Breve recorrido por la historia de las fuentes. Orígenes, evolución y su relación con el hombre

Brief history of fountains. Origins, evolution and its relationship with men

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Carlos de la Fuente Borreguero

Resumen
Las fuentes han sido una constante en la vida del hombre, desde las más antiguas civilizaciones hasta nuestros días. Las primeras fuentes permitieron el acceso al agua que ofrece la naturaleza de forma espontánea, para atender las necesidades básicas del hombre y de los animales domésticos. Después vinieron las primeras fuentes artificiales, construidas en las aldeas, pueblos y ciudades, y que durante muchos años facilitaron a sus habitantes el agua que requerían, sirviendo también como lugar de encuentro y esparcimiento. A continuación, aparecieron las fuentes artificiales ornamentales, que se construyeron en calles, plazas y parques y en interiores de palacios y jardines y que sirvieron como elemento urbanístico que contribuye a ordenar el paisaje, suavizar el ambiente o a su embellecimiento. También puede hablarse de la fuente como obra de arte, al adquirir la finalidad de expresión artística con sus esculturas y arquitectura, dejando el agua que brota de sus surtidores o cae por las cascadas como ornamento secundario. El empleo del agua como elemento de composición arquitectónica y urbanística ha estado presente en todas las culturas y la modalidad más común ha sido la fuente. Su evolución es el resultado del uso y del comportamiento del hombre con el agua, que desde sus inicios ha venido condicionado por el nivel tecnológico alcanzado en cada época. En el artículo se realiza un rápido recorrido por la historia de la fuentes, desde su orígenes hasta nuestros días.

Palabras clave: Fuente, uso del agua, surtidor, cascada, bomba, cortina de agua.

Abstract
Fountains have been a constant in the life of men, from the oldest civilizations to the present day. The first fountains allowed access to the water that nature offers spontaneously, to meet man and domestic animals’ basic needs. Then the first artificial fountains arrived, built in villages, towns and cities, which for many years provided their inhabitants with the water they required, also serving as a meeting place and recreation. After them ornamental artificial fountains arrived, which were built in streets, squares and parks and in the inside of palaces and gardens, and served as an urban element that contributed to organise the landscape, softening and embellishing the environment. They can also be considered as a work of art, acquiring the purpose of artistic expression with their sculptures and architectural fountains, leaving the water that gushes from their fountains or falls through the waterfalls as a secondary ornament. The use of water as an element of architectural and urban composition has been present in all cultures and the fountain has been the most common modality. Its evolution is the result of man’s use and behaviour with water, which since its inception has been conditioned by the technological level reached in each era. The article takes a quick tour through the history of fountains, from their origin to the present day.

Keywords: Fountain, water use, water fountain, waterfall, pump, water curtain.


Recibido / received: 02/03/2021. Aceptado / accepted: 29/06/2021.

*Doctor ingeniero eléctrico, máster de posgrado en ingeniería ambiental para profesionales relacionados con la obra civil y la industria, graduado en ingeniería eléctrica e ingeniero técnico industrial. Posición laboral actual: director de Gestión de Servicios de Luz Madrid UTE.

Autor para corresponencia: c.fuente@wanadoo.es (C. de la Fuente)


El hombre y las fuentes

La evolución de las fuentes es el resultado del uso y comportamiento del hombre con el agua, y del grado de desarrollo y refinamiento alcanzado en cada momento histórico. Atendiendo a ello, podemos diferenciar tres fases a lo largo de la historia (Ledo Ovies, 1968): la fuente como necesidad, como motivo de belleza y como arte.

La fuente como necesidad

La fuente permite acceder al agua que ofrece la naturaleza de forma espontánea, atendiendo las necesidades básicas. Los núcleos de población siempre se asentaron allí donde había disponibilidad de agua.

En tiempos no muy lejanos la fuente era imprescindible en nuestros pueblos y ciudades, que si eran de considerable extensión contaban con varias fuentes. A ellas acudían los vecinos para surtirse del agua que necesitaban para atender sus necesidades y las de los animales que criaban. Así, para atender una necesidad muy elemental nació la primera fuente artificial. Al dotar de abastecimiento de agua a los pueblos y ciudades la fuente dejó de ser necesaria en el uso que hasta entonces se requería.

La fuente motivo de belleza

Una vez que la fuente no se requiere para satisfacer las necesidades de agua, podría haber dejado de existir. Pero no fue así: persistió e incluso se enriqueció, al ser concebida como ornamento, como motivo de embellecimiento de calles, plazas, parques, jardines e interiores de palacios y casas señoriales. La fuente como motivo de belleza cobró mayor importancia que la antigua fuente, concebida como necesidad. En este periodo de la historia, las propiedades del agua, materializadas en las fuentes ornamentales, se emplearon para crear efectos visuales y artísticos que sirvieron de entretenimiento para la aristocracia y sus invitados (Douglas Aurand, 1990).

La fuente como arte

La fuente ya había servido como motivo de belleza, pero aún no era concebida como arte. La fuente adquiere la finalidad de expresión artística con sus esculturas y arquitectura. El arte, como reflejo de la cultura a lo largo de nuestra historia, ha incluido la recreación del agua y su mundo. Buen ejemplo de ello es la Fontana de Trevi (Fig. 1), en Roma, cuyas esculturas y solución arquitectónica constituyen una verdadera obra de arte y el agua supone un ornamento secundario. El ingeniero español Carles Buïgas fue más allá y elevó a la categoría de arte ?de gran Arte? la fuente de agua-luz cambiante que inventó (Ledo Ovies, 1968).

A continuación, se realiza un rápido repaso, a lo largo de la historia, de los orígenes y la evolución de las fuentes, así como su relación con el hombre. Para facilitar su desarrollo se ha dividido en apartados, teniendo en cuenta las principales civilizaciones y periodos históricos o artísticos.

Orígenes

El origen de las fuentes se remonta a épocas muy antiguas, llegando incluso a las primeras civilizaciones de las que se tiene constancia. El conocimiento y dominio de la irrigación y del drenaje, basados en un desplazamiento del agua por gravedad, fue el primer recurso con el que el hombre salió victorioso frente a las fuerzas de la naturaleza.

Figura 1. Fontana de Trevi en Roma (Italia).

