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Aunque parezcan eternas, las rocas también viven, evolucionan. Podrían reclamar con derecho una atención más destacada, pero se nos antojan meros espectadores, inmóviles y apáticos, del fulgurante paso de los seres vivos, aparentes protagonistas de la historia. Su tempoes otro, pero también nacen, se transforman y sucumben, merced a los procesos geológicos, lentos las más de las veces, aunque otras traumáticamente inmediatos, como ocurre con los terremotos.
Y, como a los...
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