Atrapados en la red

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Tal vez ya nadie se acuerde de la fecha de aparición de la @ por la cantidad de sucesos que ha provocado. Fue en 1971, y los expertos cifran en 2.500 millones el número actual de usuarios. También hubo un tiempo en que Internet no se llamaba Internet, se llamaba por nombres como interface message processor. Pero si hay una fecha para recordar es 1989, cuando Tim Berners-Lee publicó el famoso artículo en el que
sentaba las bases de la web. Que ha
cambiado las vidas y las seguirá cambiando
es algo que ya nadie pone en
duda. Las contribuciones de futuro es
lo que interesa saber, dónde estarán
su fortaleza y sus debilidades. El
miedo a los ciberataques y a las acciones
delictivas en la red cada vez preocupa
más. También la transformación
industrial y económica que pueden
sufrir muchos sectores.

Convertirse en ciudadanos digitales
es ya una obsesión. Recientemente
The New York Times, en un artículo
titulado ‘Los bebés también navegan
por Internet’, comentaba los ca sos,
cada vez más habituales, de padres
que abren cuentas de correo electrónico,
páginas de Facebook o registran dominios a nombre de sus hijos, casi desde el momento de su nacimiento. La gran pregunta de esta tendencia es la otra polémica que rodea a la red: dónde empieza y termina la privacidad en ella. Los adultos pueden decidir, pero ¿y los menores? Los estudios muestran que la percepción de los menores sobre la red es que esta es un lugar seguro y positivo. Los padres tienen un nuevo reto y es que sus hijos sean unos ciudadanos digitales responsables.

Se estima que en 2015 habrá más de 200.000 millones de dispositivos conectados a Internet, cuatro veces más que en 2010. En pocos años, esta será la estructura más compleja que la humanidad haya creado. Habrá billones de nodos que midan cualquier cosa que se pueda medir, extrayendo y comunicando cualquier tipo de información y que podría utilizarse para controlar cualquier aspecto del mundo real.

Ante esta complejidad, la Fundación BBVA ha publicado un libro en el que se recogen 19 ensayos para entender y debatir cómo Internet ha cambiado nuestras vidas. Enfatiza que “probablemente, como consecuencia de la propia velocidad del desarrollo de Internet y de los cambios que ha traído, todavía no entendemos muchas de sus implicaciones más importantes y profundas y, mucho menos, podemos anticipar las transformaciones que puede traer en el futuro”.


En estos cambios todas las áreas humanas están implicadas por las modificaciones de los hábitos que supone. Para los neurólogos el debate es si amplía nuestra capacidades intelectuales o las reduce. En conjunto, y según el Pew Research Center, una gran mayoría de expertos, del orden del 80%, piensa que el uso de Internet ha aumentado la inteligencia, frente al 15% que sostiene la opinión contraria. En el terreno económico se destaca el peligro de la brecha digital, que llevaría a un aumento de la desigualdad entre los sectores y las áreas geográficas capaces de aprovechar las potencialidades de Internet y aquellas que quedarían excluidas. En el ámbito social, entre otras cuestiones,
se plantea con frecuencia la pérdida
del contacto humano directo, frente
a la sobreexposición al contacto virtual,
con el resultado consiguiente del empobrecimiento
de la vida afectiva de las
personas y el deterioro de la cohesión
so cial, así como la pérdida de la privacidad
y la desprotección de las personas
frente a los grupos (políticos o económicos),
capaces de ejercer un cierto
grado de control sobre Internet.

Llevadas al terreno político, las
inquietudes sobre el control de la
Red y los datos que por ella se
transmiten se concentran en el deterioro
de la democracia, la manipulación
de la opinión pública y el mantenimiento
de un equilibrio adecuado entre una protección de los ciudadanos frente a la ciberdelincuencia (común o de tipo terrorista) y el respeto de los derechos y libertades individuales. El terreno cultural quizás sea aquel en el que las voces que alertan de los peligros de Internet sean más abundantes, seguramente porque las industrias de la cultura y la comunicación figuren entre las que más profundamente se han visto afectadas por su irrupción y han visto cómo ha revolucionado paradigmas consolidados durante siglos en muchos aspectos desde la invención de la imprenta.

ALREDEDOR DEL 80% DE LOS EXPERTOS PIENSA QUE EL USO DE INTERNET HA AUMENTADO LA INTELIGENCIA, FRENTE AL 15% QUE SOSTIENE LA OPINIÓN CONTRARIA

Las argumentaciones acerca del fin de la cultura han sido constantes en las últimas dos décadas en todo el mundo. No obstante, para autores como Lipovetsky nos encaminamos hacia una “cultura-mundo”, más democrática y menos elitista, erudita y excluyente. Como dijo el escritor Arthur C. Clarke, cita que se recoge también en el libro: “Cualquier tecnología suficientemente a van zada es indistinguible de la magia”. Y, sin duda, la profundidad y la rapidez de los cambios que Internet ha traído parecen fruto de la magia. Pero todos sabemos que es la realidad.

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