La primera civilización surgió en Mesopotamia, entre los ríos Éufrates y Tigris, hacia el año 6.000 a. de C. En la parte baja de esta amplia llanura, cerca de su desembocadura en el golfo Pérsico, surge, tras una revolución agrícola, la antigua Sumeria, primera gran civilización de Mesopotamia, entre el 3.500 y 3.100 a. de C. Fue una civilización que construyó canales de riego, acequias y presas para aprovechar las aguas de los ríos para el cultivo.

La civilización egipcia nace también junto a un río, el Nilo, alrededor del año 4.000 a. de C. Su economía se basaba en el aprovechamiento del limo fertilizador que dejaba este río, con las subidas y bajadas del nivel de agua. Posteriormente, desarrollaron avanzados sistemas de riego, lo que les permitió expandir sus cultivos. Los faraones egipcios ya mostraron interés por las posibilidades ornamentales del agua. Ejemplo de ello es el palacio residencia del faraón Akhenaton, donde construyó una gran piscina colindante con el salón del trono.

Coetáneas en mayor o menor grado a estas culturas de Oriente Medio se desarrollaron otras civilizaciones, que también concedieron gran importancia al agua. Es el caso de la originaria del valle del Indo y sobre todo la persa. Estos últimos introdujeron, por primera vez, surtidores de agua que al retumbar en los estanques producían melodías, por lo que el agua adquiría un nuevo sentido rítmico y musical (Molina, 2016).

Figura 2. Fuente de Neptuno —en primer plano_ y fuente del Órgano —al fondo— en los jardines de Villa d’Este
en Tívoli (Italia).

Para las primeras civilizaciones, el agua también constituyó un objeto simbólico de consagración, en torno al cual se crearon mitos. Las fuentes, los manantiales y los ríos estaban bajo la protección de los dioses y eran lugares de culto. Ejemplo de ello fue Epidauro, donde los fieles sanados arrojaban monedas a la fuente sagrada del dios Asclepio, hijo de Apolo y dios curador por excelencia en la religión griega. Otro ejemplo fue el Oráculo de Delfos, el más famoso de la antigüedad clásica, que nació en torno a la fuente de Castalia, donde acudían los griegos a escuchar las adivinanzas del oráculo (Wiesenthal, 2007). El estanque de Siloé, en Jerusalén, era usado por los judíos para actos rituales.

Es posible que de la conjunción de ambos fenómenos: el científico-técnico (aparición de sistemas de riego y canales) y el místico (creación de una mitología en torno al tema del agua) naciera la historia de las fuentes. Paralela a la evolución histórica de ambas manifestaciones camina el desarrollo y evolución de la fuente: esta no es más que la recreación del tema del agua, condicionada con el desarrollo de la técnica hidráulica por las vías artísticas (Molina, 2016).

Figura 4. Fuente de los Baños de Diana en los jardines de La Granja de San Ildefonso en Segovia (España).

Las primeras fuentes europeas: periodos helenístico y romano

La tierra de Grecia presenta serias dificultades para el abastecimiento de agua en las grandes urbes. Para resolverlo, durante el periodo heleno se levantaron los primeros acueductos, como el construido por Eupalino de Megara en la isla de Samos, en el siglo VI a. de C., con un túnel de 1.040 metros de longitud para canalizar las aguas que procedían de una fuente y abastecer la ciudad.

Para los griegos, la fuente pública adquiere una enorme importancia y un marcado carácter religioso, y constituye, junto con el templo, uno de los monumentos más característicos de sus ciudades. Las ciudades solían adoptar un planeamiento urbanístico en forma de cuadrícula y en la encrucijada de las vías aparecieron las fuentes públicas, añadiendo una nueva función a la de satisfacer la demanda de agua: servir como punto de referencia visual y arquitectónico, presagiando su posterior aspecto monumental. La fuente consistía, generalmente, en un pequeño pórtico con una o varias máscaras de león, que arrojaban el agua sobre los recipientes colocados en el suelo o sobre un simple pilón excavado en el terreno. Pero además de estas fuentes públicas, el agua ya entra a las casas y jardines particulares (Molina, 2016).

Figura 5. Fuente de Apolo o de las Cuatro Estaciones en Madrid (España).

Las fuentes griegas más célebres, por la calidad de sus aguas o por su riqueza ornamental, fueron las de Teógenes en Megara, Pirene en Corinto, Castalia en Delfos y Enneacrounos (nueve bocas) en Atenas, cuyas aguas eran empleadas en los ritos nupciales, según refiere Tucídides (Wiesenthal, 2007).

El imperio romano tomó muchas influencias de la cultura griega, entre ellas el valor que poseían las fuentes y las construcciones hidráulicas. Con los romanos, la construcción de fuentes se ve enriquecida, resultado de poseer mayores conocimientos técnicos y un nutrido mundo mitológico que confirió a las fuentes un carácter sagrado, de propiedades curativas y de utilización agorera.

Por un documento de la época constantina sabemos que Roma, en el siglo IV de nuestra era, contaba con 11 termas, 856 baños, 1.152 fuentes y 2 naumaquias (enormes palacios con jardines y lagos donde celebraban espectáculos de combates navales). Estas cifras permiten comprender que el agua fue un elemento vital para los romanos. Pero, además de contar con un elevado número de fuentes, las viviendas de los ciudadanos más pudientes contaban con agua corriente y disponían de baños, letrinas, sistemas de desagües, pozos y cisternas. Esto exigía disponer de un complejo sistema de canalizaciones y tuberías que recorrían toda la ciudad. El Aqua Virgo, uno de los 11 acueductos que proveían de agua a Roma y que contaba con más de 20 km de longitud, casi todos subterráneos, alimenta, todavía hoy, la Fontana di Trevi y las fuentes de la Piazza di Spagna, Piazza del Popolo y Piazza Navona.

Figura 6. Fuente de la calle Ancha de San Bernardo,
El Museo Universal, 1858

La ingeniería hidráulica, y con ella las fuentes, alcanzó su máxima perfección con el genio latino, singularmente dotado para las construcciones utilitarias de la vida pública. Los romanos construyeron grandiosas obras de ingeniería hidráulica: acueductos, fuentes, cloacas, etc.

