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Científicos del grupo de investigación CellMat (Materiales celulares) de la Universidad de Valladolid y de la Agencia Espacial Europea (ESA) colaboran en un proyecto que tiene el fin de analizar cómo espuman los materiales, es decir, el proceso por el cual "se introduce un compuesto químico que genera un gas y que hace que crezca su volumen", algo similar a "hacer pan", pero, en este caso a partir de plástico o aluminio, asegura Miguel Ángel Rodríguez, investigador del grupo. Los materiales resultantes se denominan "microcelulares", ya que el gas se dispersa a lo largo de la fase sólida y origina celdas de un tamaño muy reducido, del orden de 50 micras.
Estas estructuras mantienen las propiedades de los materiales compactos y, además, aportan ventajas económicas y medioambientales, ya que se necesita menos materia prima para realizar la misma pieza. También tienen interés industrial en campos como el aislamiento térmico de edificios, el empaquetado y protección de impactos, el aligeramiento de estructuras y piezas o la fabricación de elementos flotantes (como artículos de natación) y otros productos de consumo. Estas posibilidades permitieron realizar el proyecto con la ESA, que financia trabajos "para que después sean de aplicación industrial". Según Miguel Ángel Rodríguez, en el proceso de espumación influyen muchos fenómenos físicos, entre ellos la gravedad, lo que hace que el crecimiento del material "sea impedido o dificultado" y se produzcan situaciones en las cuales no resulta homogéneo. En este sentido, la ESA proporciona los medios para realizar experimentos en microgravedad.
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