Ana María Jáuregui Ramírez

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“La ingeniería es una profesión de futuro en la que las mujeres tenemos mucho que decir”

Ana María Jáuregui posee un máster oficial en tecnología ambiental, un grado en ingeniería en electrónica y automática industrial y es ingeniera técnica industrial (especialidad electricidad, sec. reg. y automatismos), máster en prevención de riesgos laborales (tres especialidades), posgrado en auditorías de prevención y posgrado en medición de la contaminación acústica. Trabajó durante siete años en Mutual Cyclops como técnica con funciones de nivel superior en PRL. Posteriormente ocupó durante dos años el puesto de responsable del Departamento de Prevención, Calidad y Medio Ambiente en Endesa Ingeniería. Actualmente, y des-de 2007, trabaja como técnica inspectora medioambiental en el Ayuntamiento de Sevilla. Además, es vocal del Consejo General de Colegios de Graduados en Ingeniería rama Industrial e Ingenieros Técnicos Industriales de España (Cogiti) y decana del Colegio Oficial de Graduados en Ingeniería de la Rama Industrial, Ingenieros Técnicos Industriales y Peritos Industriales de Sevilla.

¿Qué opina sobre la presencia que tiene la mujer hoy en día en el ámbito de la ingeniería?

Es una presencia insuficiente, aunque afortunadamente vemos que la mujer está escalando posiciones en el ámbito profesional, ocupando puestos cada vez más relevantes en la ingeniería. Este progreso, en mi opinión, es demasiado lento y aún perduran estereotipos culturales que hacen patente una división profesional por sexos y no ayudan a que la mujer ingeniera adquiera protagonismo. Sin entrar a valorar cuáles son los motivos que favorecen esta diferencia, sí tengo claro que el foco de atención debemos centrarlo en dar a conocer la tecnología en los centros escolares para fomentar el interés por la ingeniería de las futuras estudiantes universitarias y cambiar esta realidad, trabajando por una mayor pre-sencia de la mujer en la ingeniería desde el inicio, rompiendo el muro de cristal que imposibilita una igualdad real de oportunidades profesionales.

En su caso, ¿qué le llevó a cursar estudios de ingeniería técnica industrial?

Pura vocación. Según cuentan mis padres, era una niña curiosa, atrevida, in-quieta y algo persistente. De ellos, de mis padres, aprendí el valor del esfuerzo, de la constancia y de la integridad. Creo que la conjunción de todo ello fue lo que me llevó a iniciar mis estudios de ingeniería. Además, me decanté por la rama de electricidad al ser la más demandada en el mercado laboral en aquel momento.

¿Recuerda cuántas alumnas había en su clase?

Éramos pocas, solo 2 o 3 chicas por cada 100 alumnos, sobre todo en las especialidades de mecánica y eléctrica. En la especialidad de química había mayor presencia femenina. Creo que esto puede guardar relación con los estereotipos culturales que comentaba antes. Lo cierto es que esa era la realidad en la Escuela Politécnica Superior de la Universidad de Sevilla en aquellos años.

Las mujeres son mayoría en las Universidades españolas, pero solo representan el 25% de los alumnos de las ramas de ingeniería y arquitectura, según datos del Ministerio de Educación. Sin embargo, las estudiantes sacan mejores notas de media que los chicos en la educación secunda-ria. ¿Por qué piensa que las chicas no se deciden en mayor medida a estudiar una ingeniería? ¿Es una cuestión de estereotipos sociales, porque se sigue considerando a las carreras técnicas más bien como estudios de hombres?

Creo que estudiar ingeniería puede resultar poco atractivo para las estudiantes por varios motivos. No se trabaja en edades tempranas el conocimiento de la tecnología. Es necesario potenciar su presencia en los cursos previos a la universidad. Por otro lado, la ingeniería es un mercado laboral en el que la integración de la mujer es complicada ya que está dirigido por y para los hombres. Tampoco es fácil la conciliación de la vida laboral y familiar, otra de las grandes trabas profesionales de las mujeres. Por último, debemos tener en cuenta la falta de referentes femeninos actuales en el campo de la ingeniería en particular y de la ciencia en general. No se ha otorgado el mismo protagonismo a los logros de las mujeres que a los de los hombres a lo largo de la historia. Es necesario potenciar la visibilidad de las mujeres ingenieras, de los trabajos y las responsabilidades que desempeñan, para potenciar de este modo que las futuras estudiantes de ingeniería puedan tener un referente femenino que las haga verse a sí mismas como futuras ingenieras. Por otra parte, pienso que siendo la única rama de la enseñanza en la que existe una diferencia tan acusada entre hombres y mujeres, hay un problema arraigado con los estereotipos que la sociedad tiene en cuanto a las profesiones, y más concretamente a las profesiones de ingeniería, ya que estas carreras se han asociado tradicionalmente a hombres por considerarlos trabajos exigentes y poco femeninos, una realidad social anclada en el pasado que tenemos que cambiar entre todos.

¿Qué diría a las jóvenes estudiantes para animarlas a estudiar y dedicarse profesionalmente a la ingeniería?