Las fuentes árabes

La principal aportación de la cultura islámica está relacionada con su peculiar visión del mundo y de la vida humana, encaminada esta última al placer y goce proporcionados por los sentidos. Y es aquí, en el plano estético y de disfrute de los sentidos, donde el agua desempeña un papel destacado.

Los árabes fueron grandes estudiosos de las fuentes como medio de estimular la vista, el oído y el tacto. Los árabes asimilaron y afianzaron los conocimientos de la ingeniería hidráulica de las civilizaciones que les precedieron: los sistemas de drenaje e irrigación de Mesopotamia y Egipto, las ideas de los canales persas y de los baños romanos, entre otros, para imprimirles luego su propio carácter, refinado e íntimo, para el uso del agua. El agua se mueve en libertad: brota por los surtidores y corre por los canales, se pretende que suene, que refleje, que brille y que refresque el ambiente, proporcionando el goce de los sentidos (Molina, 2016). En sus palacios, las fuentes constituían un elemento fundamental para su recreo sensual. Los mejores ejemplos de fuentes árabes se encuentran en España, en residencias reales como el palacio de la Alhambra, con la deslumbrante fuente del patio de los Leones, o la fuente del patio de la Acequia, en los Jardines del Generalife, ambos en Granada, y en el palacio de Medinat Al-Zahara, en Córdoba, de las que casi no queda nada.

Figura 7. Fuente de la plaza de la Cruz Verde en Madrid (España). Fuente: C. de la Fuente (2017).

Las fuentes medievales

En la alta Edad Media, comprendida entre los siglos V y X, la fuente perdió rango urbanístico y se recluyó a conventos y monasterios. Casi todos los claustros poseían una fuente central o pilas laterales para las abluciones de los monjes. En los monasterios del Císter se utilizaban como lavabos cuando los monjes, al regresar del trabajo del campo, debían lavar sus manos. Otra construcción muy propia de las iglesias y basílicas de la época fueron las pilas bautismales.

Otro tipo de fuente propia de la época medieval, caracterizada por su sencillez y utilidad, fue la construida al borde de los polvorientos caminos. Solía limitarse a un estanque limpio, protegido por un cobertizo, al que se descendía por una escalinata (Wiesenthal, 2007).

nuevo género de expresión o especFigura 8. La Gran Fuente Luminosa de Montjuïc en Barcelona (España).

La fuente medieval urbana era, lógicamente, más monumental que el estanque aldeano o caminero. El pilón solía tener forma hexagonal, con una columna central con los caños rematados por una estatua.

Durante los siglos XII y XIII las fuentes aparecen frecuentemente cubiertas por arcadas, a cuyos lados se construyeron bancos de piedra para apoyar los cántaros o para el descanso. Los pozos también estaban protegidos por una estructura de madera con tejado. La madera fue posteriormente reemplazada por piedra, como se puede contemplar en la famosa fuente de Schöner Brunnen, o Fuente Hermosa, de Núremberg, del siglo XIV, que consta de una pila de agua octogonal, de la que emerge una pirámide de piedra de casi 20 metros de altura, con 47 esculturas.

Figura 9. Esquema de funcionamiento de un programador mecánico (Velasco Ferrer).

A partir de los siglos XIII y XIV, al tiempo que se iniciaba el arte gótico en Europa, la ciudad medieval alcanzó su máximo desarrollo. Surgieron los baños privados y públicos y empezaron a proliferar pozos, aljibes y fuentes, en calles y plazas, que se convirtieron en señal de influencia y vitalidad. En las ciudades, especialmente en Italia, en las principales vías urbanas se construyen fuentes cada vez más monumentales, combinando elementos arquitectónicos y escultóricos, para poner de manifiesto la nueva pujanza económica y política de las ciudades. Es el caso de Siena, en la Toscana italiana, y Perugia, capital de la región de Umbría, donde aún se conservan algunas fuentes de finales del siglo XIII.

Las fuentes renacentistas

Después de muchos siglos de Edad Media, caracterizada por una concepción teocéntrica de la vida, en el Renacimiento, que comprende los siglos XV y XVI, el hombre vuelve la mirada al pasado clásico, especialmente al periodo grecorromano, para tomar conciencia de su propia individualidad.

Europa despierta al arte y a las instituciones públicas. Los nuevos planteamientos urbanísticos, destinados a embellecer y sanear las ciudades, junto con la aplicación de técnicas más avanzadas y perfeccionadas, permite que las ciudades se pueblen, poco a poco, de fuentes.

La construcción de fuentes, tanto en las ciudades como en los jardines de las villas señoriales, por ahora solo en Italia, se convierte en un alarde de ingenio técnico y artístico. La bonanza económica del Quattrocento italiano, unido al perfil característico del artista renacentista, instruido tanto en disciplinas artísticas como científicas y técnicas, supo hacer de la fuente un alarde de su propio ingenio.

Figura 10. Electroválvula de 2” de Lumiartecnia Internacional (Lumiartecnia Internacional).

Otro factor que explica el florecimiento de la fuente renancentista en las ciudades italianas fue el afán competitivo de sus príncipes o señores, cuyo prestigio dependía, en gran medida, de la magnificencia de los conjuntos erigidos en sus dominios, favorecido por la concepción racionalista de la época de considerar la fuente portadora de salubridad e higiene. De esta manera, la fuente se incorpora a la ciudad como un elemento más del prestigio del príncipe.

La fuente renacentista consta de un estanque poligonal, que rebosa agua sobre uno o más pilones secundarios, y una columna central de la que salen los caños. El fuste de la columna está ricamente decorado y sobre el capitel se levanta una estatua. En los estanques aparecen, a veces, las armas de la ciudad, inscripciones o relieves ornamentales. Los caños se embellecen con mascarones que representan cabezas de león o de otros animales. La construcción de la fuente se encomienda al fontanero o al ingeniero municipal, pero la decoración corría a cargo del escultor. Las representaciones de las esculturas eran cuidadosamente seleccionadas por la corporación de la ciudad. En las poblaciones católicas de Suiza se utilizan los santos y las figurasbíblicas. En otras ciudades aparecen figuras alegóricas: la Prudencia y la Fortaleza en Friburgo, la Templanza en Zúrich, en Berna el ogro que se come a los niños y el oso Mütz que porta el estandarte de la ciudad (Wiesenthal, 2007).

