucho el panorama de la industria y de la ingeniería desde entonces?

Es totalmente diferente. Los medios productivos y de diseño no son ni parecidos. Ahora estamos viendo maquinaria para corte, mecanizado, transformación, etc., con más capacidades de producción y de calidad en la producción, que costaba pensarlo hace algún tiempo. Hace 30 años, un oxicorte “decente”, trabajaba con un lector sobre el dibujo en papel.

A nivel de ingeniería pasa un poco lo mismo que en la industria, los sistemas informáticos la han hecho evolucionar de una forma exponencial. No nos imaginamos a nadie trabajando con tablas de cálculo o dibujando con tiralíneas en pa-pel vegetal. A través del Colegio veo muchos cursos e interés en estar al día de toda esta evolución, pero tengo dudas de que a nivel docente todo esto haya evolucionado de la misma forma. En la docencia los cambios son siempre muy lentos, porque suele ser más impermeable a dichos cambios, a veces radicales y en ocasionas muy rápidos.

En el año 2013 funda dos empresas, de las que también es presidente ejecutivo, ¿a qué se dedican principal-mente? ¿Cómo está actualmente el mercado en este sector?

Aunque tienen conexión, son diferentes. Curvados Quintín (se funda antes, en 2005) digamos que es una empresa de servicios, sin un producto propio. Es líder en su mercado, y trabaja para muy diferentes sectores, como el naval, el industrial, la construcción, etc. Ahora mismo, la demanda es constante y el fututo como todo, incierto. Por su parte, BioCurve nace con un producto propio y novedoso, para el mejor sector, el de la energía; y en un apartado de éste, como son las renovables.

¿Y qué previsiones de futuro tiene dicho ámbito?

En principio, energía y renovables, deberían de tener buenas perspectivas. Las previsiones en el sector industrial, aunque estables, no son buenas. La industria lleva años en lo que parece una lenta e irremediable extinción. Sólo podemos fabricar aquello que tenga un alto componente tecnológico, y un difícil y caro transporte. Actualmente todo lo que pueda venir en un contenedor, terminará viniendo en él.

El sector energético, creo que es el único sector que no está en crisis. Se van cambiando los modelos energéticos, entran modelos nuevos en el tablero y la evolución es constante. En este sector han entrado con fuerza las energías renovables. No por baratas, sino por sostenibilidad del planeta en el que vivimos.

En nuestro caso y dentro de las renovables, la biomasa trata de buscar su espacio, pero cuesta. Se habla mucho de sostenibilidad, pero como decía la canción, “la cruda economía da luz a la verdad·”. Ahora mismo, los intereses económicos de los grandes sectores energéticos, principalmente petróleo y gas, no ponen las cosas fáciles. La biomasa suele ser una energía muy local y esto tiene sus consecuencias. Por un lado, su alcance y, por otro, su dispersión y falta de control. A los que tienen el control, no le suele interesar el autoconsumo y la autogestión de los recursos.

A lo largo de estos años, su empresa ha ganado varios premios relacionados todos ellos con la innovación tecnológica. ¿Qué supone para usted? ¿Cuál es el secreto para estar continuamente a la vanguardia en tecnología?

Los premios, a nivel personal, te animan a no abandonar y seguir en ese camino. La innovación es la única forma de poder seguir en el mercado. Los tiempos en los que una empresa tenía un producto y podía vivir cuarenta años haciendo lo mismo, y de la misma forma, pasaron ya y no hay vuelta atrás.

Todos entendemos la mejora de un producto, pero cuando innovas, no siempre se entiende y admite, porque se sale de lo normalizado. Y reescribir y adaptar las normas a algo nuevo es lento. Para estar en vanguardia se necesita no conformarse ni con lo que ves, ni con lo que haces, y desterrar esta terrible expresión de “como se ha hecho siempre”.

¿Qué les diría a los jóvenes ingenieros que comienzan ahora sus carreras profesionales?

A los jóvenes ingenieros les diría que se planteen la carrera no como un fin en sí mismo, sino como un medio. Lo más importante no va a ser el conocimiento técnico propio de la especialización, sino la capacidad de aprendizaje que vas a desarrollar.

El aprendizaje debe abrirte la mente a modificar y combinar de forma diferente todo aquello que estás aprendiendo; no limitarse a reproducir aquello que aprendes, modificarlo, mejorarlo, cambiarlo. Ser inquieto, complicarte la vida y huir de lo fácil y cómodo. Cuando algo es fácil y cómodo suele haber demasiada gente y ahí no se vive, sino que se sobrevive.

¿Cuáles son sus próximos proyectos?

Ahora mismo estamos en un tiempo de mejora, consolidación y expansión de producto y lo que vaya surgiendo. Toca hacer lo más difícil, que suele ser conseguir vivir aceptablemente de lo que haces y te gusta hacer. En este país cuesta mucho que las personas creamos en algo que se hace aquí. Y fuera de aquí, tam-poco se tiene una buena percepción de lo que hacemos. Todo suele ser más fácil si es alemán, austriaco, o en el nombre comercial hay tantas consonantes, como para no saber pronunciarlo.

¿Qué es lo que más le gusta y lo que menos (si lo hay) de la profesión de Ingeniero Técnico Industrial?

La verdad es que la ingeniería siempre me ha gustado en todos sus campos. No puedo escoger alguna en concreto.

¿Cuáles diría que son los “puntos fuertes” y el valor añadido que puede aportar un ingeniero a una empresa?

Los puntos fuertes tienen que ser la mejora y el cambio. Lo primero que tiene que hacer un ingeniero, cuando llega a una empresa, es aprender qué hace y cómo lo hace la empresa; ser activo, prudente y observador. Solo se aprende cuando se es consciente de que no sabes. Una vez que aprendas, no te conformes con hacer las cosas como siempre se han hecho; podemos mejorarlas y cambiarlas, si es necesario.

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