Alfonso Arbaiza

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“Este nuevo modelo de ciudad puede ofrecer muchas oportunidades para crear nuevos servicios y empleo”

Fundetec es la oficina técnica de la Red Española de Ciudades Inteligentes. ¿En qué consiste el trabajo de esta red?

Se trata de una entidad de carácter muy práctico, con un claro enfoque técnico pero con un gran impulso político liderado por su presidente, Íñigo de la Serna, quien, además de ser alcalde de Santander, es el presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), lo que facilita la búsqueda de sinergias entre ambas instituciones. Su objetivo principal es la colaboración entre ciudades interesadas por avanzar hacia el objetivo de convertirse en smart cities, y para ello se ponen en común experiencias, éxitos y fracasos, e incluso recursos tecnológicos ya desarrollados, y se trabaja conjuntamente en la definición de estándares y puntos de partida comunes que simplifiquen y optimicen la labor de los Ayuntamientos de cara a un mejor aprovechamiento de sus recursos y la prestación de mejores servicios a los ciudadanos.

¿En qué proyectos específicos trabaja actualmente Fundetec?

En términos globales, aparte de nuestra labor en el ámbito de las smart cities, principalmente apoyando a RECI como oficina técnica y también impulsando la puesta en marcha de actuaciones que favorezcan la capacitación tecnológica de los ciudadanos, nuestros objetivos podrían concretarse en dos grandes áreas. Por un lado, el desarrollo de un modelo de economía digital que incluya tanto a ciudadanos como pymes y Administraciones públicas, y que parta de la base del uso de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) como elemento imprescindible para aumentar la competitividad y la productividad. Por otro, trabajamos en el desarrollo de un modelo único de certificación de competencias digitales para nuestro país, homologado con Europa, con especial hincapié en la formación en TIC para el empleo.

España está a la vanguardia en lo que respecta al trabajo conjunto de las smart cities, y RECI es un referente para el resto de los países. ¿Cómo se pueden atender las necesidades a las que se enfrentan los Ayuntamientos a la hora de contratar los servicios necesarios para convertir su municipio en una ciudad inteligente?

La ciudad inteligente supone un cambio de paradigma, una nueva forma de entender la ciudad, por lo cual, tanto los Ayuntamientos como determinados ámbitos jurídicos han de ir adecuándose a las nuevas circunstancias y necesidades que esta nueva realidad demanda. En este sentido, desde RECI se trabaja en un borrador de propuestas de modificación de la Ley de Contratos del Sector Público destinadas a facilitar la colaboración público-privada en el ámbito de las smart cities, dado que esta normativa complica la relación de los Ayuntamientos con las entidades privadas desarrolladoras de las aplicaciones o soluciones tecnológicas.

¿Cuáles son los principales beneficios de las smart cities para los ciudadanos?

Mayor bienestar en todos los sentidos. Más posibilidades de participación de la ciudadanía en la vida pública, disponibilidad de más servicios, más eficientes y económicos, que se traducen en una mejora de la calidad de vida y hacen el día a día más agradable y feliz para los ciudadanos.

¿Se podría decir que es un sector con una notable capacidad para generar empleo?

Sin duda. Este nuevo modelo de ciudad, gracias a la tecnología, puede ofrecer multitud de oportunidades para que los emprendedores puedan desarrollar nuevos servicios. Estamos ante una nueva forma de entender la ciudad y de generar innovadores modelos de negocio que también generarán empleo.

La excesiva dependencia de las TIC y la falta de incorporación y participación de personas y sectores que no puedan acceder a ellas es uno de los riesgos de las ciudades inteligentes. ¿Cómo se podría solucionar esta situación?

No podemos permitirnos unas ciudades inteligentes sin tener ciudadanos y pymes igual de inteligentes. Si lo que pretendemos es modernizar, conseguir mayores eficiencias, ahorrar dinero a los ciudadanos, en definitiva, ser más eficientes con las TIC, necesitamos que nuestra sociedad, ciudadanos y pymes, incorporen las TIC, al igual que sus Administraciones públicas. Formar en el uso eficiente de las TIC a todos los colectivos que se están quedando atrás es vital para el desarrollo de nuestras smart cities. Si no lo entendemos así, nuestra sociedad no percibirá ni aprovechará los beneficios, no seremos capaces de hacerles ver que ciudades más inteligentes son ciudades más acogedoras, más cercanas y más eficientes.

¿Cuáles cree que serán las nuevas tendencias en inteligencia aplicada a la sostenibilidad urbana?

Ayuntamientos transparentes con sus datos abiertos, ciudades preocupadas por su medio ambiente, plataformas tecnológicas trasversales que hacen mucho más eficientes los servicios municipales, nuevas formas de participación ciudadana: gamificación, Internet de las cosas y de las personas, servicios para los ciudadanos generados por otros ciudadanos emprendedores… Todas estas tendencias tienen, de alguna manera, su implicación en la sostenibilidad urbana. Una ciudad inteligente ha de ser una ciudad sostenible, y para conseguirlo se conjugarán todas las posibilidades tecnológicas existentes.

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