Figura 11. Fuente cibernética en la rotonda de la avenida Ramírez Betancourt en Las Palmas de Gran Canaria
(España).

En el siglo XVI, hacia 1550, por iniciativa del cardenal Hipólito d’Este, se construye Villa d’Este, en Tívoli, caracterizada por una profusa utilización del agua. En ella se recuperaron las técnicas romanas de ingeniería hidráulica, para aprovechar el agua del río Aniene y proporcionar agua a una serie de fuentes, cascadas y juegos acuáticos sin precedentes, aprovechando, como nunca antes, las ventajas que ofrecía la topografía en pendiente del terreno. Tal fue la importancia de Villa d’Este que su influencia, sobre todo durante los dos siglos siguientes, fue perceptible en el diseño paisajístico de toda Europa, desde Lisboa a San Petersburgo (Fig. 2).

Figura 12. Cascada y Fuentes Oceanas de la plaza de Colón en Madrid (España), hoy desaparecidas.

Las fuentes barrocas

El barroco surgió a principios del siglo XVII (según otros autores a finales del siglo XVI) en Italia, desde donde se extendió a la mayor parte de Europa, y abarcó todo el siglo XVII y principios del XVIII, con mayor o menor prolongación en el tiempo, dependiendo de cada país. El arte se volvió más refinado y ornamentado, con un claro predominio de lo decorativo sobre lo estructural, de lo sensual sobre lo racional, con propensión por lo espectacular y monumental.

El estilo barroco fue en gran medida promovido por el poder papal, con el propósito de que actuara de punta de lanza del catolicismo contrarreformista. De este modo, la sede pontificia se convirtió en el gran exponente del Barroco y, por añadidura, de las fuentes (Molina, 2016). Fue el papa Urbano VIII quien contrató al genial arquitecto y escultor Gian Lorenzo Bernini, principal responsable de que Roma recibiera el apelativo de Ciudad de las Fuentes. Bernini es el autor de algunas tan monumentales como la Fontana dei Fiumi —o fuente de los Cuatro Ríos—, construida en 1651 en Piazza Navona, en cuyo centro se levanta un obelisco rodeado por estatuas que simbolizan los grandes ríos del mundo: el Ganges barbudo, el gigante Danubio, el río de la Plata con el brazo en alto y el misterioso Nilo, que lleva un velo para representar su nacimiento desconocido; otras de gran belleza, como la fuente del Tritón en Piazza Barberini, realizada entre 1642 y 1643, y la fuente del Elefante, situada en la Piazza della Minerva, próxima al Panteón, de 1667. La composición de las escenas monumentales de Bernini influyó notablemente en la concepción del jardín barroco italiano (Wiesenthal, 2007).

La Fontana de Trevi (v. Fig. 1), proyectada por Nicola Salvi, por encargo del papa Clemente XII y construida entre 1732 y 1762 es, sin duda, la más famosa de las fuentes de Roma. Ocupa una plaza entera y está formada por un conjunto barroco de esculturas de dioses, gigantes, caballos marinos y tritones de donde surgen las aguas claras y animadas.

A partir del siglo XVII, la decoración de las fontanas monumentales de Europa se centra en temas mitológicos: el majestuoso Neptuno con su cortejo, la poderosa Minerva, la maternal Cibeles con los animales de culto oriental y, sobre todo, Apolo, con su fascio de flechas. La fuente se transforma en un gran decorado artístico (Wiesenthal, 2007).

La arquitectura italiana y sus villas, con jardines y fuentes, despertaron la admiración de todas las monarquías absolutas europeas que, necesitadas de prestigio y ostentación de poder, hicieron de las fuentes el ornato preferido de los jardines reales. Los arquitectos realizaron complicados juegos y efectos escultóricos que culminaron en espectáculos acuáticos, como los de Versalles en Francia, Núremberg en Alemania, San Petersburgo en Rusia y la Granja y Aranjuez en España. En torno a las fuentes también se realizaban representaciones teatrales, fuegos artificiales y fiestas, para recreo y divertimento de la corte.

Los jardines del Palacio de Versalles, en Francia, constituyen, tal vez, el mejor exponente de jardín barroco italiano. Fueron mandados construir por el rey Luis XIV, en un terreno donde escaseaba el agua. Esta limitación de recursos hídricos llevó a conferir mayor importancia al elemento escultórico de las fuentes, de tal modo que, aun sin agua, constituyesen en sí mismas un fabuloso espectáculo (Molina, 2016). La iconografía empleada estaba basada en la mitología y constituye un ensalzamiento a la figura de Luis XIV, el Rey Sol, simbolizado en las estatuas por el dios Apolo, cuyas flechas aparecen como símbolo en muchas fuentes versallescas (Wiesenthal, 2007) (Fig. 3).

Ese mismo carácter tuvieron los jardines y las fuentes de La Granja, mandados construir por el primer rey Borbón, Felipe V, a principios del siglo XVIII, como recuerdo de su niñez en la corte francesa. Su construcción siguió la norma clásica de la escuela deVersalles, aunque con algunas variantes en su programa iconográfico y condiciones topográficas, así como un mayor respeto por el terreno y la arboleda primitiva, lo que otorgaría al proyecto una particularidad genuinamente española (Molina, 2016) (Fig. 4).

Las fuentes de la Granja están inspiradas en la mitología clásica, incluyendo deidades, alegorías y escenas mitológicas. Los grupos escultóricos se construyeron en plomo, para prevenir la corrosión, aunque pintadas a imitación de bronce para ennoblecerlas, y mármol. Las estructuras y los sistemas de canalizaciones de agua y cañerías originales siguen funcionando en la actualidad. Sus constructores dependían de la gravedad para hacer brotar el agua hasta 40 metros de altura. Un lago artificial, llamado El Mar, se construyó en el punto más alto del parque y provee de caudal de agua y presión suficiente a todo el sistema hidráulico y conjunto de 21 fuentes, con más de 300 surtidores de agua. Todas las fuentes consumen una media de 9.000 m3 por hora si funcionan a la vez, y gastan el depósito principal en 13 horas. Por eso las fuentes nunca funcionan simultáneamente y estaban pensadas para ser puestas en servicio solamente cuando se acercara el rey. Por este motivo, además del deterioro que supondría su funcionamiento continuado, solo algunas funcionan en temporada estival y todas, o al menos un número importante de ellas, lo hacen tres días al año: el 30 de mayo, día de San Fernando; el 25 de julio, día de Santiago y el 25 de agosto, día de San Luis, mostrando un espectáculo digno de admiración (España. Patrimonio Nacional).