Amparándome en mi experiencia profesional debo reconocer que el mundo de la ingeniería es mayoritariamente masculino, pero eso no me ha impedido formar parte de él. Solo hay que tener determinación. A las jóvenes que se plantean cursar una ingeniería quiero decirles que el recorrido de una persona, independientemente de lo que le rodea, lo hace ella misma. Querer es poder, tres palabras que pueden traducirse en una norma de vida, y es que solo hay una regla para determinar nuestro futuro: a la hora de tomar decisiones importantes, merece la pena escucharse a sí mismo, no dejarse influir. La ingeniería es una profesión de futuro en la que las mujeres tenemos mucho que decir. No lo dudéis.

En general, ¿cómo cree que ha evolucionado el perfil de los estudiantes de ingeniería en los últimos años? ¿Y en el caso de las mujeres?

Respecto al perfil del ingeniero/a, creo que se han introducido algunos cambios. No solo se apuesta por el conocimiento en el ámbito de la ingeniería, sino que se aprecia el interés por la adquisición de competencias transversales, dominio de idiomas, movilidad internacional, trabajo en equipo, habilidades sociales, comunicación, etcétera.

En el caso de las mujeres, aunque el porcentaje sigue siendo inferior, las estudiantes de ingenierías están más integradas y son más participativas. En definitiva, tienen más voz en los proyectos que desarrollan durante sus estudios, como pueden ser los de desarrollo e innovación, y toman un papel más activo, lo que augura un desembarco en el entorno profesional más equitativo. Este perfil más seguro, creativo y dinámico les ayudará a enfrentarse a un medio globalizado y competitivo.

¿Costará todavía llegar a una paridad en el ámbito científico-técnico?

Sin lugar a dudas, creo que aún falta algún tiempo para conseguir la paridad. Es un camino difícil, pues aún existen muros o barreras que debemos derribar. Para alcanzar esta meta hay que trabajar mucho, debemos crear el ambiente óptimo para despertar vocaciones tempranas en las estudiantes de secundaria, fomentando el emprendimiento tecnológico y el desarrollo sostenible. Las Administraciones deben tomar medidas para derribar los estereotipos sociales existentes, fomentando la visibilidad de los referentes femeninos en las ingenierías, entre otras acciones.

¿Cómo fue su incorporación al mercado laboral como ingeniera?

No tuve grandes dificultades, ya que antes de incorporarme al mercado laboral decidí invertir en competencias transversales e hice una estancia en Toronto (Canadá) para mejorar en idiomas. Posteriormente, me incorporé a unas prácticas laborales como ingeniera en Austria, en la empresa Siemens, una experiencia que me ayudó enormemente a dar el sal-to de estudiante a profesional.

¿Qué puede aportar de especial una mujer a la ingeniería y qué cualidades son las que más valoran las empresas?

De forma general, hay características que nos diferencian de los hombres, como la empatía, la creatividad, la capacidad de toma de decisiones en entornos cambiantes, el abordar problemas. Todo ello se reduce a una gestión eficaz que destaca y avala el desempeño profesional de una mujer.

¿Cree que una mujer tiene más complicaciones que un hombre para llegar a un alto cargo?

Posiblemente sí. Y aquí también tiene mucho que ver la conciliación de la vida laboral y familiar, así como ciertos estereotipos negativos. No es lógico que una mujer, solo por el hecho de ser mujer deba hacerse cargo de todas las obligaciones domésticas y familiares. Las medidas que existen con relación a la conciliación laboral y familiar quizás no están surtiendo los efectos deseados.

¿Qué responsabilidades desempeña en la actualidad?

Actualmente trabajo como ingeniera en el Ayuntamiento de Sevilla. Soy decana del Colegio Oficial de Graduados en Ingeniería Rama Industrial de Sevilla y vocal del Consejo General de Graduados en Ingeniería Rama Industrial de España.

Como mujer ingeniera, ¿tiene alguna anécdota que nos pueda contar que le haya ocurrido en el desempeño de su trabajo?

>Como anécdota… tras una selección de personal me comunicaron que había sido escogida para un puesto de ingeniero como responsable de área en una multinacional, y el responsable de personal me transmitió que había apostado por mí aun siendo mujer y me reconoció que era la primera vez que se decantaba por un perfil femenino para un puesto de responsabilidad en esa empresa.

¿Qué es lo que más le gusta de su profesión y de su trabajo?

Quizás lo que más me fascine de ella es el aspecto multidisciplinar que tiene y me siento afortunada por poder desempeñarlo día a día.

Como decana del colegio de Sevilla, ¿cómo ve la situación actual de los profesionales colegiados y cómo se les puede ayudar desde el colegio?

Teniendo en cuenta los distintos perfiles profesionales de nuestros colegiados, puedo decir que la ingeniería de la rama industrial sigue siendo profesión de futuro. Así lo avalan también estudios recientes. Y esto es una cuestión que hay que tener en cuenta, ya que muchas profesiones están sufriendo cambios estructurales y otras podrán desaparecer debido a la implantación de la industria 4.0. Desde mi punto de vista, la ingeniería de la rama industrial seguirá ejerciendo un papel relevante en el futuro de la sociedad, por lo que desde el colegio trabajamos intensamente para afrontar los nuevos requerimientos de la industria y la sociedad en general, para que nuestro colectivo sea un gran protagonista en esta nueva etapa.

¿Cuáles son sus próximos proyectos?

Mis proyectos se aúnan en estos momentos en un objetivo común: contribuir a que la ingeniería de la rama industrial sea la ingeniería de referencia en la sociedad.

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