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Los modernos navegantes no otean el horizonte para encontrar tierra, sino que su ojo avizor está dispuesto para descubrir todo aquello que se puede descargar de la red. Su adicción, calificada de piratería por unos, es asumida por ellos como una de las formas de libertad que permite este medio. Los gestores culturales y los políticos no los ven con buenos ojos, pero ellos bajan del limbo informático a sus estanterías terrenales discos y películas con la rapidez que le permiten los archivos P2P como Emule, BitTorrent, Limewire, Shareaza, Edonkey o Azureus, que facilitan a los usuarios de internet las novedades audiovisuales. Ellos ya han pagado su conexión, así que por qué resistirse a algo que es gratis.
¿Quién puede autocensurarse por descubrir las maravillas de este novedoso mar o por desencriptar los cada vez más difíciles algoritmos? Los números hablan por sí mismo: en 2003 se descargaron en España 200 millones de archivos musicales y en 2005, 400 millones. ¿Todo esto es gratis? Habría que decir que no. La Sociedad General de Autores tiene unos buenos ingresos por el canon a los CD y DVD vírgenes.
Los impulsivos de las descargas alegan que las hacen para consumo propio, sin ánimo de lucro. Según la Ley de Propiedad Intelectual una obra ya divulgada puede ser reproducida sin autorización del autor cuando la reproducción se hace “para uso privado del copista” y siempre que la copia no sea objeto de utilización colectiva ni lucrativa. Por tanto, un usuario particular no tiene que solicitar autorización del autor/es de una obra musical o audiovisual cada vez que graba la misma para su propio uso, y sin que vaya a ser objeto de negocio.
Los derechos de autor (en inglés, copyright) son una forma de protección legal en la mayoría de los países para los autores de “obras originales” ,incluyendo obras literarias, dramáticas, musicales, artísticas e intelectuales. Pero la red ha acuñado el término copyleft, que nace de un juego de palabras: en oposición a copyright (derecho de copia) se usa copyleft (copia abandonada), indicando que no se restringe la copia, sino que se permite sin reservas. Los vocablos ingleses right y left además significan “derecha” e “izquierda”, lo que acentúa la diferencia entre ambos conceptos. Una posible traducción, se bromea en la red, al español sería “izquierdos de autor”.
La idea de copyleft, no el vocablo, fue concebido por Richard Stallman. Este personaje extravagante y aspecto descuidado es el padre del proyecto GNU y presidente de la Free Software Foundation, y se dedica a predicar las bondades del software libre (que no gratis) como un estilo de vida. “La libertad del usuario está por encima de todo”, alega. GNU fue lanzado en 1984 para desarrollar un completo sistema operativo tipo Unix, bajo la filosofía del software libre. Las variantes del sistema GNU, que utilizan el núcleo llamado Linux, son utilizadas ampliamente; aunque a menudo estos sistemas que se refieren como Linux, deben llamarse sistemas GNU/Linux. Las opiniones de Stallman sobre las discográficas hacen sonreír a más de un navegante. Stallman critica a ciertas sociedades e instituciones que llaman piratas a los que realizan copias no autorizadas de software, porque comparan la idea de ayudar al prójimo con abordar y asaltar un barco.
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