Las fuentes neoclásicas

El neoclasicismo surge en la primera mitad del siglo XVIII (algunos autores consideran que se originó en el siglo XVII), en el contexto de la Ilustración, y abarcó hasta el siglo XIX. Al siglo XVIII se le conoce como El Siglo de las Luces, entendiendo las luces como la razón. El eje fundamental de este estilo es la recuperación de los valores estéticos de la cultura clásica grecorromana, especialmente la idea de sencillez, simetría y estética.

Durante este periodo tuvo lugar un acontecimiento que supuso un importante cambio a nivel social, político y económico: la Revolución Francesa de 1789. Con ella la monarquía perdió poder y, posteriormente, desapareció.

Otro hecho relevante que se produjo fue la Revolución Industrial, que se inició en la segunda mitad del siglo XVIII y abarcó todo el siglo XIX. Dio lugar a la aparición de la sociedad industrial. Se originó el primer éxodo masivo del campo a la ciudad, un incremento espectacular de la población y la aparición de una nueva clase trabajadora, que habitaba en suburbios cercanos a las fábricas. Se modifica el trazado de las ciudades y se construyen con cierto frenesí plazas y paseos, alamedas y bulevares, jardines y fuentes ornamentales.

En este contexto, la fuentes neoclásicas adquieren una función urbanística muy acentuada, como elemento monumental y decorativo en plazas y avenidas, que sirven, además, para facilitar la ordenación del creciente tráfico de vehículos (Molina, 2016).

Un buen ejemplo de este interés por vertebrar el entorno urbano es el plan de remodelación del eje Prado-Recoletos, en Madrid, concebido por inciativa del rey Carlos III, quien planeaba embellecer la capital del reino según la estética del neoclasicismo. Con este plan se se erigen las fuentes monumentales de Cibeles, Neptuno y Apolo (Fig. 5). Las fuentes y los elementos decorativos fueron proyectados por el arquitecto Ventura Rodríguez, y trabajaron en las esculturas los más reconocidos escultores del momento.

También son obra de Ventura Rodríguez la fuente de la Alcachofa, en el parque de El Retiro, y la de San Antón, en la calle Hortaleza. El agua de las fuentes de Madrid procedía de los viajes y pozos que había entre el río Manzanares y el arroyo Abroñigal, hoy desaparecido.

Las fuentes románticas

El Romanticismo surge a finales del siglo XVIII, en Alemania y Reino Unido, como una reacción contra el racionalismo de la Ilustración y el Neoclasicismo, y otorgaba prioridad a los sentimientos, la individualidad y la libertad. La naturaleza adquiere también un rol destacado. Su mayor repercusión la tuvo en el siglo XIX. En este siglo la planificación urbana alcanza su edad de oro, como consecuencia del espectacular crecimiento de las ciudades, tanto en las elaboraciones teóricas como en su aplicación práctica.

Madrid contaba a mediados del siglo XIX con 77 fuentes públicas, abastecidas de pozos, manantiales próximos o viajes de agua. En ellas llenaban los aguadores sus cubas para repartir el agua por la ciudad. En 1858 se culminaron las obras que permitieron llevar hasta la villa el agua desde el río Lozoya. Para la inauguración se construyó una enorme fuente, sin ningún tipo de ornamento, en la calle ancha de San Bernardo (Fig. 6).

Hasta nuestros días han llegado algunas fuentes construidas en Madrid en el siglo XIX, como la Fuentecilla de la calle Toledo, de 1815; la fuente de la plaza de la Cruz Verde (Fig. 7), próxima a la calle Segovia, también conocida como de Minerva o Diana, inaugurada en 1850. Otras fuentes construidas en Madrid en ese siglo, y que no han llegado hasta nuestros días, fueron la de San Antonio de la Florida o de los Once Caños, construida en 1830; la fuente de la plaza de la Cebada, de 1840 y la fuente de la plaza de la Encarnación, de 1855, construida en hierro (Historias Matritenses).

En Barcelona, las fuentes de Montjuïc tuvieron gran fama en el siglo XIX. Al pie de la montaña brotabala misteriosa fuente Trobada, célebre por las propiedades medicinales de sus aguas. Famosas fueron también la Fuente de Tiro, la Fuente del Gato, la Fuente del Parque de Baix o Laribal, la Fuente de Vista Alegre y la legendaria Fuente d’en Pessetes, donde un excursionista encontró enterrada una olla repleta de monedas de oro (Wiesenthal, 2007). Del siglo XIX también son las bellísimas fuentes del parque de la Ciudadela, inaugurado en 1881, con motivo de la Exposición Universal de 1888.

En París, de esta época aún se conservan algunas de las fuentes románticas más bellas de Europa: las conocidascomo fuentes de Wallace. En 1872, el filántropo Richard Wallace donó a la ciudad 50 pequeñas fuentes-esculturas de fundición, de agua potable, que representan a diosas que sostienen un templete y son reconocidas como uno de los símbolos de París. De esta época hay en París pequeñas fuentes para las calles humildes o bohemias, fuentes románticas para los Jardines de Luxemburgo y grandes fuentes para las plazas ceremoniosas y elegantes como la Concorde (Wiesenthal, 2007).

Las fuentes desde finales del siglo xix hasta nuestros días

Antes de exponer los cambios experimentados por las fuentes, sobre todo a principios del siglo XX, es necesario hacer un breve resumen de los cambios tecnológicos que los propiciaron, relacionados con el proceso de implantación de la electricidad.

Implantación de la electricidad La bomba eléctrica y la lámpara incandescente

A mediados del siglo XIX se produce la innovación tecnológica que permite generar y distribuir la energía eléctrica, hecho que contribuye a cambiar las formas de vida de nuestra sociedad. Su presentación en sociedad se realizó en la Exposición de la Electricidad de París de 1881.

La bomba, accionada por el motor eléctrico de corriente alterna inventado por Nikola Tesla, surge a finales del siglo XIX. Aplicado a las fuentes ornamentales, permitía manejar grandes masas de agua, de forma discrecional, y disponer de una gran libertad en la planificación de juegos de agua, rompiendo las barreras expresivas existentes hasta ese momento. Otra ventaja añadida era poder utilizar la fuente en circuito cerrado, sin consumo de agua.

La invención de la luz a base de lámparas de incandescencia, también a finales del siglo XIX, permitió la iluminación del agua.

Las primeras fuentes con bombas, y en algunos casos con iluminación, aparecen en las exposiciones internacionales de finales del siglo XIX. En la Exposición de Invenciones Internacionales de Londres, de 1885, las atracciones incluían jardines de recreo, fuentes y música. En la exposición Universal celebrada en Barcelona, en 1888, en el parque de la Ciudadela, destacó la llamada Fuente Mágica, una de las grandes atracciones de la exposición, que supuso una innovación para la época. Estaba situada en un estanque rectangular y se componía de un cuerpo central octogonal del que surgían 15 surtidores de agua. Estaba iluminada con luces de colores, acompañados de fuegos artificiales y música. La fuente fue desmontada tras finalizar la exposición.

En 1893, la Exposición Internacional de Chicago se alimentó de energía eléctrica con el sistema de corriente alterna creado por Nikola Tesla. El recinto ferial contaba con un sistema de canales y lagunas de estilo veneciano que rodeaban las enormes salas de exposiciones. Cuando el 1 de mayo, el presidente Grover Cleveland presionó el botón, “la feria de exposiciones de 283 hectáreas se iluminó por completo y complejas fuentes lanzaron chorros de agua a 100 metros del suelo acompañadas por salvas de cañón y una orquesta que ejecutaba junto con un coro el Aleluya de Haendel” (Munson, 2019) (p. 137). Cada noche tenía lugar un fabuloso espectáculo en el que “dos gigantescas fuentes lanzaban al aire más de 80.000 litros de agua por minuto” (Munson, 2019) (p. 138).

Las primeras fuentes del siglo XX

Con la aparición de la bomba accionada por el motor eléctrico, las fuentes experimentan profundos cambios: el agua adquiere cada vez mayor protagonismo, en detrimento de la ornamentación, que se reduce. A esto se unió el uso de la luz, lo que dio lugar a las conocidas como fuentes luminosas.

Las primeras fuentes luminosas realizadas, tanto en América como en Europa, en los primeros años del siglo XX, se basaban en el empleo de la bomba, lámparas incandescentes y filtros de colores. Utilizaban grandes masas de agua, aportadas por surtidores sin movimiento alguno. De esta época cabe destacar la que se inauguró en el Grand Park de Chicago, en 1927, conocida como la fuente de Buckingham, aún hoy en funcionamiento. Representa al Lago Michigan, donde cuatro caballos simbolizan los cuatro Estados que lo rodean. Tiene 85 metros de diámetro y es considerada una de las más grandes del mundo. Consta de 3 bombas principales y 134 surtidores de agua.

Fuentes electromecánicas y cibernéticas

A finales de la década de 1920, la tecnología aportó los elementos necesarios para combinar distintos juegos de agua (se abrían o cerraban distintos circuitos hidráulicos) y la luz. Se pensó en la fuente como una escultura viva, dinámica, con continuos cambios de juegos de agua, efectos de la iluminación y el color, adquiriendo una nueva dimensión: el movimiento.

En el año 1929 se celebró en Barcelona la Exposición Internacional, que supuso un cambio en la fisonomía de Montjuïc. La presencia del agua fue el remate fundamental de esta grandiosa obra. El ingeniero español Carles Buïgas i Sans realizó uno de los conjuntos de fuentes y cascadas más importantes que se hayan realizado jamás. Como gran centro del espectáculo destacó La Gran Fuente Luminosa de Montjuïc (figura 8), nombre con el que a ella se refería su creador (Büigas i Sans, 1978). Esta instalación se considera la primera gran fuente electromecánica y todavía hoy, después de varias rehabilitaciones continúa en servicio y constituye una importante atracción de la ciudad. Combina múltiples juegos de agua que cambian continuamente, merced al arranque y parada de las bombas y complejos sistemas electromecánicos. A esto se suma una poderosa iluminación con continuos cambios de color, siguiendo el ritmo acompasado de los juegos de agua.

Algunos datos ayudarán a comprender el hito tecnológico que para su tiempo representó esta instalación. Consta de tres vasos, con un volumen total de agua de 3.100 m3. Para formar los juegos de agua emplea cuatro bombas, accionada cada una por un motor de 265 CV. Estas bombas suministran el caudal a los 19 juegos de agua centrales. Una bomba más, accionada por un motor de 125 CV, suministra el agua a 20 fuentes periféricas. Los 2.610 litros por segundo que mueven salen por 3.620 toberas. Pero no todas las toberas proyectan el agua a la vez, si no que solo una fracción, que nunca supera el 20%, actúa simultáneamente. De la combinación de los múltiples circuitos de agua resultan los diferentes aspectos artísticos de la fuente (Büigas i Sans, 1978).

Los juegos de agua están iluminados por 4.760 lámparas incandescentes proyectoras, sobre las que giran 120prismas pentagonales, provistos en cada una de sus caras de un filtro de color. Al girar los prismas, varía la superficie de los filtros de color que se sitúan sobre los haces de luz, produciendo infinidad de tonalidades o matices intermedios, resultado de las mezclas o degradaciones de colores contiguos (Büigas i Sans, 1973).

A partir de la inauguración de La Gran Fuente Luminosa de Montjuïc, el espectáculo agua-luz, fue tenido en cuenta como importante motivo de atracción en ferias y certámenes mundiales y como ornamento de espacios singulares de las ciudades.

Pronto se intentó complementar los juegos de agua y luz, base de la fuente luminosa, con música. Los primeros experimentos se realizaron en las Fuentes del Sena, en 1937, con motivo de la Exposición Internaciones de París.

Integrar en un sistema unitario cada uno de los componentes —agua, color y música—, implica establecer relaciones de correspondencia entre los mismos y conseguir gobernar los surtidores de agua con tiempos muy cortos. Conseguir juegos dinámicos de agua, con tiempos de respuesta muy reducidos, ha supuesto el problema de más costosa y difícil solución, habida cuenta de los significativos caudales de agua que es preciso manejar y su inercia. Para conseguirlo, las soluciones adoptadas han sido:

Una bomba para cada circuito hidráulico: fue la primera solución que se aplicó y consiste en realizar las distintas combinaciones poniendo en marcha o parando la bomba, o bombas, que corresponden a cada juego. El arranque y la parada deben realizarse de forma progresiva, pues resulta estéticamente desastroso el efecto de surgir o desplomarse instantáneamente los surtidores. Esto exige disponer de motores de velocidad regulable, considerablemente más caros, lo que, unido al empleo de tantas bombas y los mayores requerimientos de espacio, supone un importante encarecimiento de los coste de instalación y mantenimiento.

Programador mecánico: permite que una misma bomba sirva para varios circuitos hidráulicos, facilitando su aparición y desaparición de forma secuencial, siempre en el mismo orden. En la ilustración (Fig. 9) se representa el esquema de su funcionamiento. Fue muy utilizado hasta la aparición de la electroválvula, contribuyendo a ello su resucido tamaño y coste. Los principales inconvenientes son el no poder alterar la secuencia de aparición y desaparición de los juegos y los desajustes del mecanismo de paso del agua.

Electroválvula o válvula de acción rápida (Fig. 10): desarrollada en 1987, permite gobernar los surtidores de forma individual, multiplicando así las posibilidades combinatorias del conjunto. Además, el caudal de cada válvula es pequeño en comparación con el caudal total del circuito, lo que reduce de forma notable la inercia del agua. Esto permitió establecer la anhelada correspondencia entre los tiempos del agua y la música. Con esta solución, basta con una única bomba y un circuito de impulsión para enviar el agua a presión hasta los surtidores, por lo que se reducen considerablemente las necesidades de espacio en las salas de máquinas y los costes.

Bombas de pequeño caudal: alimentan uno o varios surtidores y son controladas con tarjetas electrónicas.

La invención de la válvula de acción rápida, unida a los progresos experimentados por la electrónica, la informática y el desarrollo de softwares capaces de integrar, controlar y actuar sobre el agua, la luz —con toda su diversidad de colores— y la música, permitieron sincronizar los tiempos de respuesta de todos ellos, surgiendo así la conocida como fuente cibernérica, denominación empleada por Lumiartecnia Internacional. Son fuentes de gran dinamismo, concebidas para crear espectáculos de agua, color y música, donde los surtidores de agua y proyectores de luz están controlados y gobernados mediante software y sincronizados. La fuente cibernética permitió la aparición de un nuevo género de expresión o espectáculo, conocido como ballet acuático (Molina, 2016).

A lo largo del siglo XX se construyeron muchas fuentes electromecánicas, sobre todo a partir de la implantación del programador mecánico ?solo en España se construyeron más de 150? (Molina, 2016). De todas ellas cabe destacar la Fuente Luminosa de las Palmas de Gran Canaria, inaugurada en marzo de 1973, y la fuente construida en la plaza de España de Nueva Orleans, inaugurada en 1974, con la que la ciudad quiso rendir un homenaje a su pasado español y que todavía hoy en día sigue convocando a un buen número de ciudadanos.

En lo que se refiere a fuentes cibernéticas, la primera construida fue la de Las Caracolas, inaugurada en junio de 1988, frente al edificio de la Gerencia de la Expo de Sevilla. De las construidas en los años posteriores, destaca la que se instaló en la fuente monumental del siglo XVIII de los Jardines del Campo del Moro, pertenecientes al Palacio Real de Madrid, con motivo de celebración de la onomástica del Rey de España, el 24 de junio de 1989 (Molina, 2016).

Muchas fueron las fuentes cibernéticas construidas en España en torno al año 1992. Entre ellas, la que se construyó en el parque Juan Carlos I de Madrid, con motivo de la Capitalidad de la Cultura, sirviendo como fondo escénico del auditorio al aire libre del parque. En los años posteriores a su inauguración, en 1992, fue uno de los espectáculos más visitados de la ciudad; las que se construyeron para la Expo de Sevilla; la de la plaza de los Voluntarios de Barcelona y las tres del parque Grande José Antonio Labordeta de Zaragoza.

Destaca también la que se construyó en la dársena Los Llanos del Puerto de Santa Cruz de Tenerife, inaugurada el 25 de diciembre de 1994. Fue la primera fuente cibernética construida sobre un dique, utilizando agua de mar, y que para divisarse en esa ubicación exigió surtidores de enormes alturas y grandes caudales.

Citamos también la conversión a fuente cibernética, en el año 1995, de la Fuente Luminosa de las Palmas de Gran Canaria (Fig. 11), inaugurada como fuente electromecánica en 1973.

Algunas fuentes ornamentales representativas

La mayoría de las fuentes ornamentales que hoy podemos ver ?y en algunos casos admirar? en nuestras ciudades y pueblos han sido construidas a lo largo del siglo XX y años transcurridos del siglo XXI. Muchas forman parte de proyectos arquitectónicos y tienen por finalidad embellecer el entorno, constituir una imagen de referencia del ámbito de actuación, servir como elemento conector del entorno para ordenar y unir espacios y como entretenimiento y ocio. A continuación, se mencionan las que se consideran más representativas de la ciudad de Madrid.

Los últimos años de la década de 1960, se incia en Madrid, bajo la dirección del arquitecto municipal Manuel Herrero Palacios, un ambicioso plan para renovar y dar mayor realce a las fuentes existentes e instalar otras nuevas. En el año 1968 se renuevan los sistemas hidráulicos y de iluminación de las fuentes de Cibeles y Neptuno. Al año siguiente se construyó la fuente del paseo de Recoletos. En enero de 1970 se inauguró la de la plaza de la República Argentina, conocida popularmente como fuente de los Delfines. Ese mismo año se acomete la reforma de la plaza de España, que incluyó la construcción de la fuente alegórica del Nacimiento del Agua (también conocida como fuente de las Conchas), la fuente de la Literatura (entorno al monumento de Cervantes) y en la parte posterior de esta un estanque. En julio de 1972 finalizan los trabajos de levantar el templo de Debod, donado por Egipto a España en agradecimiento a la colaboración prestada para evitar que monumentos de gran valor quedasen sepultados con la construcción de la presa de Asuán, que en su nueva ubicación se dotó de una fuente y un estanque ornamental.

El 15 de mayo de 1977 se inauguran las singulares fuentes oceanas y cascada de la Plaza de Colón (figura 12), desmontadas en 2010 con las obras de remodelación del eje Prado-Recoletos. Las fuentes oceanas, situadas a ambos lados del eje central del paseo de la Castellana, contenían unos juegos de agua que imitaban las velas de las carabelas de Colón. La cascada, en cuyo vaso superior se levantaba el monumento a Colón, contaba con dos saltos de más de 100 metros de longitud, que actuaban como pared de agua que separaba el centro cultural del paseo de la Castellana (Molina, 2016).

Entre los años 1995 y 2002, la ciudad de Madrid acometió un plan de mejora de vías públicas, con el que se construyeron más de 90 nuevas fuentes ornamentales. De todas ellas, citamos las construidas en la glorieta de Ruiz Jiménez, glorieta de Quevedo, glorieta de Bilbao, avenida de Andalucía y glorieta de Cádiz. La fuente de la plaza de la Asamblea de Madrid, de 1998, incluía, como innovación, surtidores de agua situados fuera del vaso, en el jardín circundante.

Últimas innovaciones realizadas en fuentes ornamentales

Una de las últimas innovaciones, producida a finales del siglo XX, ha sido la aparición de la fuente seca, que carece de vasos visibles y está dotada de surtidores que emergen del suelo. Estoimplica eliminar las barreras arquitectónicas que suponen los vasos y crear amplios espacios por los que se puede transitar o destinarse a otros usos, en los periodos que los surtidores permanecen inactivos.

Dos importantes innovaciones introducidas en el presente siglo han sido la incorporación de la tecnología led, basada en proyectores RGBW —rojo, verde, azul, blanco—, cuyas luces de color pueden mezclarse entre sí para obtener una amplísima gama de colores, sin necesidad de recurrir a filtros, y el control DMX (siglas del acrónimo inglés digital multiplex), protocolo que permite gestionar, mediante software, el funcionamiento de la iluminación, las electroválvulas y las bombas de las fuentes.

Otra innovación ha sido la denominada «cortina de agua digital», empleada por primera vez en el año 2007, en la Exposición Internacional de Zaragoza. Se trata de un tipo de arquitectura de agua dinámica y multimedia, en la que válvulas de acción rápida originan una pantalla, sobre la que se pueden crear diferentes caracteres gráficos (figuras, textos, símbolos, tramas, etc.), que se desplazan hacia abajo, cubriendo el espacio visual entre las válvulas y el suelo. Esta cortina digital interactiva es la precursora de la matriz de agua digital 3D, inventada en el año 2007, que actúa en tres dimensiones, lo que permite realizar composiciones volumétricas de agua (Molina, 2016).

Conclusión

El breve resumen realizado sobre la historia de las fuentes pone de manifiesto la enorme importancia que han tenido para los hombres, de todas las civilizaciones y épocas, incluida la nuestra. Las fuentes poseen, además, un valor patrimonial que hay que cuidar, mantener y proteger, con el propósito de evitar su deterioro y podérselo legar a las generaciones venideras.

Sirva de broche final unas palabras de Mauricio Wiesenthal, que tomo prestadas de su artículo Cuando la ingeniería se parece al arte. Fuentes de Europa: «Las fuentes forman parte de la historia profunda de Europa. Son el museo claro y viviente de la historia, como si todos los recuerdos humanos pudieran renacer bautizados en sus aguas benditas» (Wiesenthal, 2007) (p. 75).


Referencias de las fotografías

Figura 1. https://www.google.es/search?q=fontana +de+trevi+roma+fotos&rlz=1C1GGGE_esES699ES700&espv=2&biw=1009&bih=941&tbm=isch&imgil=XQ-A-OIhA9M9BM%253A%- 253B5xpDvdNG0CGmwM%253Bht – tps%25253A%25252F%25252Fwww. disfrutaroma.com%25252Ffontana-de-trevi&source=iu&pf=m&fir=XQ-A-OIhA9M9BM%253A%- 252C5xpDvdNG0CGmwM%252C_&usg=__ l3GtOYM0-j1IHGfc0JWZcIgdeCA%3D&ved=0ahUKEwisqv6MlpnOAhVB1RQKHX5IB1YQyjcILw&ei=7I6bV6yEPMGqU_6QnbAF#imgrc=- f4fOR9qXKDtCbM%3A (Consultada el 7 de octubre de 2017)

Figura 2. https://es.wikipedia.org/wiki/Villa_de_ Este#/media/File:Villa_d%27Este_01.jpg (consultada el 23 de septiembre de 2017

Figura 3. http://blog.rockthetraveller.com/blog/ lugares/10-espectaculares-fuentes-en-el-mundo-que-no-te-puedes-perder/ (Consultada el 30 de septiembre de 2017

Figura 4. http://api.ning.com/files/80HUFF25OCDyeDiJ9bPBZ1bw*wV1QODoSuTQIgStT2pEy5fyc4Ced9ixh5tWEA9BvMzem*Ze*9AYU*NCzlgbDyEW2sMb83fO/fuentelosbaosdediana.jpg (Consultada el 30 de septiembre de 2017)

Figura 5. C. de la Fuente (2017)

Figura 6. http://historias-matritenses.blogspot.com/ search?q=FUENTE+DE+SAN+BERNARDO

Figura 7. C. de la Fuente (2017).

Figura 8. http://www.taringa.net/post/imagenes/18298838/Las-10-fuentes-mas-bellas-yespectaculares-del-mundo.html (Consultada el 12 de noviembre de 2017)

Figura 9. Velasco Ferrer.

Figura 10. Lumiartecnia Internacional

Figura 12. https://www.google.es/search?q=- fuentes+de+colon+madrid&rlz=1C1GGGE_esES699ES700&tbm=isch&source=iu&pf=m&ictx=1&- fir=kol6G1wvPTSIiM%253A%252COLFJ0slWbq3XmM%252C_&usg=__SPTBQAukWx_ai1WLPP3coxWDcN8%3D&sa=X&ved=0ahUKEwiy3MyE07TXAhUGaRQKHbylCIsQ9QEIhgEwBw#imgrc=-Yxzf1HTocF74M: (Consulta el 18 de noviembre de 2017)


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